miércoles, abril 21, 2010

Mamá como castigo?

Es triste decirlo pero yo misma me auto-impuse como castigo a mi hija. Y por terriblemente cruel que suene esta expresión, como padres estamos de acuerdo y lo hacemos por su bien..

Por otra parte, y sin ánimos de cantar victorias anticipadas parece estar funcionando.

Desarrollemos para que se entienda el punto.

Ayer en la mañana Luna nos hizo una de sus celebres crisis “Papáaaaaaaaaa”, de las cuales pudieron disfrutar en primera fila los sorprendidos abuelitos en varias oportunidades.

En general, nos repartimos la rutina diaria en función de las cargas de trabajo de cada uno. Generalmente tratamos de intercala, un día es Ludo quien la lleva en la mañana y yo la busco en la tarde y al día siguiente lo contrario.

Eso nos permite a cada uno planificar y en casos extremos compensar si llegamos tarde quedándonos un rato más a trabajar. Así fluye la rutina diaria con menos presiones y stress para cada uno y a la vez Luna disfruta de momentos con cada uno diariamente (además de los momentos comunes porque siempre estamos en casa para la hora del baño y cenamos juntos cada día, también nos turnamos el cuento de la noche- cuando ella nos deja- y así, o sea, tiempo pasamos juntos los tres).

El problema es que con su pega-pega habitual, si esta decisión cayera en manos de Luna, la opción sería simple: papá me lleva, me busca, me baña, juega conmigo, me da la comida, me lee el cuento y me mete a dormir…y de vez en cuando (cuando me provoca), mamá tendrá la suerte de a hacer alguna actividad conmigo.

Esta situación sobrecarga a Ludo, que si bien disfruta mucho de Luna y es un súper papá, también necesita un respiro.

Por otra parte, los niveles de obsesión alcanzan límites extremos de posesión y pasa a ser Luna quien quiere decidir cada movimiento del papá… ni al baño lo deja ir en paz. Y si por alguna causa está cansado y quiere hacer una siesta, Luna es capaz de hacerle una crisis tan insoportable que o este termina cediendo o la bruja mala del cuento, o sea, yo… termina interviniendo para salvar la situación.

Lamentablemente estas intervenciones llegan en momentos extremos, cuando ya la crisis va a mitad de camino.

Ayer me tocaba a mi llevarla y a Ludo buscarla. La crisis comenzó en el desayuno cuando Ludo pretendió despedirse. Luna se tiro violentamente de la silla de comer y se fue escalera abajo tras él, llorando y gritando…

Mientras Ludo se ponía los zapatos le trataba de explicar que era mamá quien la llevaba y el la buscaba y trataba de hacerla razonar. Pero la crisis ya iba demasiado lejos, cuando Luna ya no oye nada más y el tema es una fijación. Ya ni sabe que quiere ni por que comenzó, pero el lema es…gritar y llorar a reventar.

Ludo la volvió a subir a la cocina y tuvo literalmente que arrancársela del cuello.

Yo observaba y no intervenía.

Ludo ya perdiendo la paciencia por los preciosos 10 minutos que ya llevaba de retraso gracias al show, más la reunión a primera hora de la mañana que tenía en la oficina, la regañó, pero tuvo que huir de la cocina cerrando la puerta. Ahí entré yo en escena, yo (la bruja mala separadora de amores imposibles) tuve que pararme en frente de la puerta para impedir una vez más que Luna la abriera y se le fuera detrás (en otros episodios anteriores la crisis ha llegado hasta la puerta de la casa y es más difícil hacerla entrar, sin contar el show para los vecinos).

Ya a estas alturas todos los posibles niveles de autocontrol se encuentran perdidos y Luna actúa como un animalito irracional y hasta peligroso para ella misma. El objetivo es papá y los medios son todos válidos: tirarse por las escaleras, pegarme, gritar y gritar…

La crisis duró 45 minutos (yo debía salir de la casa en los 10 minutos que siguen al desayuno) en los cuales no faltó la animación: hubo accidentes de esfínteres, gritos, histeria, tiradas de puertas, los mocos y las lágrimas que ruedan por todos lados… Insoportable!...y demasiado temprano…

Yo siempre trato de ser el ser racional pero las mañanas de por sí son siempre situaciones de stress, tengo la presión de la hora, debo al mismo tiempo terminar de desayunar, terminar de vestirme, maquillarme, todo esto amenizado por el espectáculo que sigue su curso a pesar que ya a este momento el papá seguramente esta entrando en su oficina y ha olvidado el evento. Toca cambiar a Luna de nuevo y tratar de ponerle los zapatos, la chaqueta para luego lograr sacarla de la casa hasta el carro, sentarla en la silla y a todas estas aún hay que enfilar a la escuela y lidiar con la crisis matinal escolar de “Luna no se quiere quedar en la escuela”…

Por supuesto que me puse muy brava, por supuesto que comenzar un día con esos niveles de presión es insoportable y para el momento en que logré llegar a la oficina (20 minutos más tarde de la máxima hora posible de llegada –o sea 50 más tarde de la hora habitual de mi jefe- y sabiendo que ese día debía salir a la hora precisa) mi cara lo decía todo… y la decisión estaba tomada y ya había sido trasmitida a Luna (cuando se calmó)…

Más o menos fue así (pero sin las palabrotas):

Sabes como es la vaina Luna?… ahora te jodiste (y yo también dicho sea de paso) porque mientras más llores por tu papá…menos lo vas a ver (hipotéticamente hablando). Esta semana seré yo (la bruja mala de los cuentos) y únicamente yo (muajajaja) quien te lleve y te busque todos, si TOOOOOODOS los días.

La idea es pasarle el mensaje de que no sirve absolutamente para nada armarse una crisis de 45 minutos, hacerse pipi en los pantalones recién puestos, tirar puertas y gritar 150 mil veces papá….como si papá se fuera en un barco al país de nunca jamás cada día…

No sirve.

Ahora en vez de tu régimen de papá en la mañana o en la tarde pasas a papá free por una semana (como mínimo).

Dirán ustedes que es absurdo y que esta medida además de sonar muy odiosa me sobrecarga a mí la agenda…pero…

…honestamente no me importa porque: 1) parte todo esto de un mero capricho, Luna recibe suficiente amor y atención de ambos a pesar de nuestras agendas. Siempre damos prioridad a sus necesidades y a pasar tiempo de calidad con ella, 2) la obsesiones no son buenas, y 3) hay que ver más allá, extrapolar, en este caso el mensaje es relacionado a papá y mamá pero sería exactamente lo mismo que si me armara una crisis de esas en pleno supermercado por un juguete… ciertamente poco me importaría el escándalo (o sea si me importa me vuelven loca los gritos y verla fuera de control) , el juguete no se compra y punto. Lamentablemente el “juguete” de esta situación es su papá y el “no se compra” soy yo…4) ojo, tampoco me estoy imponiendo, porque si justamente estoy tratando de pasarle el mensaje de que las cosas no se logran a la fuerza no es precisamente la imposición lo que va a lograrlo…pero díganme que harían ustedes? Se aceptan proposiciones, somos una familia democrática…

Ayer cuando la busqué lo primero que me preguntó fue: mamá está brava?

Seguido de: y papá?, papá está bravo?

Luego le preguntó lo mismo al papá y ambos en vía a nuestra cena en casa de amigos le explicamos que situaciones como las de la mañana no era admisible y le recordamos que esta semana será mamá quien la lleve y traiga cada día.

Esta mañana… papá se despidió mientras Luna y yo desayunábamos. Luna le dio un beso y le dijo adiós y se quedó tranquila y obediente.

Funcionó?

Tal vez es muy pronto pero al menos sabemos que el tema estuvo rondando en su cabecita durante el día de ayer.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece buena tu idea!

Siempre que hablamos del carácter de Lunita y de otros niños así de fuertes, te pongo como ejemplo mi propio carácter, y te puedo decir que la poca idea de disciplina que tuve y tengo, se debe a que mis tías se pusieran firmes y me dieran a entender que los berrinches no llevaban a un resultado agradable.

Genín dijo...

Por los dioses!
Es admirable tu paciencia...
Y a mi me parece genial la idea para corregir ese carácter tan arrecho de Lunita, no se puede consentir desde luego que se malcrie por su propio bien.
Yo no te voy a aconsejar porque se me ha olvidado que es lo que hacia, ya sabes mi edad, pero en aquella época con muy poquita información del funcionamiento de los cerebritos de los niños, normalmente se les daban unas nalgaditas sin hacer daño, por supuesto, y se les dejaba un rato de reflexión en su habitación, según la edad, claro.
Pero repito que tu forma de afrontar el problema con Lunita me parece muy inteligente y efectivo.
Besitos y salud

Anónimo dijo...

Hola Maie, no tengo hijos así q tal vez no soy la persona más indicada para darte un consejo, pero en mi opinión lo están haciendo muy bien y sí estoy de acuerdo en q esto e slo q la niña necesita para comprender el mensaje. NO me parece absurdo ni exagerado sino lo contrario. Estoy rodeada de amigos con niños y con frecuencia presencio berrinches similares a los q aquí describes; sólo q los padres o al menos uno de ellos no hace nada y al final la niña manipula, hace y deshace a su antojo y yo particularmente no considero q esos sean los valores q debemos transmitirle a los hijos, sin mencionar el hecho de q lo seguir´´a haciendo mientras le de resultado pero una vez q comprenda q todo el zaperoco no le sirve para obtener lo q quiero estoy casi segura de q dejará de montarlo.

Rossy dijo...

Te leo con mucha atención porque a veces mi enano muestra cierto temple en su carácter, y vivo preguntándome qué tal será más adelante. Tomo nota porque me parece buena idea la tuya.

Besos!

Rosángela dijo...

Desde mi humilde punto de vista, me parece muy acertada tu decisión. Me hizo recordar a mi abuelita qe decía "al que no le gusta la sopa, ¡se le dan 2 platos!".
Espero resulte el "castigo".