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martes, junio 23, 2009

Con el corazoncito arrugado y el cerebro en ebullición

Hay semanas que son muy fáciles, otras más duras. Así es esto de los niños. Uno lo va aprendiendo con el paso del tiempo pero a veces es tan agotador.
La semana pasada Luna estuvo muy difícil, sin embargo, el fin de semana se portó muy bien. Pero fue como un break, ya que comenzamos la semana otra vez con la Luna caprichosa.
Ayer cuando la fui a buscar a la guardería la pobre cuidadora estaba como quien dice “harta”. No hizo sino hablarme mal de Luna, es decir, no mal pero quejarse de que no hace caso, de que es muy obstinada y además es casi imposible cambiarle las ideas.
Desde hace algunas semanas andamos con el tema de los muñecos. Mi Osito, Boo, Pocoyo. Antes se quedaban en casa, ya que en la guardería esta el Conejo de la guardería. Pero esa frontera se rompió sin querer queriendo. A veces porque íbamos apurados, o porque no nos dábamos cuenta, o simplemente por evitar una crisis adicional. Una más en la pequeña hora que transcurre entre que nos levantamos y que salimos de la casa a la guardería.
Es muy fácil ser padres cuando no se tienen hijo. Es muy fácil hacer sentencias como aquellas de: “ no hay que permitirles tal o cual cosa desde la primera vez”, “ se les explica y se es inflexible”, “un golpe bien dado en el momento justo es la clave”.
El problema está en determinar, cuando es el momento justo? Cuán inflexible podemos ser y ante que circunstancias?.
Les prometo que no es una tarea sencilla y habiendo ya tratado de aplicarla al pié de la letra más de una vez, uno termina agotado y el ambiente de la casa se vuelve insoportable.
Si yo tuviera que decirle un No rotundo a cada cosa mal hecha, les prometo que mi vocabulario se reduciría a la mínima expresión.
NO, cuidado!, eso NO se toca, eso es de mamá, le vas a romper eso a papá, los muñecos se quedan aquí en casa hijita, dame el chupón, cuidado NO te metas pasta de dientes en la camisa limpia, cuidado el pantalón de mamá, Luna cepíllate los diente, el cepillo no es para jugar, hija ya es la segunda vez que te pongo pasta, NO es para comer la pasta, es para cepillarse, dame acá yo te los cepillo, abre la boca por favor, Luna el cepillo de dientes, dámelo por favor, NO mi amor NO te voy a poner pasta otra vez, NO te quites el babero, NO te ensucies el pantalón, Luna mamá se está bañando, espera un momento, tienes que dejar a mamá bañarse, NO me abras la puerta de la ducha, cuidado con los dedos, Luna es hora de cambiar el pañal, Luna ven, aquí!, Luna es tarde, Luna cuidado con la escalera, dame la mano, NO saltes en la bañera, te vas a ir de boca, NO abras la gaveta, cuidado con el dedo, te dije que te lo ibas a espachurrar (GUAAAAAAA) no es nada mi amor, tienes que tener cuidado es todo, oye a mamá y a papá, ven para darte un beso, dame un beso, ven hay que ponerse los zapatos, Luna los zapatos… ahora el sweter, Luna que hace frío, ven el sweter, cuidado que hay carros, Luna espera a mamá, camina al lado de papá, Luna es para el otro lado, Luna ven…Luna hay que sentarse en la silla de carro, no saques los brazos del cinturón de seguridad…y todo eso en medio de uno tratando de bañarse, vestirse, de desayunar, de cepillarse los dientes, maquillarse y además amenizados de una o dos crisis de llanto.
Les juro que uno termina agotado, así que ya al momento de salir si la carajita tiene el Oso o Boo o Pocoyo abrazados más el titi en la boca uno ya no da para otra discusión más.
Pero la semana pasada en la guardería ya me comentaron sutilmente que cada vez que Boo o Mi Osito iban para la guardería, Luna se quedaba todo el día abrazada a ellos y no jugaba con los otros niños ni los otros juguetes como lo hacía cuando sus muñecos estaban en casa. No me pareció normal. Antes no existía ese problema. Así que le dije a Ludo que trataríamos de evitar que llegaran a la guardería.
Ayer entre las quejas de la cuidadora estaba que Luna había pasado la mañana y la tarde entera pidiendo el “titi” y que era insoportable porque a diferencia de otros niños que simplemente lo olvidan al rato, ella se podía quedar pegada con el tema y gritar durante horas hasta que por fin de cansancio se lo daban. Pero que entonces esto tampoco la calmaba porque después de titi la siguiente demanda era Kiki (Mi Osito) y así Luna pasó todo el día de ayer o pidiendo el chupón o pidiendo a Mi Osito y no hizo nada de nada.
La mujer estaba agotada y a la vez sorprendida de tal capacidad de obstinación porque ya ni capricho podía llamarse. Como la gotita en la tortura china.
Desde chiquita Luna ha mostrado esa determinación cuando quiere algo. Deja de ser simplemente capricho para convertirse en obsesión. De ser una increíble cualidad, la perseverancia, trasgredimos la frontera hacia la obstinación. Es la batalla del más fuerte. Y todas las formulas mágicas de que uno la deja llorar y se le olvida o se le da una nalgada bien dada, han demostrado una absoluta ineficiencia.
Hablarle es hasta peor, cuando uno trata de razonar con ella se monta en tal crisis de histeria que no escucha absolutamente más nada que sus gritos. Lo que más rabia me da es que yo sé que ella entiende y sabe perfectamente lo que está haciendo.
Mi opción ante esto es siempre hacer lo que he decidido, sin importarme si llora o no y con la profunda esperanza que algún día se dará cuenta que no sirve para nada tanta crisis porque igual no logra su objetivo. Pero es una tarea absolutamente agotadora.
Pero uno tiene su corazoncito y esta mañana luego de haber discutido seriamente con Ludo anoche, decidimos que los amigos de la casa se quedan en la casa. Así que a la hora del desayuno Mi Osito y Boo se quedaron en la mesa. Aquella niña no hizo sino pedir esos dos muñecos mientras subíamos a cepillarnos los dientes, todo el cepillado, todo el maquillaje, mientras me ponía los zapatos, al pasar frente a la puerta de la cocina, mientras le ponía sus zapatos (alternado con la crisis normal de no me quiero poner los zapatos), mientras le ponía el sweter (alternado con la crisis normal de no me quiero poner el sweter), cuando finalmente salimos de la casa, mientras saludábamos al vecino, mientras la instalaba en la silla del carro (alternado con la crisis normal de no quiero sentarme en la silla) , todo el trayecto a la guardería, mientras le quitaba los zapatos y hasta que la dejé en brazos de la cuidadora… KIKI KIKI KIKI…BOO…BOO!
Y entonces uno va manejando durante los 5 minutitos que dura el trayecto y preguntándose, será que soy una mal madre que separa a su hija de su gran amor? Vale la pena tanta crisis por un oso? No será más fácil dárselo? Eso está bien o mal? Es normal que sea tan pegada de ese oso? Yo era pegada de mis muñecas. (la oigo, ñañaña , dolor y de separación y realmente entiendo su dolor). Pero el libro aquel decía que los padres debíamos también enseñar a nuestros hijos que existe la decepción, que no todo es rosa, eso fortalece el carácter? Es mejor que aprendan la decepción de mano de los padres que de manos del mundo, decía el artículo aquel que me llegó por email? Será que estoy exagerando, vamos es un bebé no tiene ni 2 años, no le estaré pidiendo mucho? Y como será cuando además del oso le quite el chupón?... a no eso no lo puedo hacer hoy… es como mucho… y así pues llega uno a la guardería luego de apenas una hora de vida de cada nuevo día y ya lleva el cerebro cargado a reventar y sabiendo que no existe una receta única… y además uno tiene su corazoncito…

miércoles, octubre 22, 2008

Privatisaishon o no privatiseishon... he ahí el dilema...

Vuelve la duda a rondar mi cabeza... ahora una chica le robaron fotos del flirck para usarlas como si fueran los hijos de otra persona. Un hurto inofensivo pero igual...
Redes de pedófilos y cuantos correos que circulan advirtiendo que uno debe proteger su idéntidad y los peligros de internet.
Ayer hablando de otra cosa diferente, del cigarrillo y de como gente que hoy en día conoce a fondo sobre los riesgos y consecuencias de este sin embargo decide seguir fumando porque se dice, a mi no me va a pasar, eso es a los otros que les da cancér, a mi no...
Esa expresión la extrapolé y me di cuenta de que esa es la excusa que siempre uso cuando el bendito tema de los abusos sobre internet ocurren... siempre me digo, pero yo no doy mi dirección, yo pongo las fotos en facebook solo para mis amigos, eso esta en el mundo virtual y nadie va a saber donde queda... lamentablemente el mundo es muy pequeño y no me perdonaría un día lamentarme por haber dado tantos elementos a extraños algo le ocurra a mi familia que es lo más preciado para mi.
Es una lástima porque por este medio he conocido gente increíble pero siempre esta la duda de quienes se esconden tras el anonimato.
Aún no sé que hacer...