Ya ni sé cuando fué la última vez que escribí por acá. Mi blog que fue por años una prioridad. Ha quedado en el abandono, tal vez como han quedado mis ideales para concentrarse en cosas más "pies en la tierra", más cotidianas.
Ni siquiera puedo darle la excusa de no tener tiempo, simplemente dejó de ser importante para mi.
He terminado de leer ésta mañana Los desorientados de Amin Maalouf.
Llevo meses confrontada a ésta realidad de ser y no ser de llevar el día a día sin pensar sin buscar respuestas ni hacerme preguntas molestas o incomodas.
Llevo una carga pesada de indignacón en el pecho... otra más carga pesada de distancia...no solo la física representada en kilometros. Sino la emocional.
En uno de tantos pasajes del libro, con el cual que me sentí totalmente identificada, el protagonista principal definía la nostalgia del destierro, no como una obseción por vivir en el pasado y revivir los recuerdos, sino como una nostalgia de futuro, es decir, ese horrible sentir de haber perdido el futuro que uno alguna vez imaginó... soñó... trató de construir.
Uno se concentra en su presente. Se consagra a lo urgente a lo necesario. Sin embargo, hacen falta otras cosas.
Hay una parte de mi vida que se quedó en stand-by... dormida dentro de mi...
Hay una familia que ha crecido, evolucionado se ha multiplicado. Primos que eran hermanos y ahora son desconocidos.
Internet da una sensación de proximidad pero que resta en la superficie... no sé que piensan, que hacen como sobreviven, en algunos casos las personas que en un pasado eran parte de la vida cotidiana y ahora son viejos conocidos.
Desorientada... es una buena definición.
sábado, enero 25, 2014
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