martes, junio 19, 2007

Mi vecina, su perrita y su peligrosíiisimo jardín...

Cuando ya casi los días se pueden contar en horas... la inminente partida a la nueva casa en estas condiciones de reposo-vagancia absuluta me hacen traer a la mene muchos recuerdos de este apartamento.
La verdad estuvimos muy contentos de mudarnos acá. Fué tan casual. Mi amiga Paula del MBA, quien vivió aquí por 7 años, habia decidido volver a Suecia con sus padres y un día de visita en mi pichurro estudio de la Rue St. Gertude me propuso que por que no continuaba con su apartamento... recuerdo que no teniamos muebles y a ella le caía muy bien vender cosas como la cama, el guardaropas, una biblioteca que tenia en el salón u gavetero y hasta de regalos nos salió un sofá que había heredado su ex-roommate de la abuelita del novio... el bicho estaba tan viejo que habia que cubrirlo con una manta y uno se sentaba y se iba deslizando hasta caerse. Eso fué por allá en marzo o abril de 2005. Hablamos con los dueños. Estuvieron de acuerdo y creo que un 1 de mayo mudamos los pocos peroles que teníamos.
El deal vino con vecina incorporada.
Mi vecina es muy cómica. Es una italiana estridente... muy simpática pero muy particular. Se apoderó del pasillo y las escaleras de caracol para llenarlas de plantas. Adora abrir la ventana del pasillo, incluso en invierno para que haya aire. Lo cual resulta en una combinación mortal muy peligrosa. y una incomodidad terrible para subir o bajar cosas por las escaleras cuando el ascesor se daña, ya que las plantas ocupan la parte mas ancha del escalón y uno debe poner piés de bailarina muy lentamente en la esquinita del triángulo que constituye el escalón, para evitar echarse la estortillada del siglo. Cuando nos trajero el colchón 80x200 que compramos, los empleados que lo cargaron querían matarla... yo corría como loca retirando plantas para darles espacio...pero son taaaantas. Dos hemos sido los lesionados subiendo las escaleras porque es tanta la concentración en mirar el piso para poner el pié en el lugar justo que uno se olvida de mirar hacia arriba hasta que un filo de aluminio helado de la ventana abierta te knockoutea ...
A mi fué tan grave que tuve que agarrarme de la baranda y sentarme para no caerme...tal era mi llanto que Ludo me escuchó y me vino a socorrer. Luego fue el papá de Ludo...PAAAM golpe seco en pleno centro de la cabeza.
Pero quizas lo más singular de mi vecina sea su relación con su perrita... la perrita, según ella, es una caprichosa-malcriada que además sabe lo que quiere jajaja... en las mañanas, sobretodo las de invierno, es peresoza y no quiere salir de la casa... así que a las 7 de la mañana, sin necesidad de despertador nos depertaba el: DING DONG DING DONG... MAAAAAAAAMA.... andiamo... MAAAAAMA... DING DONG DING DONG....LOOOOOLA a toooodo pulmón. Este show podía durar fácil unos "15 minutos!!!!":.
Sin embargo, en los días de verano la cosa es alrevés... la perrita no quiere regresar... entonces mi vecina cuenta que se ve obligada a a dar más vueltas que de costumbre porque la perrita no quiere entrar al edicifio... o uno la encuentra en la puerta esperando que la perrita decida caminar...luego se sienta y hay que arrastrarla al ascensor.
Ahora.... los días de LLUVIA... ahhhh los días de lluvia... esos son otra historia... a la perrita no le gusta mojarse. Solución... muy fácil... recien mudados viviamos con un coche de bebé permanentemente al lado del ascensor en frente de su puerta. Reciéntemente el coche fué cambiado por un sofisticado coche especial-perro... parece que es cierto que a los perritos no les gusta la lluvia????
En todo caso es una muy buena persona. Un personaje, pero buena gente. Alguna vez me dió un jugo de tomate porque andaba baja de tensión. Desde que supo de mi embarazo no me puede ver cargando una bolsa ni que este llena de motas de algodón o plumas porque me la quita de las manos. En días pasados me hizo perder un tiempo enorme porque me vió caragdo el para sol de la maleta del carro y se empeño en ponerlo y ayer al hablar sobre nuestra mudanza y hacernos una foto juntas las tres (ella, yo y por supuesto la perrita) se puso emotiva y dijo que nos extrañaría mucho porque nuestras conversaciones en la cocina y nuestra risas habían alegrado muchas noches de tristeza el año pasado cuando estuvo enferma...lagrimitas...

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