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lunes, noviembre 07, 2011

Días de furia... y me pregunto, no será mi culpa?

Hacía tiempo que no me quejaba por estos lares...
Hoy fue uno de esos lunes, bien lunes...
El Leo amaneció con fiebre, Ludo con un día larguísimo por delante y yo con un deadline antes de las 12 del mediodía, y al menos 3 cosas urgentes y ya retrazadas de la semana pasada.
En la guardería no los reciben con fiebre así que no me había ni cepillado los dientes ni tomado un trago de agua que decidí arrancar volando a la oficina a buscar mi computadora y regresar antes de que Ludo saliera para poder trabajar desde casa y cumplir el deadline.
Llegue a casa, Ludo partió con Luna y yo sin siquiera desayunar y con Leo malito encaramado sobre mi, sin moverse, comencé a conectarme con la oficina. Bingo! la conexión nunca funcionó. Dos horas estuve reinicializando y tratando de nuevo la conexión segura y nada. Llamé al soporte técnico de mi oficina, luego de proponerme que reinicializara la computadora, tomó control remoto de la misma...hizo lo mismo que yo y me dijo...ah cierto, no funciona...
Trató de reinstalarme de forma remota el programa y cuando ya el proceso se había ejecutado, desapareció. Viendo la hora, 10:30 y ante la ligera presión que recibí de mi jefe que ante mi angustia por el problema de sistema me dijo..."lo siento mucho por ti, pero te tiene que funcionar el sistema sino, quien va a hacer el trabajo entonces?", agarré a mi muchachito enfermo y me fui a la oficina. Me encerré por dos horas a revisar los reportes, escribir comentarios y enviar emails. Dos horas en que mi niño enfermito se portó como un ángel caído del cielo. De verdad que nadie hubiese podido decir que un niño enfermo de 13 meses acompañaba a su mami a trabajar durante dos horas...no hizo ni un ruidito. Se mantuvo sentadito en mi regazo mientras yo imprimia papeles, escribia análisis, revisaba emails y hasta llamadas al extranjero...
Incluso pasó su hora de comer de 40 min y él como si nada. Terminé lo que debía terminar, dejé instrucciones para lo que por motivos de hora (en Chile era aún muy temprano) no podría hacer, y me vine a casa. Fue allí que Leo se acordó de que se sentía mal y durante la hora y dele que siguió tuve a un bebé realmente enfermo, que vomitó, lloró y no soltó a su mami para nada hasta que cerca de las 2, sin haber probado bocado en todo el día y solo a punta de juguito de manzana se durmió unos 20 minutos.
A las 2:15, por fin pude "desayunar" mientras llamaba insistentemente al pediatra... una sopa china picante no debe ser muy buena como desayuno pero la verdad ni pensé, solo necesitaba probar algom y rápido. Subí a descansar pero no me duró mucho ya que Leo despertó llorando y el resto del día y hasta pasadas las 9 de la noche no se despegó de mi ni para dejarme ir al baño...
Se sentía mal mi pobre bebé y se portó tan extremadamente bien en la oficina que se merecía mi atención absoluta.
Me vuelvo a quedar con ese mismo sentimiento de que no importa cuan responsable uno quiera ser siempre será mal visto... que hubiese sido lo correcto por hacer...lo que hice? o simplemente llamar y decir...mi hijo está enfermo, no voy. Me desgasta tanto esta sensación de pasar mi vida justificando. Porque ya sé que a la hora de las chiquitas... siempre se les olvida que hasta saqué a mi hijo de la cama para cumplir con el deadline...pero lo que si les queda fresquito en la memoria fue...a Maiella siempre tiene al bebé enfermo... yo creo que es mi culpa...por no lograr ser una caradura.