
Yo nunca he sido de esas personas que andan enamorisqueando a los hijos todo el tiempo o hablando del novio o la novia...
De hecho me chocaba cuando era niña que alguien empezara a molestar con eso de que cuando dos niños del sexo opuesto se entendían bien era porque eran novios. En general esas actitudes siempre sirven para que la gente se apene y deje de ser espontáneo.
Pero debo reconocer que hay niños que desarrollan una cierta química realmente extraordinaria.
El caso Diego, el celebre Diego de quien he hablado por acá varias veces. Es increíble la camaradería que existe entre Luna y Diego.

Ayer el papá comenzó a sentir sus primeros celos de padre cuando Luna le dijo en el carro que mañana era halloween y todos los niños se iban a disfrazar pero a Luna le interesaba sobretodo ver como se disfrazaba...Diego... así abiertamente...
Pero además es correspondido el interés... ésta mañana llegamos a la escuela y como por arte de mágia el primero que cruzamos es... taráaaaan!!!: Diego, disfrazado de Drácula... en el instante en que ambos se vieron... hubo un "freeze" en el aire, cual película en que la cosa se pone en cámara lenta por unos instantes mientras ocurre el cruce de miradas... ambos se chequearon, se vieron de arriba a abajo los disfraces, se saludaron con un movimiento de barbilla (como en general lo hacen- muy discretos ellos) y siguieron cada uno para su clase...