martes, marzo 03, 2009

Mothering


El trabajo de madre es el más duro y el menos recompensado suelen decir. Pero es que hay cosas cuya recompensa es tan difícil de medir y tan chévere de sentir.
A las 3:15 AM Luna lloriquea. Con los ojos pegaos y un cansancio extremo de muchas semanas de trabajo acumulado que ya me están pasando factura, bajo las escaleras de la casa con mucho cuidado. Al abrir la puerta de su cuarto la encuentro parada, sus ojotes pelaos y en plena forma, señalándome su “titi” que esta vez corrió lejos de su cuna para el lado del tobogán. Lo recupero, se lo doy y trato de acostarla. Ella no quiere, hace resistencia y me lanza los brazos. La tomo en brazos e inmediatamente ella busca posición en mi hombro. Me abraza con fuerza para que no se me ocurra tratar de meterla de nuevo en su cuna, al menos no inmediatamente. Comienzo a bailar despacito y a cantarle al oído. Esa sensación de tenerla en mis brazos de sentirla aferrada a mi para que no me vaya, mimada por mi voz entrecortada que aún no se ha despertado, mimada por mis besos en sus mejillas suavecitas, mimada por mis caricias en su pelo…
Así permanecemos unos 15 minutos. Yo cantando ella simplemente entregada a mis brazos, el amor se respira en la atmosfera. Como ha crecido mi beba! Como pesa! Pero que importa, mi bebé me ama y necesita de su mami y aquí está su mami. Al rato la meto de nuevo en su cuna, me quedo unos minutos más a su lado. Ya la voz más clara, le acaricio la cabeza y le susurro las ultimas palabras de mi improvisada canción al ritmo de su muñeca… se queda quieta… no la escucho más hasta el día siguiente.
Subo, despierta y con una sonrisa en la boca y la satisfacción del deber cumplido, esos instantes son los que llamo felicidad, aunque ocurran a las 3 de la mañana.
Arriba me espera el bebé mayor. Ludo lleva varios días con fiebre. El pobre en plena crisis de fiebre. Busco el termómetro, le busco el medicamento, le acaricio la frente y se queda dormido. Mis dos bebés duermen y yo me siento… simplemente feliz.
Al día siguiente es que viene el problema de tener que despertarse cuando suena el reloj, pero ser madre de madrugada, no tiene precio!

7 comentarios:

Adijirja dijo...

Ay... Espero que sea así de tierno, porque normalmente la gente te da la otra versión... ;)

Rossy dijo...

Que bonito post, Maie!

Amor de mami en toda su extensión :)

Felicidades por la ciudadanía belga!

Unknown dijo...

Jajaja definitivamente no tiene precio, no tengo hijos todavia pero si esposito, y me encanta ver su carita de agradecido, malcreado, amor, cuando algo cualquier cosa por el asi el sueño me este matando:) espero que ludo mejore pronto. Me encanta la foto esta muy bella.

*Maru dijo...

Que se mejore Ludo... y tienes razon. Esos momentos no tienen precio. Aunque las cotufas te lleven una cabeza y ya no las puedas cargar!
Besos

Anónimo dijo...

La felicidad son raticos! Sin importar a qué hora se presenten, lo importante es que sigan presentándose.

NuBadi dijo...

Hermosisima forma de contarlo.
Anoche yo lo viví así también, y sentí como si hubieras estado allí. Me sentí tan identificada!
Hermosa historia

Gabriela dijo...

Ahora entiendo por que andas con sueño !!! te acuestas tardisimo no ???

Si te acuestas después que Luna cada noche, podrás cantarle hasta el Alma Llanera versión remix a la muñeca en las madrugadas !!! jejejejejejeje