(Ahora con los acentos para el otro lao asì: à, è, ì, ò, ù.... pronto llegaremos...)
De niña muchas veces me dije: cuando sea grande y sea madre...jamàs...
Por allà en los 80`s cuando yo estaba en primaria, el Club Campestre Paracotos abriò sus puertas con el mayor atractivo de la època, el primer gran tobogàn de agua de esos estilo "Wet`nWild" en Venezuela, del que yo tengo memoria.
Hasta la fecha, los toboganes de agua eran muy similares a los de los parques, solo que daban una curvita, les salia agua por un chorrito debajo de donde uno se sentaba a esperar para lanzarse y la diversiòn solo duraba un par de segundos.
Aùn recuerdo la publicidad...waaaaao!!!!...explotaban el temita del tobogàn de agua al punto de que comencè a hacer lobby con mis padres para que compraramos una acciòn en ese Club Social... era el màs COOL de la època.
Mis padres que ya para esos tiempos no querìa manejar y màs bien habìan comprado una acciòn en el Club Social a 5 minutos de la casa, al que podìan ir todo el tiempo y sin agarrar carretera hicieron caso omiso a mis sùplicas, cosa normal considerando que ese tipo de cosas constituian "inversiones" y uno no compraba acciones de clubes asì como quien compra pan...pero cuando uno es niño eso son detallitos.
Mi obsesiòn por aquel tobogàn crecìa con cada pasada de la publicidad en cuestiòn.
Un dìa, probablemente años o quizas solo meses despuès de las salida de aquella publicidad que aùn recuerdo como en sueños, mentiria si diera precisiones, una amiga del colegio (que siendo honesta no recuerdo cual era) nos invita a su cumpleaños. Solo que el gran evento serìa realizado nada màs y nada menos que el en: Club Campestre Paracotos.
No solo tendrìa la oportunidad de probar por la primera vez en mi vida uno de esos interminables tubos por los que corrìa una cascada de agua acompañàndote en la caìda, sino que ademàs todos mis amigos, incluyendo el chiquillo que me gustaba, estarìan al mismo tiempo en el parque... no se podìa pedir màs en la vida.
Si le preguntan a mi mamà ella va a sostener la tesis de que en aquellos tiempos estabamos en ensayos para uno de los recitales de la academia de ballet y que "la responsabilidad" y el "compromiso"que uno firmaba con sangre ante la Directora de la academia de ballet hacìan imposible que asistiera al magno evento del tobogàn.
Yo tengo ciertos recuerdos de mi mamà horrorizada de miedo ante el tema del tobogàn de agua primeramente, porque mi mamà siempre fue muy miedosa para todas esas cosas y luego la coincidencia del dìa de la fiesta con uno de mis ensayos para el recital de ballet le cayeron como anillo al dedo.
Tambièn tengo recuerdos de las madres de mis otras amigas tratando de convencerla sobre la "unicidad" del evento en comparaciòn con la repeticiòn interdiaria de los ensayos de ballet y de como las excepciones siempre eran posibles, pero mi mamà siempre ha sido incorruptible ante los temas de "responsabilidad" y "compromiso" y el dìa que uno asumìa una actividad extraescolar era firmado en piedra y con sangre y si uno comenzaba a faltar por "quìtame esta pajita" a dejar de ir entonces se perdìa la disciplina...
Resumen, yo fui la ùnica niña de mi clase que no fue.
No solo tuve que soportar estar ese dìa en mi rutinaria clase de ballet (les juro que aùn recuerdo no la clase pero si como me sentì durante todo ese dìa en la clase y creo que esa experiencia marcò mi desiluciòn inicial por el ballet que un dìa me harìa parar- cosa que en efecto lamentè muchìsimos años màs tarde), sabiendo que mientras yo me calentaba en la barra todos mis amigos la pasaban bomba en el Club de los toboganes. Pero ademàs lo que vino despuès: meses y hasta años de historias... cuando Fulanito empujò a Menganito jajajaja... cuando Perensejo le halo el pie a Sutanejo jajajaja... ahhh verdad que TU no sabes, TU no recuerdas, TU no estabas... porque TU no fuiste.... jajajaja vinieron a sumarse a mi desilusiòn de aùn no haber probado uno de esos verdaderos toboganes.
Sin contar los que realmente metìan el dedo en la llaga, porque lo niños son crueles no lo olviden, de que yo siempre iba al tonto ballet y me perdìa todo lo bueno y blablabla... y de como todos se habìan lanzado del tobogàn mil veces en una tarde y yo aùn seguìa pegada en mis tobogancitos de bebè.
Son cosas que a esa edad en que nuestra personalidad por muy inteligentes o mafduritos que seamos aùn no somos tan sòlido y si, nos marcan. Sobretodo a esa edad, dejan su huella indeleble.
Porque, si bien me acuerdo de mi mamà dàndome todos sus argumentos de libro de autoayuda,...de como mi ballet era importante porque yo querìa hacerlo, y como estaba desarrollando una disciplina y habilidades que otros no tenìan, de como tendrìa mil y una oportunidades para ir a toboganes de agua durante toda el resto de mi vida, encambio el recital de ballet era en pocos meses y debìa dar una presentaciòn perfecta...cuando uno es niño todas esas cosas que hoy en dìa comprendo perfectamente en mi posiciòn de madre, lamentablemente, no son importantes. Lo importante es el momentum... y el momentum pasò.
Recuerdo que me prometì que jamàs harìa eso a mi hijos. Que lucharìa por ver cuales cosas eran importantes para ellos, y que sobretodo jamàs dejarìa que mis miedos y prejuicios los contaminaran a ellos. Que les dejarìa descubrir y hasta partirse el brazo o la pierna descubriendo por ellos mismos, porque de eso se trata la vida.
Recuerdo que ese evento me marcò tanto que cuando en el paseo de 6to grado hacia otro club, mi mamà tratò de usar la excusa de mi infecciòn auditiva (que èsta vez era cierta) para no dejarme ir porque a ella siempre le daban miedo "esos paseos de jovenes ya que en la euforia hacen loqueras y siempre hay accidentes en esas loqueras" esta vez no pudo contra mi argumento de no quiero ser, otra vez, la ùnica que no hizo ésto o aquello y por años oìr los cuentos del paseo de 6to grado al que tampoco asistì.
Y no crean que estoy criticando a mi madre. Comprendo sus razones y las comprendì incluso a esa edad, yo soy hija ùnica, concebida casi de gracia luego de 10 años de matrimonio durante los cuales mis padres querìan tener una gran familia, pero la vida se encargò de decirles que no siempre se obtiene lo que se desea. Luego de dos perdidas de los siguientes dos embarazos. Razones tenìa de sobra para querer protegerme.
Hoy en dìa yo soy madre y sè que nuestro instinto por protegerlos es tan fuerte que quisieramos guardarlos en una cajita de cristal y evitarles todo riesgo, todo mal, todo sufrimiento. De lo que a veces nos olvidamos es del sufrimiento que podemos causarles por nuestra irracional necesidad de protecciòn. Mi mamà tenìa razòn, en los parques de agua son frecuentes los abusos sexuales, los tocamientos en toboganes, los accidentes... en esos paseos escolares siempre hay momentos de perdida de control, y las consecuencias pueden ser hasta fatales. Durante mi viaje de graduaciòn, años màs tarde, un compañero casi pierde un ojo durante un juego de volleybal en la piscina. Una de las hermanas mayores de otro de mis amigos de primaria, lamentablemente no sobreviviò a caida en la piscina luego de un forcejeo juguetòn.
Cuando en la escuela de Luna nos hablaron del viaje a N.......mi parte madre reaccionò de la misma manera que mi mamà...no Luna no va...pero si tiene solo 4 años y medio? pero si aùn cuando va a casa de su abuela al segudo dìa llora por su papà? pero ella no tiene conciencia de lo que son 4 noches fuera de casa? y si el animador ese es un perbertido? y si un animal la muerde? y si el chofèr del autobus es un borracho? Dios un paseo escolar luego del terrible accidente en Suiza de principios de èste año en que murieron 22 niños y 6 animadores Belga, pero a quien se le ocurre proponerlo?
Los miedos son gratuitos y hay para todos los gustos! Los peligros estàn presentes en cada segundo de nuestras vidas...
Y luego volviò a mi mente Paracotos...los cuentos, mis sueños en los que mi amor platònico de aquellos años se lanzaba sin darse cuenta muy pronto luego de que yo me lanzara y nos chocabamos gentilmente en el medio del tobogàn...oops.... y recordè las noches de llanto, y esa rabia inexplicable que da la frustraciòn de lo que no comprendemos...la sobrevaluaciòn que hacemos de las experiencias que nos perdemos...porque si, probablemente no fue tan divertido como lo contaron, probablemente no me perdi una experiencia ùnica e irrepetible (y es cierto que de toboganes de agua luego tuve hasta el cansancio al punto que hoy en dìa voy y ese feeling de "been there done that" ya hasta es màs fuerte que las ganas de lanzarme y unido a la colita y la subida de escaleras interminables me hacen pensar en que el coctelito a la orilla de la piscina es màs divetido que las maripositas en la panza o descubrir ese nuevo que va a la velocidad del rayo) pero si es cierto que en mi memoria siempre quedò ese saborcito amargo del "viaje perfecto" a Paracotos con mis amigos de la escuela al que nunca fui, porque a mi mamà le daba miedo...
Ser padres es una tarea dificilìsima y solo se aprende sobre la marcha... hay tantos "cuando yo sea madre jamàs..." a los que he tenido que renunciar porque la madurez le ha dado la razòn absoluta a las posiciones de mis padres... pero hay otros... que nos quitan el sueño...
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3 comentarios:
¡Los recuerdos!
Pasarán mil años y siempre estarán vigentes en nuestra cabeza...
Besos y salud
He de decirte que me encantó el post!! Simplemente fantástico.
Yo soy de la teoría que sobreproteger no ayuda en nada, sino le das informaciones a los enanos de como proceder frente a las amenazas que puedan existir, tarde o temprano se terminan encontrando con ellas y si no les diste herramientas se los lleva p....
¿De que sirve encerrar a los niños? para que el día que tengan libertad hagan estupideces? No, mejor les das libertad y los enseñás a usarla
Bravo y contá cómo anda Luna en el paseo!!!
jajaja! me siento taaan identificada con todo lo que escribiste aquí, especialmente porque soy hija unica y aun a esta edad al comentarle a mis padres algo como "voy a tal sitio" el miedo aun los ataca y me lo transmiten, si! a mis 26 años. Pero los entiendo.
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