
Ultimamente los he "matuseao" (de dar un mateo) a punta de fotos desde mi instagram.
Por un lado, porque ando fiebruíiiisima con la app (por si no lo habían notado), y por el otro porque no he tenido tiempo para escribir.
Me sobran temas pero los trasnochos, la rutina diaria, el trabajo, los niños, la reaparición del Sol que nos ha consentido desde hace un par de semanas y la carrera por dormir no me dejan ni un huequito para dedicarle a la escritura.
Hoy decidí entre un juego Bélgica-Azerbaiyán (que como que vamos ganando a juzgar por el escándalo que me llega desde alláaaa abajo en el salón TV); y el confort de mi camita con los ronquidos de Leo de fondo y mi blog enfrentem aquí arribita.
Hoy me tocó salir de carreras a media mañana porque llamaron del colegio de Luna.
Estaban haciendo tamborines con latas de comida y bombas (globos) y una bomba se rompio y el dedo gordo de Luna fue a parar con fuerza en el borde interno de la lata cortándoselo seriamente. Una raja de unos 3 cm, en plena "mitad del medio" de su huella digital.
Salí volada a buscar el kit de primeros auxilios en casa y de ahí a la escuela. No que no tuvieran en la escuela, pero una estúpida ley les prohibe desde el año pasado hacer más que limpiar y desinfectar la herida.
Luna estaba muy traquila y su herida ya no sangraba. La tenía cubierta con una gaza de protección a la que habían dibujado ojos, naríz y boca y Luna muy contenta me mostró el "bonhome" de su "bobó" al cual había bautizado Vanesa, como su maestra. Se dejó colocar las banditas cicatrizantes sin decir ni pío y lo único que la perturbó fue que ella quería irse a casa con mami. Me rompió el corazón no poder complacerla pero a cambio le prometí salir más temprano hoy para pasar más tiempo con ella y me quedé hasta que se reintegró a la actividad al aire libre que hacía el resto de su clase.
Como una niña grande y madura me dió un beso y continuó, sin siquiera arrugar la carita.
Cuando su papá llegó a recogerla esta tarde, Luna le mostró su "bobó" y le dijo emocionada:
papá, mamá vino a la escuela a curarme!!!Pasamos un final de la tarde rico, luego del baño me tocó cambiarle el "bonhome" sucio por otro nuevo, Luna me abrazaba, se comió toda su comida (plato 100% venezolano hoy) se ganó su postre y leímos el Rey León acostadas y acurrucadas en su camita. Estaba inquieta por su herida y se sentía culpable así que me tocó tratar de explicarle lo que era un accidente y de como los accidentes no son necesariamente nuestra culpa, son, accidentes.
Se quedó tranquila cuando salí del cuarto y se durmió casi de inmediato. La rutina perfecta!!!
Desde que comenzamos a frecuentar el psicólogo la relación con Luna a mejorado una barbaridad, aunque el psicólogo es medio chimbazo,...es como si gracias a esas horitas hablando directamente el tema, Luna entendió cuanto la amo y la he amado desde antes de nacer. Ahora es más y más frecuente que compartamos

momentos juntas que antes solo se daban con su papá. Por otra parte, mi relación con Leo, lejos de darle celos, le hace como entender mi rol de madre y cuando le muestro videos de cuando Luna era bebé se da cuenta de que aunque ella no lo recuerde, yo estuve allí dándole besos como se los doy hoy a Leo, admirando y riendo sus gracias, como reímos hoy las de Leo... en fin. De hecho hay tqrdes que pasamos el raaaato viendo videos de Luna bebé.
Hace unos días, tal vez unas semanas, estábamos jugando juntas con collares y coronas y cosas de Princesas, en una de esas le puse su corona de Princesa y Luna se la quitó y me la puso a mi diciendo:
tiens maman, tiens... maman a devenue la Reine! (toma mamá, toma... mamá devino La Reina). Luna comprende muy bien las sutilezas de ciertas palabras y las emplea en la medida justa.
La frase me marcó... fue como si con ese gesto tan simbólico Luna aceptó, al fin, cual es mi lugar. Me lo gané... al fin me convertí en La Reina. Me quedé con mi corona puesta por un laaaaargo rato.