Muchos recordarán que cuando Nacho rapta a Ligia Elena le enseña a la "cándida niña" a comerse los ojos del pescado frito, cómo pasar las espinas atragantadas con cambur, a jugar perinola¿ A la pregunta de si aún queda una espinita entre ambos, Guillermo Dávila responde: "Lo único que queda de pescado aquí son los ojos míos". Extracto de sitio web de El Universal
Grata sorpresa me encontré ayer leyendo El Universal on-line. Raro encontrarse algo bueno en un periódico venezolano en estos momentos. Resulta que la pareja inolvidable de Alba Roversi y Guillermo Dávila, vuelve a formar (o deformar) en un culebrón moderno que se llama Ciudad Bendita, ahora no como la dulce y jovencita Ligia Elena y el ojos de pescado musiquito Nacho, sino algo así como Maga y Macario y parece que en la nueva trama estan divorciados. La verdad de la novela actual no sé nada. Ni siquiera en que canal la pasan. La última vez que me topé con un tele-culebrón venezolano fué estando en Chile algo así como un domingo a las 5 de la tarde con el jet-lag a millón luego de haber pisado tierra chilena a las 7 de la mañana de ese mismo día. Y la verdad me decepcionó un poco. Era un CULEBRON en el que incluso gente que recordaba como buenos actores hacian un papel tan deprimente que me pareció estar viendo un mal schetch de Radio Rochela. Se llamaba algo así como No sé que Anastacia...anyway, el hecho es que leer ese fragmento que copie arriba me trajo tantos recuerdos...es cierto que esas 4 líneas recogen tal vez uno de los momentos más inolvidables de esa novela...
Yo tendría unos 9 o 10 años y en esa época los niños eran enviados a dormir a la hora que empezaba la novela. Recuerdo que me venia arrastrando las medias y me asomaba por la puerta de la cocina a ver por una rendija el televisor en donde mi mamá veía la novela. Cuando venia el comercial corria a mi cama y paraba la oreja para volver apenas comenzara de nuevo...y así pasaba la hora. Supongo que mi mamá se daría cuenta... igual me tocó hacer con las Amazonas pero ya era un poco más grande. Sin embargo recuerdo bien la escena en que Hilda Carrero y Eduardo Serrano toman una provocativa ducha escondidos en algún baño del Aras... esas novelas si eran buenas...
Ojos de pescado con mermelada en el celebre Rey del Pescado Frito...que de recuerdos
http://www.eluniversal.com/2006/09/24/qhay_art_13373.shtml
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