Casi nunca he escrito en este blog sobre el amor. Es decir, sí, es cierto que profeso a grandes voces el amor que siento por mi hija, creo que se me sale por los poros y como los poros de mi piel bloggera estén llenos de letras pues creo que les llega el mensaje.
También he declarado mi amor por mi esposo, de forma más tímida, cierto, pero no porque mi amor por el sea pequeño, no, es el hombre que más he amado en esta vida y aunque se lo hago saber constantemente y en vivo y directo, tal vez demasiado, cuando se trata de escribirlo a voces en el blog sufro de una cierta timidez o instinto de protección, no sé.
El amor es un sentimiento que me ha acompañado toda mi vida conciente. No recuerdo un solo minuto de ella en la cual no haya habido un amor en mi corazón. Desde el vecinito y compañerito de escuela en el primer grado, pasando por algún integrante de Menudo hasta los amores de carne y hueso. Correspondidos o platónicos, no puedo concebir la vida sin esa sensación de estar enamorada. Tal vez enamorada del amor como decía una canción.
Hay quienes afirman que amor hay uno solo, sin embargo, confieso que no estoy de acuerdo. Se puede llegar a amar a muchas personas durante lo largo de una vida, cada uno en su momento y cada amor con variedades diferentes. Para algunos esto se produce con solo una persona en toda la vida, lo cual es grandioso. Otros llegan a amar a muchas personas, lo cual es también maravilloso (no hablo de simultaneidad ojo, que no se mal interprete). Imposible tratar de decir que unos o los otros aman más o menos. El amor, es de esas cosas en la vida para las cuales ni con lo mejores avances tecnológicos hemos logrado inventar una escala ni obtener mediciones precisas, por fortuna, eso permite mantener su esencia.
Cuando nos enamoramos y las relaciones llegan a su fin por causas ajenas a nuestra voluntad siempre sufrimos mucho… 
Llamo causas ajenas a la voluntad a todo aquello que implica una ruptura no deseada por ninguna de las partes o en eso que se queda grabado en nuestro cerebro como una ruptura en “el mejor momento”, justo cuando nos sentíamos más felices o eufóricos y pum… llega ese regreso a casa o ese fin de las vacaciones o esa partida a buscar nuevos horizontes por parte de uno u el otro.
Se llora mucho, el hueco en el alma duele a veces hasta más que cuando terminamos (o nos terminan) con un novio por diversas razones. Justamente porque sentimos que no hay razón para acabar con algo tan bueno y en el mejor momento. Sentimos que hubiésemos podido estar por siempre con esa persona pero cuando el tiempo; sabio amigo el tiempo, pasa y cura las heridas generalmente lo que nos queda de ellos es una enorme sensación de felicidad y hasta logramos percibir que tal vez fue tan especial justamente porque tenía sus horas contadas, aunque suene paradójico…
Me pasó… me pasó 2 veces durante mis años mozos. Dos personas llegaron a marcar mi vida en un antes y un después en aspectos totalmente diferentes pero esenciales. Tal vez ninguno de los dos supo nunca que gracias a ellos y a las pocas semanas que coincidimos en esta vida, evolucioné como ser humano, y que hoy en día los considero como dos ángeles que me envió la vida en el momento y lugar determinado para darle una respuesta necesaria y que pedía a gritos mi existencia y permitirme evolucionar hacia una mejor persona… o simplemente permitirme ser la persona que soy ahora, una más parecida a mi misma.
Fueron ambas, relaciones que vistas desde afuera, podrían haber parecido banales, tal vez tontas o inexplicables. Pero que desde adentro significaron tanto para mí y hasta me atrevo a decir para “nosotros”. No en balde y gracias a la tecnología con ambos mantengo contacto esporádico, de tanto en tanto y siempre se me alegra la vida cuando dan señales de vida. Aunque hoy en día la alegría este desprovista de la pasión de otros tiempos.
Al primero lo conocí en una fiesta y en otra fiesta, unos meses más tarde, tuvo la osadía de robarme un beso … me divertía mucho su acento tanto como a él el mío y me entretenía mucho su halo un tanto misterioso… era muy niño (ambos lo éramos) pero era de esos niños que parecieran haber vivido mucho, e incluso guardar una cierta tristeza interior disfrazada de sonrisas… nunca lo supe a ciencia cierta, era un misterioso y lo sigue siendo, pero con el viví momentos muy bellos y me enseño mucho de mi misma…sobretodo algo que hasta aquel momento me atormentaba y que el despejó con la simplicidad que una mariposa se posa en una flor… me regalo la naturalidad… y solo Dios sabe que esa naturalidad era el único regalo que necesitaba mi alma atormentada en aquellos tiempos…
Me pasaba que sentía que estábamos conectados por algo más allá que las palabras…y a pesar de ser un ser de pocas palabras, supe que para él esa conexión también existió al sentir en mi mejilla aquella tibia lágrima que corrió por la suya durante el intenso abrazo final que nos dimos en la puerta de aquel avión que nos separaría para siempre… nunca un abrazo ha sido tan intenso… recuerdo sentir que se me salió el alma y que también la suya estaba afuera… ambas almas bailaron un vals y regresaron a nuestros cuerpos dándonos las gracias…
Durante las semanas siguientes sentía que mi alma adolorida salía de mi cuerpo a llorar durante las noches…trataba mi alma de montarse en un avión y volar a su reencuentro sabiendo que nunca habría tal cosa… pero pasó el sabio tiempo y hoy veo atrás y doy gracias a la vida por habernos cruzado en aquel momento…y también por habernos separado en el momento justo de manera de poder preservar lo bello… y evitar la fase de la decepción.
El segundo fue de esas personas de las que nunca crees que podrías enamorarte. Era un tanto impertinente por ser muy directo pero a diferencia del anterior absolutamente transparente y claro. Honesto. Educado, respetuoso, divertido. Tal vez uno de los seres humanos más fieles a sí mismo o el único de esa característica que he conocido. No soy fanática de religiones modernas ni cuestiones de la nueva era o vainas raras pero si profesara alguna de esas tendencias estoy segura de que lo calificaría como una de esas “almas superiores” o más evolucionadas, que llaman.
Éramos absolutamente distintos. No coincidíamos en ninguna opinión. A veces me cuesta creer que compartimos esas semanas juntos y que fuimos tan inmensamente felices durante ese corto tiempo. Porque lo fuimos.
De él recuerdo largas conversaciones sobre temas súper profundos y complicados… siempre con opiniones cruzadas pero jamás en forma de disputa, el respetaba mi opinión yo aprendí a respetar la suya que en aquellos momentos considerada absolutamente absurda y tirada de los cabellos y que hoy estoy segura comparto… me vienen a la mente esa primera caricia furtiva en la mano en el medio de alguna discusión ideológica profunda mientras íbamos a una carrera de karting… miles de miles de besos… porque por alguna extraña razón que no puedo recordar, decidimos bromeando que cada vez que viéramos una iglesia debíamos darnos un beso, creo que fue justamente ligado a que en aquella región habían iglesias como hojas hay en los árboles en plena primavera… horas y horas rodando en un carro a través de aquella ciudad con el único propósito de poder llegar a una conclusión de alguna de nuestras filosóficas conversaciones ultra larguísimas llenas de temas complicados (que no recuerdo para nada)…recuerdo un parque del cual nos botó la policía y no precisamente por estar haciendo atentando a la moral, no… deben haberse sorprendido de vernos tranquilamente sentados en un banco conversando a las 3 de la mañana rodeados de algunos patos trasnochados y simplemente nos dijeron que por nuestra seguridad era mejor que nos fuéramos…
Recuerdo el sabor del melón blanco sentada sobre una mesa alta de cocina, el más dulce que haya probado nunca… cosechado por él mismo en el patio de la casa. Recuerdo las graciosas visiones de su hermana ( a la que le faltaba más de un tornillo) tirada en el piso jugando con los dos perros como si fuera un perro más… un río de agua helada en donde me bañé al amanecer para pagar una apuesta… y aprender que la pura vida! esta en el agua fría (o helada de cava) según su teoría… recuerdo el sabor único de un sandwich de champignon Portobello con mantequilla y ajo, especialidad de la casa de aquel restaurante italiano al cual le suministrábamos flores importadas directamente de su tierra natal vía la compañía de la hermana y recuerdo una noche estrellada en un camping improvisado, sin carpas ni sleeping bag y del cual no recuerdo ningún detalle de incomodidad a pesar de haber dormido sobre una sábana y directo sobre el piso con las estrellas y la Luna como única cobija… aquella Luna, el viento calido del pleno verano, el canto de los animales nocturnos. Recuerdo un día entero de montañas rusas…miles de montañas rusas. Pero sobretodo nuestras conversaciones… y el despertar a una vida diferente y lejana a aquellos caminos predeterminados desde mi nacimiento…
A los 20 y poquitos años me dí cuenta de que era una vieja. No había empezado a vivir y me había convertido en una persona rutinaria y aburrida pero sobretodo muy cerrada y baja de ambiciones. De ambiciones reales, no de dinero, sino de vida, de conocimiento, de descubrir el mundo que había más allá de las fronteras de mi casa, de viajar, interesarme por otras culturas, otros tipos de comida, otros tipos de gente.
Nuestra “relación” terminó el día en que él siguiendo su objetivo de vida partió tal como lo había planeado a emprender un viaje de aventura del cual no ha regresado desde entonces…
Jamás hubo falsas promesas… me dijo que me amaba miles de veces pero sin prometerme regresos imaginarios o vidas futuras con planes de “fueron felices con sus hijitos y ever after”… me amó en PRESENTE no en pasado ni futuro y fue tan honesto que nunca me hizo sentir o creer nada que no fuera cierto. Su política de vida era vivir cada día a la vez y fiel a él mismo. No por ello irrespetando a los demás. Es sobre todas las cosas un gran ser humano y le doy gracias a la vida de haberlo cruzado en mi camino… a él le debo el descubrir un camino para dejar de ser esa niña miedosa y convertirme en la mujer madura y fiel a si misma que soy hoy en día…pero que no deja de evolucionar y cambiar…porque allí esta la esencia de lo que aprendí de aquellas semanas.
Me he preguntado muchas veces si hubiese querido que continuara… la respuesta es siempre no, la verdad no hubiese sido feliz al ritmo de su vida y tal vez lo hubiese frenado a él de ser quien es ahora, aunque no lo creo, conociéndolo estoy segura que hubiese encontrado la forma de seguir su rumbo sin necesidad de hacerme daño. Realmente un personaje interesante.
Nos volvimos a ver un día. El con su novia del momento, yo con el mío de aquel momento. Ambos felices en nuestras vidas. La emoción fue inmensa… pero no había nada de ese amor…que fue tan especial que ni siquiera merecía mención…porque vivirá siempre allí en el limbo de los buenos recuerdos. Ese que reservamos a las ilusiones de los amores platónicos y que siempre nos hacen sonreír de lado… que bello es el amor.
Tan bello y rico como ese melón blanco… durante años traté de encontrar un melón que tuviera el mismo sabor… hasta que me dí cuenta que era imposible… y que era siempre mejor guardar el recuerdo de ese sabor jugoso y dulzón pero dedicarme a buscar otras frutas de temporada. Más tarde fue una sandía en un caluroso verano...


13 comentarios:
wowwwwwwwwwwwwww
con la piel erizada te leo y me conmueves. Me hiciste pensar en amores y en pasados y en agradecimientos por haber estado en mi vida
Oye, ese segundo amor tiene algo de compatriota mio? no se porque me dio esa impresión.
gracias por este viaje
Pura vida!
Una nostalgia bonita!
Me hizo evocar otros momentos de mi vida que me hicieron la persona que ahora soy, me gustó!
Qué lindo, Maie... Amar en presente, no en pasado, ni futuro, realmente creo que esa es la clave.
Todo amor en la vida tiene un sabor especial, como el melón blanco, como mi marquesa de chocolate... Como todo.
Qué lindo que compartas esto con nosotros... Al menos para mi, creo que has podido darte cuenta del significado que tiene.
Un beso inmeeeenso que llegue a Bruselas y le salpique a Lunita!
Me imagino que caiste en cuenta de que el hecho de que haya escrito sobre esto hoy viene justamente de la lectura de tu post sobre el What if... hacen 12 o 13 anos de esto ni siquiera lo recuerdo con exactitud... y sin embargo algo que lei en tu blog me abrio las puertas hacia esos recuerdos y me los trajo vivitos y exactamente cargados de lo bueno! asi es la vida de bella. Gracias por tu comentario Alecita!
Hola Maie,
Venía con una sonrisa de oreja a oreja a visitarte, me voy emocionado, con lágrimas en los ojos.
Me has hecho recordar muchísimo a Mica, ella también partió hace ya tres semanas para su país natal, aunque yo no pierdo la esperanza, prometí que la vería el año que viene y aguantaré, seguro que aguantaré.
El amor es un sentimiento precioso, no hay ninguno mayor que éste, ni siquiera la misma libertad que a veces nos hace tan felices. Estár enamorado es fabuloso.
Muchos besos Maie, me alegro de que cada una de las personas que has conocido más en profundidad te hayan aportado muchas cosas buenas, sabes elegir bien :)
Abrazo!
.Gs.
Es curioso. Precisamente hoy me levanté con el cuerpo raro, después de haber estado soñando con una pareja que tuve hace 20 años (ahí es nada) y al que no veo desde entonces. Como tú, mantenemos contacto esporádico y jamás pretendería dar marcha atrás al reloj. La vida, sin dudarlo, nos ha configurado como somos.
Lindo post...
Describes perfectamente el círculo del amor...es decir la felicidad seguida del dolor de la ruptura...en tu caso veo que recuerdas y vives más los momentos de felicidad que los de dolor, lo cual es gratificante
QUE BELLO ESTE POST MAIE.
Me encanta las fotos de luna y como cuentas sus cosas, pero haz las dos vainas!!!! echa tus cuentos que también son bellos!!!!
Te leí sin parar. Que bonito :)
Maie
Tu post al parecer salio del alma El tiempo y la madurez de la vida hacen que uno vea las cosas positivas de personas que fueron importantes en algun momento de nuestras vidas ...Bonito Post
Me quede pensativa ""
Saludos
Pam
Lindo post...
Feliz semana que viene, un beso a los tres!
el amor, ay el amor. Yo he tenido mala suerte y buena suerte, pero ahora llevo mala racha. Estoy enamorado, pero no me atrevo a declarar mi amor por miedo al fracaso o una nueva decepción. Besos.
Apoyo la petición de la Euchita!
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