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sábado, julio 30, 2011

Los niños y la conciencia

Viernes, 7:30 de la noche más o menos, fin de una larga semana de trabajo, asasonada del mal clima reinante y sobrecargada de crisis infantiles cada mañana y noche en las pocas horas compartidas con ellos. El uno porque llega cansado de la guardería y cada noche de la semana se durmió más temprano, pero hasta ahí, una vez en su cama no sabemos de él hasta la mañana. La otra porque también está cansadísima pero es terca como una mula sorda y a pesar de todos nuestros intentos porque a las 8:30 esté en su cama logra todas las noches estirar la arruga del cansancio hasta caer por absoluta exhaustación luego de consecutivas batallas encadenadas...
Pero como para rematar la semana, a esa misma hora, baja Ludo con cara de ciscunstancia...la llave del agua de uno de los lavamanos se bloqueo y corre agua a cántaros...
Es viernes, 7:30 de la noche... los plomeros consideran al fin de semana como tiempo extra y aunque existen servicios de urgencia hay que estar dispuestos a bajarse de la mula bien bajados aunque sea para una solucion temporal. Y siempre es así... para muestra un botón.
Pues asumimos nuestro barranco, cortamos el agua y llamamos al servicio de urgencia que llegó 2 horas y media más tarde...tiempo éste en que nos entretuvimos con una de las multiples crisis del repertorio mil veces repertido de Luna- cuarta temporada.
La comida estaba lista. Una vez que recibimos la confirmación de que el plomero pasaría nos dispusimos a comer rápido porque después Ludo debía salir a buscar efectivo para pagar el depósito por el trabajo a realizar. Y Luna, como cada noche de esta semana y de la semana anterior empezó su show -j´ai pas envie m j´aime pas ca- no tengo ganas de comer, no me gusta-.Sin haber siquiera probado bocado.
No importa lo que haya en el plato, incluso si hubiese una rebanada de pan llena de nutella, el discurso es el mismo. Todo un show de proporciones interplanetarias que termina siempre con Luna sentada comiéndose hasta el último pedacito de vegetales y diciéndo que está delicioso como siempre y que ella come todo y por eso va a crecer... coooo...pero sin nos ahorraramos el show sería más vivible la cosa.
Solo que ayer los ánimos estaban diezmados. Su papá le dijo- okay si no comes, te vas a dormir ya- cosa que por supuesto Luna no hizo y a cambio comenzó a saltar y brincar y reirse y fastidiar a su papá y a mi y no dejarnos comer en paz.
Ludo terminó su plato y se fue a buscar el dinero para el plomero y Luna seguía con sus provocaciones... j´ai pas envie, j´aime pas...riéndose y jugando a que se iba a meter la comida en la boca pero no lo hacía.
Yo ando susceptible con todo el tema de la hambruna en Africa y debo confesar que la furia de ver a Luna riéndose de mi y jugando con la carne molida y el arroz- que además sé que le gustan y se los come sin peo- (helloooo eso era la comida anoche... más kids friendly imposible) me voló las tapas.
Busqué una foto en internet sobre la hambruna, la agarré por un brazo y le mostré a ese pobre niño... le dije tu sabes por que está así? porque está enfermo por no comer...y de ahí unos 5 minutos de explicación, en términos bastante simples de lo que es el hambre, la pobreza, la tristeza y hasta una simplificada explicación sobre la muerte (repetida porque ya nos había tocado explicarle un poco luego de una visita al cementerio que hicimos recientemente en familia). Luna escuchó atentamente mi discurso. No apartaba los ojos de la foto.... pero al terminar todo... le dije, por favor ahora comes... y me dijo - j´ai pas envie-
La mandé a su cama sin comer y furiosa conmigo misma por creer que un niño de 4 años tiene conciencia de todo lo que le expliqué.
Eso si con la promesa de que el plato de comida que rechazó estaría esperándola con los brazos abiertos al día siguiente en el desayuno.
Y así fue... ésta mañana al ver el plato allí, Luna se hizo la loca y pidió a su papá un DVD. Sin desayuno pasó la hora y pico en frente del DVD.
Cerca de las 10 la llamé a vestirse porque íbamos a salir a comprar un regalo para una piñata que tenemos ésta tarde. Ya vestida me dijo que tenía hambre. Le recalenté el plato... cuando lo tuvo enfrente repitió: j´ai pas envie - no tengo ganas-
Ok, allí estará a la hora de almuerzo. Y allí le recordé sutilmente que desde hace días le había prometido llevarla a McDonald, pero que como ella no obedecía a sus padres, pues estaba castigada y no habría McDonald. No sin decirle que claro si ella se lo comía en ese instante, podríamos aún ir.
No probó bocado así que el McDo de hoy al mediodía quedó anulado, para mi gran decepción :o(.
Regresamos de hacer las compras a la hora de almorzar. Leo estaba muerto de hambre y lloricón, le dije vamos Leo a comer!...y Luna salió corriendo detrás...y yo también voy a comer...
Le recalenté su plato y me puse con Leo...
Mismo cuento... j´ai pas enviiiie... (santíiiisimo si al menos lo hubiese probado una sola vez como para poderle acordar el beneficio de la duda y creer que por alguna razón incomprensible la carne sabia a culo y el arroz a moco...pero ni eso- la vaina es una batalla de quien es el más fuerte). Le recordé, con voz muy baja, que estaría allí a la hora de la cena también y que hoy durante la piñata no tendría permiso para comer nada, ni bombones, ni chocolates, nada, niente!(y ella sabe que esas promesas las cumplo- pa terca terca y media)
Seguí con Leo, lo acosté para su siesta y le dije a Luna que si ella no comía que al menos durmiera porque si no, no iba a tener fuerzas ni para jugar en la piñata. Sola respuesta: si exacto- j´ai pas envie- ven como ya aprendieron a decir que no les da la gana en Francés?
Vine y me preparé mi plato... adivinen qué? lo mismo que tenía Luna en el suyo. Las sobras de anoche.
Luna se sentó a mi lado visiblemente muerta de hambre, constatando que no tenía opciones pero como es más pilas que nadie se atrevió a decir...mamá es que yo no quería el arroz mezclado con la carne. Como sola respuesta, mi silencio y mis manos mezclando el arroz con la carne mi plato (si ya aquí soy sádica lo reconozco-pero la contrincante es dura).
Otro silencio y la vocecita de mi hija que amo en tono de "pfff...ok vamos a buscar una solución a esto"... mamáaaa...muéstrame otra vez la foto del niñito con hambre...
No Luna, esa foto es muy triste y no es algo para ver a cada rato. Además a ti no te importó lo que te expliqué y aún no te importa porque teniendo comida, no comes. Mamáaaa... explicame un poco por qué es que los niñitos no pueden comer?
Pues porque no hay suficiente comida en sus países y además su familia no tiene dinero para ir a comprar al supermercado...y por ahí nos fuimos en una de Q&A´s sobre las compras en el Carrefour, y que papá y mamá trabajan para pagar la cuenta cuando pasamos por las cajas y blablabla...
Luna aportó sus ideas como...y como no comen no pueden volver a abrir los ojos mami?...(creo que es lo aue captó del tema de la muerte)
Al final de nuestra discusión... Luna me dice...y si yo me comiera mi comida?
Cómetela mi amor y así fue... se comió hasta el útimo granito de arroz... feliz...y como era de esperarse...le gustó...
No me siento orgullosa ni mucho menos de mi reacción un poco dura de mostrarle algo tan fuerte, ni creo que sea lo más ortodoxo. Por otra parte no soy tampoco de la idea de dejarlos vivir en una búrbuja para siempre...cuando los temas surgen hay que saber tocarlos, como nos ocurrió con el asunto del cementerio...
Tampoco estoy convencida de que éste episodio será el final de las crisis...pero si algo me quedó de esta batalla sin tregua, en la que hasta me tocó sacrificar mi McDonald por la causa, es que poco a poco van ganando conciencia...aunque ellos mismos no sean concientes de ello.

miércoles, febrero 23, 2011

Entre la disciplina y la confianza...

La verdad no sé si lo escribí por acá?. O no?, o lo hice y lo borré?, pero de un tiempo para acá las cosas con Luna han estado más difíciles que a lo que nos tenía acostumbrados.
Pensamos que es una mezcla de celos por el hermano con el hecho de no tener más su titi (chupón) el cual dejó con mucho éxito el mismísimo 24 de diciembre. O al menos con poca crisis directa. Tal vez lo que ocurre en estos tiempos es la consecuencia indirecta de no tenerlo? Ciertamente drenaba muchas energías con el chupón.
Este episodio en particular comenzó un miércoles cuando como de costumbre la fui a buscar a la escuela para llevarla a su adorado (hasta ese momento) ballet. (Miento, había comenzado antes pero con simples comentarios que no pasaban de allí y se desmoronaban con la emoción de llegar a la academia).
Pero ese día desde que salimos del salón de clases en la escuela me dijo de manera muy malcriada que ella no le daba la gana de ir al ballet. Le dije que si iríamos como cada miércoles, y aquello degeneró en una discusión bastante fuerte, la senté en su silla del carro y se paró con todo y cinturón de seguridad puesto, así llegó a la academia de ballet, parada, pero amarrada.
Una señora tuvo que ayudarme a subirla por las empinadas escaleras que conducen a la academia de danza porque yo no lograba hacerlo con el maxi-cosi del bebé en un brazo y ella pegando gritos y oponiendo resistencia en la otra mano.
Logré convencerla de que se vistiera y de que entrara a la clase, convencida (yo) de que al estar adentro, como las otras veces, pues se dejaría llevar por "el flow", como casi todos los niños hacen, y bailaría.
Pues no, mi hija no, ella estuvo durante una hora sentada en una esquina observando la clase pero no movió ni una uña. Para gran sorpresa de la profe y de la Directora, expertas en niñas de esa edad.
Mi razón ese día era basada en que cuando uno toma este tipo de actividades debe existir una disciplina. Además me parecía que era una malcriadez venida de ningún lado porque siempre había disfrutado de su clases de ballet, e incluso en ocasiones previas cuando había dicho que no tenía ganas, al llegar allí se le quitaba todo e iba emocionada y salía de allí aún más contenta.
Todas las personas que presenciaron la escena, desde la Directora hasta algunas madres me dijeron que había hecho lo correcto. La opción más simple era evitarse todo el peo e irse a casa pero yo no, yo fui firme y le expliqué, los miércoles en la tarde es el día del ballet y para allá vamos y allí permanecí una hora para verla salir sonriente diciéndome, me quedé toda la clase sentada viéndo a las otras.
La siguiente clase fue sin problemas, luego vinieron las vacaciones y cuando yo me fui a Venezuela Ludo hasta tomó sus dos tardes del miércoles para llevarla. Luna comezaba un poco el mismo cuento pero al final iba, y disfrutaba su clase feliz.
A mi regreso, me toca ir otra vez a buscarla. Ese día ella estaba decidida a no ir y si el show de la primera vez fue terrible, por éste se ganó el Oscar a la mejor actriz dramática en series de improvisación. Porque comenzó así, sin previo aviso. Luna ni siquiera quizo subir al carro. Logré que lo hiciera pero estando en el, pegó su espalda contra el asiento de adelante y con una mano se aferró a la barra del posa cabezas y comenzó a gritar que ella no iba a ir al ballet.
No hubo fuerza en el mundo, ni incluso con la intervención de una maestra logramos que la niña se sentara. Pasé la media hora (congelada afuera del carro) entre que la busqué y debía llevarla a la clase de ballet tratando de lograr que se sentara en el carro. Finalmente partí, rumbo a casa, luego de media hora de negociación con Luna parada de espaldas a la silla del copiloto, inmóvil y decidida a amarrarse allí hasta que sus objetivos fueran logrados.
Sintíendome absolutamente fuera de control y muy frustrada, mientras Leo lloraba y lloraba desesperadamente, también desde hacía media hora, me fui a la casa.
La única razón que me daba era que ella no tenía ganas porque quería jugar en su casa.
Al llegar a la casa, hecha una furia, lo reconozco, simplemente agarré todos sus juguetes preferidos y todos sus libros y por la primera vez en 3 años y medio la castigué con lo que más le duele. Le dije: ah tu no querías venir a jugar en tu casa? bueno de ahora en adelante ésta es tu casa: sin juguetes y sin libros. Que la disfrutes! (si, ciertamente discurso fuera de lugar para dárselo a una nena de esa edad... pero...).
La crisis duró 4 horas. Si, durante 4 horas esa niña gritó, pataleó, lloró, le dió patadas a la puerta de su cuarto y por supuesto llamó a su papá (el bueno de la película vs. la bruja mala). Fue bastante intenso y muy duro para mi emocionalmente hablando).
Pasó dos semanas sin juguetes y sin libros y tuvo que pasar muchos días portádose bien hasta que progresivamente recuperó sus cosas.
Debo confesar que cuando se calmaron los ánimos, me sentía que había exagerado un poco en quitare tantas cosas y no sabía como manejar la situación de allí en adelante. Cuanto tiempo guardar las cosas?. Dárselas de nuevo? No se llama a eso chantaje? en fin... Por otro lado, tratar de entender qué generaba la situación?
Cuando decidimos inscribirla en la danza lo hicimos sobre seguro basados en los resultados de su curso de verano de ballet. Ella adoraba el curso y el feedback recibido fue excelente. Estaba lista, lo hacía muy bien. Yo encontraba que era muy chica y para ser honestos no quería quemar ese cartucho tan rápidamente pero me convencieron los argumentos y sobretodo su felicidad al ir y venir. Y así fue durante 3 meses.
Las maestras han tratado de entender la razón de la pataleta. Se nos ocurrió que sería que efectivamente tenía ganas de pasar tiempo en casa. Le ofrecimos ese tiempo y no insistimos más en el tema del ballet.
De tiempo en tiempo hablábamos del ballet y del espectáculo que están preparando y que tanta ilusión le hacía a Luna bailar en un teatro...
La semana pasada luego de 3 semanas de ausencia llamé a la Directora para formalizar la situación. Luna no va más.
La Directora me convenció de lo contrario. Me dijo que basada en su experiencia de tantos años lidiando con niños de esa edad, que complacerla era darle un signo de debilidad que la marcaría para el resto de su vida y darle la señal de que ella es la que decide (desde los 3 años). Que qué haría el día en que "ella decidiera" que no tenía ganas de ir a la escuela y blablabla. Todo lo que me dijo coincidía con mis razones disciplinarias pero la situación era muy incómoda y desconcertante. Me dijo que Luna era de las más motivadas y que cuando estaba en su clase las disfrutaba mucho. Me comentó que las dos veces que su papá la llevó todo se había pasado super normal y que el problema era seguro el bebé y los celos. En fin.
Decidimos darle otro chance. Aprovechando que Leo ya está en la guardería, queríamos ver si en efecto el "problema era el bebé". Constantemente y en diversas situaciones traíamos el tema del ballet a la mesa y la respuesta de Luna fue siempre. Yo no quiero ir.
Hoy era el gran día. Decidimos no decir nada ni crear muchas expectativas. La fui a buscar más temprano, le comenté que iríamos a hacer unas compras y a comer la merienda juntas.
Desde pequeña siempre hemos sido muy honestos con ella y le explicamos todo. En algún momento tuvimos ciertos problemas cuando le creabamos demasiadas expectativas a una niña que aún no maneja noción de tiempo y decidimos hacer los anuncios realmente momentos antes. Pero nunca me he sentido cómoda con llevarla a traición a un sitio, a donde por demás sé que NO quiere ir.
Sinceramente me fui a improvisar. No sabía como manejar la situación. Estaba en juego la confianza. Si la forzaba a algo que ella había dicho tantas veces no querer me estaba jugando la pérdida de su confianza, y que en una próxima oportunidad simplemente no quisiera venir a hacer nada conmigo porque a lo mejor yo tenía otros planes ocultos. Pero y en todo esto dónde queda la disciplina? es ella quien decide?
Lo único que hice fue llevarme la ropa del baller en mi cartera y no en su morral. Luna es demasiado pilas y el solo ver el morral hubiese dado alarmas.
Llegamos una hora antes. Estacionamos en la zona comercial. Entramos a una tienda, le compré algunas cosas que necesitaba y otras que no tanto pero que estaban muy bien. Tuvimos que negociar una pequeña malcriadez de unos perfumes que quería que le comprara ajuro y que simplemente no compré porque ya le estaba comprando 2 franelas (que necesitaba), una bata de princesas y un traje de baño de princesas (que no) y tuve miedo de que la crisis comenzara antes mismo de ir al ballet- lo confieso- pero creo que lo manejé bien. Llegamos a la caja y simplemente le dia a la señora de la caja los perfumes que Luna rehusaba a poner en su sitio y le dije, esto no lo quiero. Asunto cerrado. Luna no dijo ni pío.
Luego fuimos a la heladería de la esquina.
La conozco tan bien, que siempre supe que ella sabía en donde estábamos. Al entrar le ofrecí comprarle una torta de chocolate (lo hice a propósito para ver si ella me pedía un helado- el mostrador es muy alto y ella no podía ver que había- y así confirmar que ella sabía exactamente donde estábamos). Me dijo, no mamá, yo quiero un helado. Lo sabía!
Sentadas comiendo helado le suelto: Luna, sabes que estamos muy cerca de la academia de ballet.
Si, mamá yo sé- me responde sin quitar los ojos de su helado. (Lo sabía!)
Qué te parece si vamos a darles un saludito a la Directora y a la profe?
Ok mamá, pero después seguimos haciendo compras ok- me responde, aún sin quitar ojos de su helado.
En esa respuesta supe que no habría negociación posible.Luna iba a "saludar" no a bailar. Y así fue.
Ni la Directora. Ni ver a las otras niñas. Ni su papá al teléfono. Ni ver los hermosos trajes del espectáculo que la Directora estaba sacando de cajas. Ni la Profe, lograron convencerla.
Yo, no insistí. Ella tendrá sus razones pero esa batalla estaba perdida.
Mi problema era ético. En donde se encuentra el límite entre hacer respetar la disciplina y obligarla a vestirse y bailar... y en donde el grado de confianza que a partir de hoy Luna tendría en mi sabiendo que le digo que vamos a hacer otra cosa y al final termino llevándola al único lugar donde ella NO quiere ir? No es esto una especie de traición? y en nombre de la disciplina y de mi condición de madre... tengo derecho a traicionarla por su supuesto bien?
Ah pero más tardecito si me tocó el momento de darle cuerdas a la disciplina y de volver a repasar todo el asunto mil veces...
Al salir de "saludar" íbamos vía al supermercado a comprar unas frutas para Ludo y vimos una tienda con disfraces. Viene el carnaval, hay qe comprar uno para la fiesta de la escuela y he visto muchos pero no me decidía a comprarle cualquier cosa sin que ella lo viera antes. Como era de esperarse escogió un hermoso vestido de princesa con sus guantes largos rosados, collares, un cintillo con colitas a los lados... una divinidad de disfraz y sobretodo muy económico.
Llegamos a casa y aquello fue ponerse el perolero encima, fotos y un momento bien divino que disfrutamos juntas. Que rico!
Hora del baño y sobre su piyama se puso la nueva bata de princesas en polar que es buenísima para el frío, estaba muy contenta con sus cosas nuevas, pero a la hora de comer, me suelta con la misma frescura que ahora dice "no tengo ganas de ir al ballet" un "no tengo ganas de comer pescado, hazme salchichas".
Muy calmadamente le dije, Luna, el plato hoy son deditos de pescado, no salchichas, siéntate a comer.
Y entonces se puso malcriada.
No sé si fue mi frustación acumulada con el tema del ballet y el no saber a ciencia cierta si lo he manejado como se debe. O si fue la rabia que me dió que luego de consentirla y jugar con ella durante toda una tarde me salga con esas actitudes, pero simplemente fui implacable, ni siquiera le discutí o subí el tono, le dije siéntate a comer y si no vas a comer te vas a tu cama. La cosa se puso más fuerte y simplemente, sin mucho escándalo, le quité la bata que tenía puesta y las recientes compras, las metí en la bolsa de la tienda y la acosté en su cama.
Comenzó a llorar y a armar su crisis y le di la opción de venir a comer para recuperar sus cosas. No como chantaje sino como algo simple. La comida está servida, la tomas o la dejas pero deja el escándalo. Siguió con la malcriadez y entré de nuevo a quitarle todo el ajuar de princesa. Siguió aún más molesta. Lloró y pataleó por unos 30 minutos pidiendo una a una sus cosas. Yo quiero mi disfraz, yo quiero mi bata, yo quiero mis collares. Trenta minutos que yo utilicé para calmarme y pensar. Al cabo de ese tiempo entré una vez más a su cuarto y le dije: No tienes necesidad de armar ese escándalo. La respuesta la tienes en tus manos, tu comida está en la mesa. Tu comes y todo lo que compramos hoy es tuyo. Así de simple. La respuesta está en obedecer.
Se paró en seco, vino a la mesa y se comió todo sin más comentarios.
Me dió mucha rabia constatar que uno les da una mano y le agarran el brazo entero. Que peo es educar chamos. Que triste es ese balance entre los momentos de disfrute y la disciplina y que rabia da constatar que aprovechan las más mínima oportunidad. O de nuestras dudas.

lunes, febrero 21, 2011

Conversaciones con Luna

Como era predecible, ahora que Luna habla la diversión no para. Siempre tiene un buen argumento para ganarla o empatarla...perderla...jamás.

Las discusiones son intensas y muy bien argumentadas... si no fuera porque ambos somos grandesitos y bien preparados creo que la Lunita nos bailaba en una de estas:

El otro día tras una larga discusión, Ludo terminó exhausto. No exagero. la cosa iba así:

Como cada día Luna está cenando y puede comer postre únicamente si acaba su plato. Regla muy simple, clara, única e indiscutible. Pero resulta que ese mismo día en la escuela, Martine, la auxiliar de su clase les había dicho a los niños que se comieran el postre (hay que acotar que el postre en ese caso era una fruta) para completar. Es decir, como no habían comido mucho, podían completar con el postre.
Ahhh pero la Lunita pilas y selectiva solo oyó la parte del mensaje que decía "completar con el postre" y decidió argumentar.

- Papá yo no quiero más, dáme mi postre.
- No Luna, entonces no hay postre- dijo Ludo.
- No papá, Martine dice que uno puede comer postre para completar si no comió su comida
- No Luna aquí en la casa no es así- y Ludo iba a comenzar a argumentar razones cuando...
- Pero papá, Martine dice... (ahí decidí yo intervenir atacando el problema desde otro ángulo)
- Luna, espera, lo que dice Martine en la escuela es la regla de la escuela. La regla de nuestra casa, la que imponen papá y mamá, y no ha cambiado:es que Luna termina su plato y tiene postre- interrumpí yo.
-Pero mamá... Martine...
-Luna... papá y mamá respetan lo que Martine decida en la escuela y Luna debe obedecer en la escuela las instrucciones de la escuela. En casa las reglas las ponen papá y mamá, no Martine.
Caso cerrado... Luna no dijo ni pío pero se quedó pensando... se comió el resto de su plato y después su postre. Pero caray....estuvo dura la cosa...y siempre hay que que improvisar...

Otra de postres:
- Papá yo quiero cereal de postre
- Ok, Luna pero primero termina de comer
Terminada la comida, Ludo le sirve un cereal con un poco de leche. luna lo devora y pide más.
-Luna- le digo yo- ya te comiste un plato de pasta y un plato de cereal ya es suficiente y además el cereal es muy dulce para esta hora.
- Pero yo quiero más cereal con leche.
- Pero Luna entonces no vas a tomar tetero porque a te tomaste la leche de ésta hora con el cereal.
- Ah no papá, yo quiero mi tetero, ahhh... bueno... vamos a darme un poquitito más de cereal sin leche y me ponen la leche del cereal en mi tetero, ok?
Esta batalla la ganó ella.

El lunes de la semana pasada fuimos a un servcio psicopedagógico acá cerca de la casa. La cita era en familia y al mediodía. Primero fui a buscar a Luna al colegio. Llegamos un poco temprano a buscar a Ludo por lo que me puse a buscar la dirección del lugar para hacer tiempo. Es decir, dí más vueltas que un trompo, con Luna en el carro. Finalmente buscamos a Ludo y fuimos.

Hoy era la cita de Luna sola con el psicólogo. No le dije con anterioridad para evitar posibles reacciones adversas (como las que hemos experimentado úlimamente con el ballet). La fui a buscar a la escuela. Veníamos conversando y pensaba decirle cual era nuestro destino cuando vamos llegando a la esquina del centro psicopedagógico. Pero no pude porque en ese mismo instante Luna me dice...

- Mamá uno diría que vamos a ver al doctor del otro día. Te acuerdas? buscámos a papá en el metro y fuimos con el doctor "de hablar cosas de Luna y hacer dibujos"*. Luna aime bien ce docteur.

Yo no lo podía creer. En serio que me quedé con la boca abierta, simplemente le dije: pues menos mal que te cae bien el doctor porque para allá vamos y vas a poder dibujar y responder a las preguntas que te haga.

Llegó contenta y salió más contenta. Cuando le pregunto: Luna y que te pregunto el doctor?, me responde: aaahi mamá, yo no sé... pero hice muchos dibujos de muñequitos.


* Ser´egocéntrica la carajita... Cuál es su especialidad Doctor? Yo...yo soy especialista en hablar cosas de Luna jajajajajajajajajajajajaja

viernes, febrero 11, 2011

Oh oh...


La caída en mi ritmo de publicación bloggera se ha vuelto inquietante. En años anteriores, igual se notaba el fenómeno enero-marzo puramente producido por la temporada alta de trabajo (el cierre anual de mi compañía que se extiende de enero a principios de abril), pero lo de este año es doloroso. Van solo 6 post (7 incluyendo éste) en un mes y medio?
Esta es la mejor medida de mi situación actual, porque Dios sabe que necesito escribir, pero ni eso logro hacer. No me faltan temas, no, por el contrario... temas hay de sobra. Me falta tiempo, me sobra cansancio y hay un cierto grado de... en el fondo no quiero (escribir)... porque lo que necesito escribir no es nada agradable y sobretodo porque como le escribía a alguien por email hace poquito, el juego está trancao... se me acabaron las fórmulas mágicas y estoy un tanto en una extraña calma desesperada.
Yo que creía que el 2011 vendría más light que el 2010, pero no, son muchos y muy diversos los temas que me rondan la cabeza constantemente, pero son pocas las soluciones que se me ocurren. Tal vez porque estoy tan 100% metida de cabeza en el asunto que no logro tomar la distancia suficiente para ver los toros desde la barrera?.
Esta última semana, además de sentirme de un agotamiento físico extremo (pase de factura de Venezuela + Barcelona), fue como si me dí a la tarea de no hacer absolutamente nada que no fuera en extremo necesario. No creo que se pueda llegar al extremo de decir que tiré la toalla, pero efectivamente no he hecho nada para cambiar, corregir, atacar o arreglar nada, simplemente veo repetirse los días uno tras otro, sin nada diferente. Estoy agobiada. Me siento zombi, como suspendida en el aire. No tengo cabeza para nada.
La semana próxima estará bastante cargada. Leo comienza su iniciación a la guardería y tengo reuniones con la trabajadora social, el pediatra de la guardería y el pediatra privado.
Por los lados de Luna, hemos decidido asistir a una consulta psicopedagógica para ver si nos da armas para atacar el problema actual (que no es más que una derivada de los problemas de siempre de carácter y necesidad de atención excesiva, pero ahora complicados con un hermanito) desde otra perspectiva. Las situaciones han sido tantas y tan repetitivas que si bien hubiese querido escribir ciertamente me duele mucho hacerlo en este momento. Por otra parte, sé que son ciclos, situaciones que se deben manejar y que gracias a Dios tengo dos niños sanos y hermosos, que nada es el fin del mundo y que existen situaciones más dolorosas y peores.
Mis problemas de salud continuan sin mucha variación. Una leve mejoría pero nada del otro mundo. Estoy convencida que tienen una relación directa con el stress que mantengo desde que comenzó el año.
Esta semana tiene sin embargo elementos positivos como el gran paso de Leo hacia el tetero. Luego de muchos intentos fallidos y de mometos de tensión, Leo por fin aceptó el tetero, le gusta y hasta lo espera con emoción. Además, está comenzando a dormir un poco más temprano.
Sigue aún pegado a la teta pero ésta semana decidí no inquietarme por ese tema. Ya vendrá.

jueves, diciembre 30, 2010

...pero uno los ama con locura


Día largo éste penúltimo del año... anoche me caí de tortazo y como tenía un vaso de agua en una mano y un chocolate en la otra no logré ni meter las manos para amortiguar el golpe... caí de culo y me enterré el borde del escalón en el coxis...tengo un morado verde y me duelen las piernas y la espalda...
Limpiándome un oído me hice daño y ando con dolor de oídos desde ayer...
Ludo se fue por el día con los panas para Amsterdam así que me toco día sola con los chamos. Primero con Leo y desde la 1, Luna llegó de casa de su abuela...
Leo lloró toda la mañana porque le daba fatidio estar en el maxi-cosi...
Luna llegó y jugamos un rato y luego se durmió... yo traté de meter a Leo a dormir al mismo tiempo y el resultado fue que se me fueron 3 horas tratando de dormirlo y jamás logré sacarmelo de arriba... si yo llamo a eso una siesta pero en realidad no lo es...es una guerra contra el sueño ligerito de Leo que con frecuencia pierdo porque medio me duermo pero jamás po completo... hoy con el dolor de coxis la cosa no estuvo fácil ya que mi posición de medio acostada-medio sentada de amamantar es pésima para el coxis...y con dolor de oído...
Al "despertar" de la siesta Leo solo quería brazos... y Luna quería a su mamá y jugar... medio hice lo que pude para satisfacerlos a los dos.
Luego Luna no se quería bañar... a las 8:30 PM logré meterla en su cama a dormir y me propuse dormir a Leo también... a las 10:26PM Leo aún no dormía y Luna gritaba algo que no entendía... bajé a ver que pasaba..Leo entró en crisis de llanto y logré oír que Luna quería a su papá...
Siguión una media hora de locura... los dos gritando... mi oído zumbando y yo simplemente respirando y conversando con mi mamá...
Cuando agarré mínimo (autocontrol para no estrangularlos jajaja)... me ataqué primero a calmar a Luna... cuando estaba calmada... me ocupé un tanto de Leo... finalmente a las 11: 30 PM cada uno en su cama dormía...
...Son momentos difíciles... y a veces duran más que estos de la foto...pero como valen la pena los últimos...

sábado, octubre 30, 2010

Son igualitos...

... uno olvida.

Un mes y cinco días tenía Luna cuando escribí éste post... pero podría haberlo escrito ahora refiriendome a Leo, solo que a él, no lo dejo llorar...

Creo que ganó Leo... es lo único nuevo que podría agregar!

jueves, octubre 28, 2010

El clan secreto de las madres "consentidoras"

A mi pobre Luna...

Cuando una es primeriza, pide y oye muchos consejos y como es generalizado las abuelas tienen la voz de mando. Su experticia está demostrada en dos nuevos padres hechos y derechos y que deben haber salido bastante bien tanto que están allí y ahora son padres.

Las abuelas, en general, tienen todas un mismo discurso de firmeza e inflexibilidad. Bastante contradictorio porque por otro lado está bien generalizado el dicho de "los padres crían y los abuelos malcrían", así que ellos se encargan de atormentar a sus hijos para que sean buenos padres (inflexibles), pero, al mismo tiempo malcriar a los nietos a diestra y siniestra.

También tiene uno ciertas preconcepciones... porque hay que ver que uno es el mejor padre del mundo, hasta el día que tiene sus propios hijos. Uno da consejos y hasta afirma cosas como... uy ya verán el día que tenga los míos jamás haran esto o aquello... (ahora cuando alguien me hace ese tipo de comentarios me rio en silencio y me digo ...ya verás...)

Así pues debo confesar que cuando nació Luna yo tenía clarísimo eso de que había que hacerle entender quien era el jefe, desde el primer día... y efectivamente no era ella.

Luego está los pediatras. Cada uno con su discurso diferente. A mi me tocarón los dos más tiranos. El primero me dijo en el hospital que los niños manipulaban desde el primer día y que no había que dejarse doblegar por ellos...firmeza y disciplina ante todo...
La segunda me dijo hace un mes que dejara llorando durante tres días y que lo pusiera en régime de comida cada tres horas de manera inflexible, si a mi bebé de solo 20 días de nacido...y que lo sacara de inmediato de mi cama...

Después esta esa otra sensación rara de cuando se es primerizo...es esa perdida inicial de independencia. Uno tiene miedo como mujer y aunque mucha gente te habla de lo corto que es el periodo en que son pequeños y lo rápido que crecen, no es sino hasta que uno lo vive que se da cuenta que en efecto crecen muy pero muy rápido...y que para ser mujer uno tiene todo el tiempo del mundo...

Así pues nació Leo y con él no he podido... sus llantos me duelen profundamente y mis paradigmas han caído uno a uno...que injusticia tan grande para con mi pobre Luna!!!!... sobretodo cuando releyendo o viendo fotos o videos de la época vuelven a mi todos esos recuerdos de mi Luna que lloraba y lloraba ...pidiendo a su mamá.

Pero la mamá, buena alumna disciplinada como ha sido desde niña obedeció firmemente los consejos de abuelas (no solo las de Luna sino todas aquella abuelas que uno cruza en el camino) y pediatras y dejó a la niña llorar para que aprendiera quien era el jefe (cosa que igual no aprendió...para más colmo!).

Lo peor es que uno se siente traicionado una vez más porque ahora que decidió oír a su corazón y no dejar a su Leo llorar por gusto (a Luna era más por susto que por gusto... imagínense ese ser manipulador de nacimiento que se iba a transformar en un monstruo por culpa del amor maternal... y todo el mundo me había alertado de ese gran peligro!!!) y se confiesa en secreto y hasta con penita ante otras madres....y resulta que todas las traidoras confiesan que pertenecen al clan secreto de las madres que no le han parado a sus progenitoras o pediatras y han cargado a sus hijos el tiempo que sea necesario con tal de no sufrir el martirio de esos llantos deseperados. Y no solo han cometido el pecado de cargarlos sino que todas confiesan descaradamente haber dormido con ellos también.

Así pues mi pobre niñita lloró y lloró y lloró... y hoy en día quisiera volver atrás y darle más brazos de los que le di.

Es como si uno se siente culpable y necesita justificarse ante esas señoras expertas, que estoy segurísima tampoco dejaron llorar a sus hijos chiquititos, pero que olvidan y vuelven a los lugares comunes de hay que ser firmes...y dejarlos llorar...

Pues señoras mías yo también pertenezco al clan... pero no de las consentidoras sino de las madres normales que hacen lo que les nace para confortar a sus hijos...y trata de adaptarse a las necesidades del niño.

Siiii... Leo duerme con nosotros...ya aprenderá a dormir solito y tendrá una vida entera para hacerlo... además es delicioso y muy cuchi. Sin contar que nos permite a todos dormir y estar en mejor forma física durante el día.
Siiii... lo cargo cuando llora si está en mis posibilidades...
Siiii... también lo dejo llorar, si lo hace cuando estoy en la ducha o mientras me preparo mi comida, pero no por el placer de hacerle entender nada, sino porque no puedo en ese instante...

No no creo que le vaya a destruir el resto de su vida por amarlo... además mientras más hablo con gente más me doy cuenta de que nadie los deja llorar y que yo fui la única pendeja que se amargó la vida horrores ante el dilema de los llantos de Luna.

Perdón mi princesa!

jueves, octubre 07, 2010

Llantos, pediatras y libros

Muchísimas veces he comentado sobre mi adversión a los libros relativos a los bebés y a los niños. Pero ahora comienzo a desarrollar una hacia los pediatras también.
Si, ciertamente criar niños no es una ciencia exacta pero caramba las contradicciones nos dejan como padres en una situación de perder-perder.
Rosángela me habló en un momento dado del famoso libro del pediata Carlos González, Bésame mucho. Yo no había oído hablar de él, cosa lógica es un pediatra español y acá nadie lo conoce, a menos nadie belga... pero por qué no? lo recibí desde Barcelona y comencé a leerlo.
Aún no lo he terminado. Voy por la mitad, pero ya sé por donde van los tiros, como dicen.
El libro es de muy agradable lectura. Su estilo es bastante directo y hasta irónico y divertido, lo cual hace que se lea muy fácilmente. El está en pro de la lactancia materna y el libro es autodefinido por él mismo como un libro en defensa de los niños ysus padres y que enseña a los padres a criar a sus hijos a la antigua.
A ver pero cuando hablamos de antigua estamos en la prehistoria o incluso usando como ejemplos civilizaciones primitivas o ejemplos como las mujeres en africa o la cultura maya. Pero también los japoneses en la actualidad pero cuyas tradiciones son milenarias.
Digamos que en pro de la lactancia implica que todo debe hacerse para favorecer la lactancia y amamantar hasta que el cuerpo aguante...así pues parte en una explicación sobre el colecho. Es decir, que los niños duerman con los padres regularmente. Explica como en culturas como la maya, el bebé duerme con la madre hasta que nace otro, en cuyo caso el más grande pasa a dormir con el padre para que la madre duerma con el bebé. Habla también de los japoneses en donde al menos hasta los 5 años los niños duermen con la madre y luego pasan a dormir con los abuelos. Todo ésto en contraste con el estilo americano y europeo de poner a los niños solos en su cuna y hasta una habitación separada desde el primer día.
Por otro lado defiende el amamantar a la demanda vs. establecer régimen de cada 3 o 4 horas. Científicamente explica que dada la baja cantidad de proteínas presentes en la composición de la leche materna, se digiere muy rápido y es por ellos que se debe seguir el ritmo del bebé y no el de un horario fijo que según su opinión (o más bien mi intrepretación a esta) es una suerte de moda un tanto hitleriana y que surgió en épocas en las que se trataba de doblegar el espiritu de las persons desde su nacimiento e incluso comenta sobre una estrategia para logra la dominación y sometimiento del individua al poder del Estado en sociedades comunistoides o autocráticas.
La verdad sus ideas están muy bien soportadas y utiliza muchos estudios y ejemplos científicos, históricos para soportarlas para desmentir creencias generalizadas. Incluso critica abiertamente libros cuyas tesis hablan del bebé manipulador, especie de chucky venido a la tierra para joder a sus padres desde el día del parto, si no antes.
En mi opinión vale la pena leerlo pero... no sé si todas sus ideas sean posible de poner en acción.
A ver yo lo veo así en los dos extremos más extremos están los psicologos y pediatras a la nazi que hablan de un engendro del demonio venido a tierra en forma de cosita cuchi y chillona a la que hay que doblear desde el día -1 porque ya el día 1 es tarde para meter en cintura a esos críos... estos hablan de dejarlos solos y llorando y de establecerles rutinas inalterables desde el nacimiento. Estos bebés son unos manipuladores a los que si no se les pone reparo tendrán como único destino la ruina total de sus vidas y la de los padres para siempre desde el primer llanto...
Para ellos el bebé debe ser alimentado cada 3 horas, se le cambia el pañal y se le mete en su cuna solo. Si llora se verifica la hora, si no es hora de comer, no está enfermo y está limpio pues se le deja llorar hasta que aprenda... el afecto, los mimos y acercarlos siquiera a la cama de los padres son pecados capitales que merecen la horca, como mínimo...
Están los otros que entonces hablan de darles teta a la demanda, cambiar los hábitos alimenticios si el bebé presenta cólicos, dejarlos en la cama con los padres hasta que el niño mismo pida su cama (que importa si es a los 2 o a loa 15 años) y llevarlos en brazos todo el día, porque imagínense se han preguntado cómo hacía la gente antes de que existieran todos los peroles, sillitas, cunitas, mecedores, y demás aparejos del infierno que nos alejan del contacto continuo??? y están en absoluto convencimiento de que así debe ser y que ésto no los malcría ni les da los llamados malos hábitos que señalan los nazis de más arriba...(y que tanto repiten mi mamá, mi suegra, etc).
Y entonces uno qué hace? ambos extremos están convencidos del daño irreversible que se le hace a los bebés si se les trata de la manera contraria...y tratan de probarlo. Algunos hablan hasta de daños psicológico, inducirlos al complejo de Edipo, pérdida de intimidad, pérdida de patrones, que se yo...
Entonces uno como padre se ve confrontado a todas estas ideas y sus defensores.
Estando en el hospital, mi doctora me recomendó la segunda noche meter al bebé conmigo en la cama. Luego lo repitió la pediatra del hospital. Yo siempre había sido contraria a dicha práctica y con Luna recibí la recomendación contraria.
También me recomendaron dar la teta a la demanda y cuando pregunté y cuando es que paso a cada 3 horas me respondieron llanamente, el bebé decidirá eso, no usted...
A pero la primera cita con mi pediatra privado fue todo lo contrario... ooooh que le han hecho a este pobre bebé... noooo eso no puede ser, tiene que dormir en su cama desde esta tarde mismo, ni un minuto más con ustedes...PELIGRO... SOS, cuantos padres han asfixiado a sus hijos... (pero en el libro dicen que solo hay riesgo si uno es fumador, obeso, drogadicto o bebedor)... hay que dejarlo llorar, ya aprenderá y usted recuperará su vida... ningún niño a muerto por llorar, en tres días dejará de hacerlo, es que acaso usted hizo igual con Luna??? a ver, siga mis instrucciones y en 10 días me llama a decirme como va... serán solo 3 días duros por una vida de calma...ya verá (le faltó garantizado o le devolvemos su dinero). Sin hablar de las insinuaciones de que mi hijo iba a perder sus parámetros con respecto a la sexualidad (mi bebé de 20 días ,si).
No pero es que hace tres años la consigna en el hospital era otra y hasta lo bañan distinto ahora...
Y así es con todo, hace años debían dormir boca abajo, ahora es pecado y causa de muerte súbita, pero si se lee a otro autor o se oye a otro pediatra deben dormir de lado o boca arriba pero con una almohada triangular y en cualquier caso pueden morir de muerte súbita. Otros ofrecen unos monitores especie de babyphone que alertan de la posibilidad de que el bebé no respire normalmente. Otros dicen que hay que despertarlos en fin...
Mi experiencia me dice que los llamados "malos hábitos" no son jamás irreversibles sino más bien periódicos o cíclicos y que simplemente es mi hijo y hago con el lo que me de la real gana mientras no nos moleste a mi y a mi esposo.
No no estoy de acuerdo a que duerma eternamente conmigo, soy una defensora de la intimidad y la necesidad de que cada quien tenga su espacio pero aún tiene 20 días y es lo más práctico por el momento y además la única solución que por el momento nos funciona y en la que nadie sufre, es decir, ni el llorando todo el día y la noche durante 3 días, ni nosotros oyendo ese llanto desesperado.
Si es cierto, estoy cansada, pero no creo que dejaría de estarlo si lo dejo llorar día y noche... lo he intentado y no logro conciliar el sueño mientras oigo ese llanto desesperado y a sabiendas de que la solución la tengo en mis brazos y cuerpo y que no hay ningún riesgo en darle leche materna a la demanda. Además el chamo come.
Ludo por su parte no está de acuerdo en pasar la noche en vela oyendo un llanto de hambre con la cantidad de trabajo a botar por la ventana que tiene en este momento. De hecho me propuso que si yo quería aplicar la consigna de la pediatra lo hiciera durante el día pero que no contara con él para ese martirio durante la noche y al primer llanto fue él mismo quien lo agarró y se lo trajo a dormir con él... dado que el método a la nazi no admite excepciones pues yo me sumo.
Trato de dejarlo cqdq vez más tiempo en su cama o en su cunita de rueditas. Si necesito comer, bañarme, hacer algo y llora pues que carajo lo dejo llorar un ratito pero no por el placer de hacerlo o por darle una lección sino porque caray si no como yo de donde va a comer el??? También estoy tratando poco a poco de extender las horas entre una comida y la otra, pero si el nene llora de hambre y aún no es hora que carajo le doy... y en la noche pues me acuesto con el arriba y comiendo y cuando termina le saco sus gases acostadito sobre mi y así terminamos la noche.
No vienen con un manual y lo siento por ustedes psicólogos, pediatras y otros "expertos" nadie tiene la respuesta o la fórmula mágica. La crianza de los niños se aprende cada día y no hay un solo camino derecho y seguro hacia el éxito. Si es que alguien es capaz de definir el éxito en estas lides... al final todos somos seres humanos.

jueves, septiembre 09, 2010

Jamel Improvisa y otras locuras Lunáticas

Yo amo a mi hija. Creo que a nadie que haya pasado por acá le cabe la menor duda sobre ésta afirmación. Pero pasar un día entero, sobretodo en mis condiciones de inutilidad actual, con ella y encerradas en la casa puede ser una experiencia absolutamente agotadora, tanto física como mentalmente (el post de ayer es solo una muestrita de las discusiones constantes que ocurren un día cualquiera).
Sin embargo, el dìa de reposo de ayer le hizo bien. Pudo dormir hasta tarde y no tosió en todo el día y tampoco en la noche así que fue buena decisión dejarla en casa aprovechando que por una vez, yo también estaba en casa. Por otra parte creo que ella tenía ganas de pasar un día con mamá.
Sin embargo, debo decir que cerca de las 3 de la tarde y ante la imposibilidad de Luna de hacer una siesta, muy a pesar que se caía del sueño y estaba agotada aún por la mala noche, yo ya me estaba volviendo loca. Tanto que aprovechando que ayer era su primera clase de ballet, que finalmente la tos y la moqueadera estaban bajo control y que en la tarde el clima levanto y salió tremendo solazo pues decidí llevarla a su clase de danza y así comprarme una hora y un pelín de descanso. Sin olvidar el efecto agotador y calmante que tienen las actividades en niños como Luna. Y es que es eso. Mi Luna es un León (signo Leo) y se comporta como león enjaulado cuando no tiene actividad o debe quedarse en casa. Tanto el padre (que es igualito que ella) como yo hemos constatado que lo peor que podemos hacer es dejarla en casa un día completo. Necesita aire, correr, liberar energías y cansarse... porque si no, los que terminamos como trapito somos estos dos. Ella tiene baterias energizer ultra...inagotable, aún cuando lo está.
Total que la dejé en la academia y me fui a una heladería convenientemente situada a pocos pasos de la academia de danza. Unas partiditas de tetris en el celu y dos bolas de helado artesanal me sirvieron de relax durante una horita. Pero la fatiga me estaba matando. Mi única fuerza era pensar en el espectáculo cómico de la noche al cual finalmente logramos ir gracias a la ayuda de mi cuñado y su novia que aceptaron venir a cenar y ver una peli en casa mientras nosotros nos fuimos a reír un poco con las improvisaciones de Jamel Debbouze.
Es la segunda vez que lo vemos en vivo y justamente nos dimos cuenta ayer que la primera vez, también estaba embarazada. Así que mis dos nenes han tenido deleite en la barriguita sintiendo ambos a su mami totalmente relajada y muerta de risa durante una hora y media que dura el espectáculo. El tipo es genial, sobretodo en un espectáculo que como lo dice su nombre es simplemente improvisación. Definitivamente para ser comediante hay que ser inteligente y jamel es para mi una suerte de Emilio o Laureano (que como extraño).
El teatro de Vaudeville además es un cuadro fantástico porque es una belleza de esos teatros antiguos pequeñitos que le dan un toque de intimidad al espectáculo. Así que de alguna forma uno se siente como que está en una fiesta con el pana Jamel echando chistes.
La buena risotada y el día hicieron que durmiera como un bebé. Por una vez no tuve problemas en buscar acomodo. Caí como piedra, pero ésta mañana amanecí molida.
Luna se despertó de excelente humor pero al ratito se le volaron las tapas. Qu desesperante me resulta saber que tengo una nena que es súper inteligente pero que cuando se le cruzan los cables es como si perdiera la capacidad de razonar.
Se había despertado risueña, bromista y cariñosa. Se fue al baño con el papá a vestirse y el a ducharse y entonces vino el cruce de cables cuando decidió que ella no quería ponerse el pantalón que Ludo había escogido.
Uno de esos ataques de absoluta malcriadez y capricho que caen del cielo y que terminan en una explosión. Ludo luego de tratar de razonarla salió y le buscó otro pantalón y le dijo que se cambiara ella misma porque el ya la había vestido y debía entrar a su ducha.
Luna que cuando le da la gana es la mata de la autosuficiencia se quedó pegada en que ella no quería el pantalón que tenía puesto y con el otro en la mano lloraba como si alguien le estuviera dando latigazos.
En una de esas dice que tiene ganas de hacer pipi y Ludo desde la ducha le responde, bueno haz pipi en tu vasito como todos los días (situado a tres pasos de donde estaba parada armando su crisis de malcriadez).
En ese instante, mis alarmas de madre se prenden y superando la pesadez y el dolor de caderas con que amanecí me paro de la cama y me digo... conociéndola es capaz de... pero al abrir la puerta del baño ya era demasiado tarde... la imagen que esperaba estaba allí. Una Luna irracional inmovilizada en el mismo punto desde el cual gritaba y lloraba desde hacer rato mientras corría hacia mi un liquido amarillo en el cual no solo se impregnó el fulano pantalón que no quería sino el otro limpio que tenía en la mano.
La sensación de dèjá vu que me invadió (por eso me salí de la cama corriendo porque conociendo a mi hija como la conozco supe que haría exactamente eso, así mataba 2 pajaros de un solo tiro hacía pipí y jodia el pantalón que tenía puesto) hizo que me montara la furia en un segundo. Por que tiene que actuar así??? porque ustedes me perdonan no fue un accidente. Ella es una niña que sabe perfectamente como quitarse y ponerse un pantalón y además desde hace meses va sola al baño y hasta escoge cuando quiere hacerlo en su vasito o en el WC (ambos situados enfrente a solo 3 pasos).
Bueno lo que vino no fue nada divertido de contar. Yo furiosa, el papá furioso, dos pantalones y una franela limpias llenos de pipi, la promesa de que estaran limpios para mañana y que mañana y toda la semana que viene usará el mismo pantalón para que no se malcriada (porque además es un pantalón que ella misma escogió comprar).
Pero para que vean lo consciente que es de sus tonterías, me cuenta Ludo que al llegar a la escuela una amiguita armaba peo en la puerta y la mamá la estaba regañando y diciéndo... no vamos a comenzar de nuevo la misma historia... y Luna mira a Ludo y le dice: papa elle "aussi" fait de betisse (papá ella "también" esta haciendo tonterías).

miércoles, julio 21, 2010

Hormonal

Como comenté hace algunos post, desde mi más reciente consulta prenatal tengo indicada la progesterona para prevenir cualquier riesgo de parto prematuro y disminuir las contracciones que han comenzado muy regularmente. El efecto secundario más fuerte es el sueño. Pero he notado otro que me ladilla bastante. Ese exceso de hormonas femeninas me pone depresiva e insoportable por momentos.
Por ahora las tengo indicadas en la noche y solo en casos de presentar contracciones puedo también tomarlas en la mañana o el mediodía. Generalmente no las tomo durante el día a menos que sea fin de semana porque me es imposible manejar o concentrarme bajo los efectos de la hormona. Hoy es feriado y como amanecí un poco tensa decidí aprovechar que estaba en casa y me podía acostar para tomar una dosis al mediodía. Resultado... un terrible sueño y despertar de malas pulgas y como en negativo. Todo me moslesta, nada me divierte...
Para colmo hoy Luna amaneció con los cables atravesados y lo que debía ser un día de... que rico estamos los tres en casa, vamos a disfrutar, armar la piñata, jugar y pasarlo en familia, ha resultado más bien uno de esos en que cada quien mira para el otro lado. Cualquier tema es bueno para empezar una discusión y uno hasta se dice menos mal que no estoy en casa todo los días porque me volvería loca. Y odio pensar así... de verdad que lo detesto. Los niños crecen muy rápido y esta vida moderna y de obligaciones no nos deja mucho tiempo de calidad. Pero por eso me molesta más porque Luna no pareciera darse cuenta (claro si no tiene ni los 3) de que el tiempo que pasamos juntos es para disfrutarlo y que llorando cada 5 minutos por cualquier idiotez, haciendo todo lo contrario a lo que se le dice o desobedeciendo cada instrucción por mínima que sea, no es la mejor manera de pasarlo bien.
Si me encanta que sea una niña inteligente y sepa lo que quiere pero es IMPOSIBLE durante todo un día estar con alguien que es un espiritu de contradicción ambulante. Si uno sube ella baja, si uno se viste ella se desviste... uno dice blanco ella negro.
Los niveles de rebeldía e irrespeto nos tienen al borde... ella cree que puede hacer lo que le da la gana. Se despierta armando crisis porque ella quiere que su papá haga lo que ella dice y si no lo hace simplemente se para y pega gritos de absoluta malcriadez.
Si uno la manda castigada a la esquina simplemente no lo hace, si se le habla, grita más duro. A ninguna hora de comer se quiere sentar a la mesa porque ella esta jugando. Cuando se le ordena sentarse entonces lo hace en crisis de llanto y hay que pelear con ella porque no se lleva ni una sola cucharada a la boca. Luego arma escándalo porque quiere postre. Llevamos semanas teniendo crisis en cada siesta y cada hora de dormir. Está en su cama desde las 8:30 pero jamás se duerme antes de las 11 de la noche y llamando cada 5 minutos con una excusa distinta intecalada de crisis de llanto. Al día siguiente es imposible despertarla y como hay que hacerlo tenermos una niña agotada e inaguantable hasta que hace una siesta. No tenemos ni un minuto del día que no esté acaparado por ella es inaguantable, invivible.
El tema del chupón ya es algo anormal... hay que pelear el día entero con ella para que se lo saque de la boca o escucharla pegarse media hora de gritos histérico de YO quiero mi titi...
a mi me parece suficiente que lo use para dormir. Ya va a cumplir 3 años pero no encontramos ninguna estrategia para quitarselo.
El otro tema es el tema del baño... la niña tiene que pasar media hora si no más sentada en el vaso de hacer pipi. No hay forma de que entienda que no es una diversión y que es asqueroso pasarse media hora sentada sobre el pupú apestoso que huele en toda la casa. Porque no es que tiene dificultad para hacerlo, no eso sale en dos segundos, es que es una maniática y no importa cuantas veces la hemos castigado por el tema, cada sentada al baño es una verdadera tragedia china... y un juego de reto y paciencia. Además todo lo hace mirándote a los ojos y en actitud de desafío.
Todas estas actitudes aunadas a mi incapacidad de ocuparme bien de ella (porque lamentablemente no puedo hacer esfuerzo y todo me cuesta muchísimo) me tienen al borde del desespero. Le hablo, le explico, y pareciera que mientras más razones le doy menos quiere oír y peor se porta. Hasta al papá que es la mata de la paciencia, y no está afectado por las hormona femeninas, lo tiene al borde. En fin... ideas para el chupón? y no me venga con cuentos del ritual del gato o de que se yo quien... es un caso de adicción de 4to grado cual fumador con cancer... nada de el gatito que se llevo el chupón...la psicología barata no funciona con esta cuamita!

miércoles, junio 09, 2010

Entre la madre perfecta y el ogro descerebrado de 7 cabezas

Una de las cosas que más me gustó de la película Sex and The City 2, fueron las escenas de Charlotte en su faceta de madre. Si recordamos bien, Charlotte interpreta al personaje de la mujer perfecta o políticamente correcta. Muy discreta en su vida amorosa. Profesional excelente, buena posición social, elegante, culta, siempre cauta y adeacuada en todo lo que dice o hace. Incluso el fracaso de su primer matrimonio lo maneja con absoluta clase. Luego vivimos con ella toda la frustración de la mujer que habiendo estado preparada toda su vida, teniendo como mayor anhelo el formar una familia de librito muy a la Susanita con esposo perfecto e hijitos y siendo el prototipo de la "madre to be" perfecta, sin embargo, por cosas de la naturaleza no logra quedar embarazada.
Es tanto el asunto que cuando logra la adopción y luego más tarde queda embarazada en el momento menos esperado, las lágrimas, en una serie que no es precisamente el target de serie llorona, no se hacen esperar.
Ahora en el film, se nos muestra a Charlotte en pleno ejercicio de la vida que siempre soñó. Esposa perfecta, mujer realizada en su labor de madre de 2 niñas de portada de revista... solo que la pequeña está atravesando los TERRIBLE TWO.
Aunque nunca me sentí identificada con Charlote durante la serie, porque en alguna curva del camino me salí discretamente por la salida de emergencia a esas pretenciones de ser la súper mujer y acepté que eso del vestido blanco y la boda con carroza y cisnes no era lo mío. Luego en otra curva también me di cuenta que el taller de súper ejecutiva, deboradora de hombres y en constante competencia por tumbar al género opuesto demostrando que era mejor que ellos tampoco lo era. Pues encontré un punto medio en esta mujer bastante pies a la tierra y llena de defectos que no es especialista en nada pero más o menos se defiende bien y se adapta a todo y que tiene como filosofía de vida tratar de disfrutar cada momento de las cosas que para mi son importantes.
En lo único en que si concordaba con Charlotte era en la parte la debilidad por los niños. Si bien nunca corrí la carrera por la boda y el ama de casa perfecta... la única cosa que siempre estuvo clara en mi mente desde que nací, creo, fue mi deseo de tener hijos. Y no solo tenerlos en la panza 9 meses y luego soltarlos al vacío, no, siempre he soñado con ser LA MADRE perfecta. Pero tampoco desde el punto de vista de ser la madre sacrificada que no duerme de angustia por los hijos enfermos, o la que solo les cocina alimentos cargados de proteínas, minerales, micro-nutrientes macro-bióticos, hierro, vitaminas y oligoelementos.... no no... para mi la perfección tiene un bemol más social y psicológico. Mi real preocupación es la de ser la madre que les de todas las herramientas necesarias para afrontar esta vida. Que además les proporcione seguridad, confianza. Que logre que ellos vean en mi a una persona que merece respeto, no porque pega cuatro gritos y dice es si porque si, no, sino porque entiendan que lo que hago tiene un sentido y una lógica. Una madre que además tenga la capacidad para aceptarlos como son, entendiendo las diferencias que surgen entre cada generación y siendo lo suficientemente abierta de espiritu para no cerrarme en mis ideas y ver que hay caminos alternativos que no difieren de mis valores básicos.
Básicamente me sentiría realizada como madre, si a un cierto punto del camino, mis hijos, tomen en camino que tomen, siempre tengan a su madre y padre como ejemplo y quieran estar en nuestra compañía. No por obligación, sino porque mamá y papá son gente que cuenta y a quienes uno desea tener a su alrededor. Así de simple. Hasta el día que nació Luna me sentí absolutamente segura de ser el casting perfecto para el rol.
Sin embargo, en el día a día, la celebre cotidianidad, hay ciertos momentos en que esos anhelos de perfección se estrellan contra la falta de paciencia y de ese ideal de madre perfecta a mi manera, me veo convertida en un ogro de siete cabezas a la que no le funciona ni medio cerebro de los múltiples que se supone posee. Y me siento mal. Me siento culpable y al ver el film me sentí absolutamente identificada con esa Charlotte que pierde los papeles cuando la hija perfecta le clava dos hermosas manos llenas de pintura roja en su falda vintage color crema, mientras la otra llora y llora todo el santo día.
La pobre en concordancia con ella misma, se niega a aceptar que la hijita es un problema y que ella no es tan perfecta como siempre lo pensó. Pero en su propia imagen, ella siente que si la ama, debe aceptar y armarse de paciencia para lidiar con el asunto sin perder la careta de madre perfecta.
En mi caso es una Lunita, muy pilas pero extremadamente testaruda que siempre sabe mejor que nadie como quiere hacer todas y cada una de las acciones del día... desde que se baja de la cama hasta la forma en que se va a montar al carro, sentarse, amarrar el cinturón, hasta cuando y donde le sale de la imaginación ponerse o quitarse los zapatos. Para colmo la maña cambia cada día por lo cual es imposible simplemente adaptarse a la rutina. El problema no es una maña o la otra es la sucesión de mañas desde la mañana hasta la noche que llegan a hostinar hasta al más paciente. Es que para cualquier minúscula acción a realizar existe THE WAY, LUNA´S WAY, de hacerlo. Así es, para desvestirse, para entra al baño, para bañarse, para hacer pipi... para lo que sea... todo tiene que venir precedido de un NOOOOO espera es así o asao... un simple, sientate para mojarte es NOOOOO es Luna la que se moja. Noooo es Luna esto o Luna aquello TOOOOOODO.
Luego es que para cada comida ella tiene que dar su opinión y lo que hoy es su comida favorita, mañana es a Luna no le gusta eso... lo peor es que es pura maña porque se sienta y se come el plato entero pero todo tiene que venir acompañado de una discusión y cuando uno se cree que la cosa va por buen camino, que el número de quejas y mañas ha disminuido siempre hay un punto de inflexión que cambia una agradable cena en la que todo el mundo come en paz por una crisis de mañas o gritos.
Así fue esta noche... resulta que a Luna no le gusta la pasta. La carajita que pide pasta cada día durante una semana, decide hoy que no le gusta. Me hice la sorda y en efecto empezó a comerse su pasta con el mismo gusto que cada día. Todo iba muy bien, cada una comiendo de su plato y todo en calma.
En un momento dado me pide agua. Cuando le voy a servir el agua, me pide granadina (todas las noches es el mismo cuento) y tiene que ser un vaso lleno hasta arriba o lo que ella llama "un grand".
Pero yo ya estoy cansada de la misma maña cada día. Agua = granadina y grande y cuando el vaso está servido lo mira y ni lo prueba y cada día se bota el vaso de granadina entero o se lo toma el papá o se guarda por días.
Así que le dije, te lo sirvo y te lo tomas. Si no te lo tomas es el último vaso de granadina que te sirvo.
Cuando el vaso está servido me arranca la botella de agua de la mano y se la lleva por el pico a la boca que esta llena de pasta y salsa.
Le digo, como cada vez que agarra una botella por el pico, Luna en la casa se bebe el agua en VASO, bebemos por la botella cuando estamos en la calle. Tu papá te lo ha explicado 100 veces. Dame la botella.
NO
, me contesta y sigue...
...dame la botella Luna o te la quito... tu granadina esta lista si quieres agua toma del vaso
A todas estas ya había un pedazo de pasta flotando en el agua de la botella y todo el pico lleno de salsa.
Por tercera vez le pido la botella y se vuelve a empinar el pico... como si yo estuviera hablando con la pared (actitud que tiene el poder de sacarme de mis casillas).
Ya es la N vez del día y mi paciencia está en bajito o negativo... de un manotazo le arranco la botella de la mano, el agua sale volando por los cielos... en plena furia boto por el fregadero lo que queda de agua en la botella... y empieza la crisis...
Luna tiene sed...quiere aaaaaaagua....
Le digo golpeado si Luna tiene sed tiene un vaso entero de granadina enfrente de ella...
NOOOOOOO Luna quiere agua de botella.
No hay más no viste que la boté porque estaba sucia llena de salsa y pasta. Tómate el vaso de granadina. Tu lo pediste. Tomátelo.
Noooooo
Entonces termina de comer y luego te tomas la granadina...
Luna no tiene hambre...y continuan los gritos y el llanto...
Ya histérica y fuera de mi... agarré el vaso enterito de granadina y lo eché sobre el plato de pasta en frente de ella y le dije que se fuera para su cuarto a seguir llorando.
Entonces se va pegando gritos a su cama (como si lo que ocurrió fuera una terrible injusticia) diciendo que ella tiene hambre y quería más pasta...
El ogro de 7 cabezas descerebrado le dijo que cuando mucho tendría un tetero y que si no se había dado cuenta que su pasta estaba llena de granadina e incomible???
Pobre niña, no llega a los tres años y me sentí como la madre de la que cualquier hijo quiere escapar. Tan ajena a mi ideal de perfección...
Pero ya me la ha hecho que después de estar en su cama sin haber querido comer durante 45 minutos empieza el jueguito de Luna tiene haaaaambre... va a comer y vuelve y no come nada por 15 minutos más y se va otra vez a la cama y a la media hora convence al papá de que va a comer y se la vuelve a hacer a él...
Entre lo mal que me sentía en mi faceta de ogro, me dije... ni de vaina arranco con el jueguito hoy porque con los agotados niveles de paciencia que ya tengo, me va a dar una vaina... y así se fue a su cama. Con un tetero y medio plato de pasta. Más la imagen de un ogro de 7 cabezas que le echó la granadina a lo que quedaba de su pasta.

miércoles, abril 21, 2010

Mamá como castigo?

Es triste decirlo pero yo misma me auto-impuse como castigo a mi hija. Y por terriblemente cruel que suene esta expresión, como padres estamos de acuerdo y lo hacemos por su bien..

Por otra parte, y sin ánimos de cantar victorias anticipadas parece estar funcionando.

Desarrollemos para que se entienda el punto.

Ayer en la mañana Luna nos hizo una de sus celebres crisis “Papáaaaaaaaaa”, de las cuales pudieron disfrutar en primera fila los sorprendidos abuelitos en varias oportunidades.

En general, nos repartimos la rutina diaria en función de las cargas de trabajo de cada uno. Generalmente tratamos de intercala, un día es Ludo quien la lleva en la mañana y yo la busco en la tarde y al día siguiente lo contrario.

Eso nos permite a cada uno planificar y en casos extremos compensar si llegamos tarde quedándonos un rato más a trabajar. Así fluye la rutina diaria con menos presiones y stress para cada uno y a la vez Luna disfruta de momentos con cada uno diariamente (además de los momentos comunes porque siempre estamos en casa para la hora del baño y cenamos juntos cada día, también nos turnamos el cuento de la noche- cuando ella nos deja- y así, o sea, tiempo pasamos juntos los tres).

El problema es que con su pega-pega habitual, si esta decisión cayera en manos de Luna, la opción sería simple: papá me lleva, me busca, me baña, juega conmigo, me da la comida, me lee el cuento y me mete a dormir…y de vez en cuando (cuando me provoca), mamá tendrá la suerte de a hacer alguna actividad conmigo.

Esta situación sobrecarga a Ludo, que si bien disfruta mucho de Luna y es un súper papá, también necesita un respiro.

Por otra parte, los niveles de obsesión alcanzan límites extremos de posesión y pasa a ser Luna quien quiere decidir cada movimiento del papá… ni al baño lo deja ir en paz. Y si por alguna causa está cansado y quiere hacer una siesta, Luna es capaz de hacerle una crisis tan insoportable que o este termina cediendo o la bruja mala del cuento, o sea, yo… termina interviniendo para salvar la situación.

Lamentablemente estas intervenciones llegan en momentos extremos, cuando ya la crisis va a mitad de camino.

Ayer me tocaba a mi llevarla y a Ludo buscarla. La crisis comenzó en el desayuno cuando Ludo pretendió despedirse. Luna se tiro violentamente de la silla de comer y se fue escalera abajo tras él, llorando y gritando…

Mientras Ludo se ponía los zapatos le trataba de explicar que era mamá quien la llevaba y el la buscaba y trataba de hacerla razonar. Pero la crisis ya iba demasiado lejos, cuando Luna ya no oye nada más y el tema es una fijación. Ya ni sabe que quiere ni por que comenzó, pero el lema es…gritar y llorar a reventar.

Ludo la volvió a subir a la cocina y tuvo literalmente que arrancársela del cuello.

Yo observaba y no intervenía.

Ludo ya perdiendo la paciencia por los preciosos 10 minutos que ya llevaba de retraso gracias al show, más la reunión a primera hora de la mañana que tenía en la oficina, la regañó, pero tuvo que huir de la cocina cerrando la puerta. Ahí entré yo en escena, yo (la bruja mala separadora de amores imposibles) tuve que pararme en frente de la puerta para impedir una vez más que Luna la abriera y se le fuera detrás (en otros episodios anteriores la crisis ha llegado hasta la puerta de la casa y es más difícil hacerla entrar, sin contar el show para los vecinos).

Ya a estas alturas todos los posibles niveles de autocontrol se encuentran perdidos y Luna actúa como un animalito irracional y hasta peligroso para ella misma. El objetivo es papá y los medios son todos válidos: tirarse por las escaleras, pegarme, gritar y gritar…

La crisis duró 45 minutos (yo debía salir de la casa en los 10 minutos que siguen al desayuno) en los cuales no faltó la animación: hubo accidentes de esfínteres, gritos, histeria, tiradas de puertas, los mocos y las lágrimas que ruedan por todos lados… Insoportable!...y demasiado temprano…

Yo siempre trato de ser el ser racional pero las mañanas de por sí son siempre situaciones de stress, tengo la presión de la hora, debo al mismo tiempo terminar de desayunar, terminar de vestirme, maquillarme, todo esto amenizado por el espectáculo que sigue su curso a pesar que ya a este momento el papá seguramente esta entrando en su oficina y ha olvidado el evento. Toca cambiar a Luna de nuevo y tratar de ponerle los zapatos, la chaqueta para luego lograr sacarla de la casa hasta el carro, sentarla en la silla y a todas estas aún hay que enfilar a la escuela y lidiar con la crisis matinal escolar de “Luna no se quiere quedar en la escuela”…

Por supuesto que me puse muy brava, por supuesto que comenzar un día con esos niveles de presión es insoportable y para el momento en que logré llegar a la oficina (20 minutos más tarde de la máxima hora posible de llegada –o sea 50 más tarde de la hora habitual de mi jefe- y sabiendo que ese día debía salir a la hora precisa) mi cara lo decía todo… y la decisión estaba tomada y ya había sido trasmitida a Luna (cuando se calmó)…

Más o menos fue así (pero sin las palabrotas):

Sabes como es la vaina Luna?… ahora te jodiste (y yo también dicho sea de paso) porque mientras más llores por tu papá…menos lo vas a ver (hipotéticamente hablando). Esta semana seré yo (la bruja mala de los cuentos) y únicamente yo (muajajaja) quien te lleve y te busque todos, si TOOOOOODOS los días.

La idea es pasarle el mensaje de que no sirve absolutamente para nada armarse una crisis de 45 minutos, hacerse pipi en los pantalones recién puestos, tirar puertas y gritar 150 mil veces papá….como si papá se fuera en un barco al país de nunca jamás cada día…

No sirve.

Ahora en vez de tu régimen de papá en la mañana o en la tarde pasas a papá free por una semana (como mínimo).

Dirán ustedes que es absurdo y que esta medida además de sonar muy odiosa me sobrecarga a mí la agenda…pero…

…honestamente no me importa porque: 1) parte todo esto de un mero capricho, Luna recibe suficiente amor y atención de ambos a pesar de nuestras agendas. Siempre damos prioridad a sus necesidades y a pasar tiempo de calidad con ella, 2) la obsesiones no son buenas, y 3) hay que ver más allá, extrapolar, en este caso el mensaje es relacionado a papá y mamá pero sería exactamente lo mismo que si me armara una crisis de esas en pleno supermercado por un juguete… ciertamente poco me importaría el escándalo (o sea si me importa me vuelven loca los gritos y verla fuera de control) , el juguete no se compra y punto. Lamentablemente el “juguete” de esta situación es su papá y el “no se compra” soy yo…4) ojo, tampoco me estoy imponiendo, porque si justamente estoy tratando de pasarle el mensaje de que las cosas no se logran a la fuerza no es precisamente la imposición lo que va a lograrlo…pero díganme que harían ustedes? Se aceptan proposiciones, somos una familia democrática…

Ayer cuando la busqué lo primero que me preguntó fue: mamá está brava?

Seguido de: y papá?, papá está bravo?

Luego le preguntó lo mismo al papá y ambos en vía a nuestra cena en casa de amigos le explicamos que situaciones como las de la mañana no era admisible y le recordamos que esta semana será mamá quien la lleve y traiga cada día.

Esta mañana… papá se despidió mientras Luna y yo desayunábamos. Luna le dio un beso y le dijo adiós y se quedó tranquila y obediente.

Funcionó?

Tal vez es muy pronto pero al menos sabemos que el tema estuvo rondando en su cabecita durante el día de ayer.

domingo, diciembre 14, 2008

Primera reconciliación


Tengo todo un post escrito sobre una dura etapa que estamos pasando con Luna desde hace un par de semanas pero que no he terminado de afinar... sin embargo, esta noche ocurrió algo por primera vez que me conmovió y no quiero dejar pasarlo esperándo al otro que está en borrador.
Ya hace varias semanas que Luna está bastante desobediente y hasta diríamos agresiva. No hace caso a nadie, toca todo, grita, reta e incluso hace las cosas con malicía.
Hoy ocurrió uno de esos casos. Llegábamos del cumple de Hannah, en el cual se había comportado excelentemente bien, como también lo había hecho durante todo el día. Entrando a la casa sale corriendo hacía el árbolito.
Ya habíamos superado la etapa inicial de querer agarrarlo todo. De hecho hoy estuvimos toda la mañana, yo leyendo mi libro (del cual hablaré en otro post) y ella jugando y corriendo alrededor de la mesa y del árbol y los regalos sin que mostrara ningún interés en tocarlo. Etapa superada creía yo.
Sin embargo, llegando en la noche se fue directo. Mientras yo retiraba mi chaqueta de invierno y mi bufanda le advertí que no lo tocara, volteó a verme mientras movía su mano cada vez más cerca del árbol... cuando llegué a su lado y viéndome a los ojos directamente lo agarró con rabia y lo jamaqueó hasta que quedó tendido en el suelo.
Me molesté y le hablé fuerte, ante lo cual se inmutó y cojió para el otro lado como si nada. La cargué y le dije en tono serio: Viste lo que hiciste LUNA?, mamá está brava! eso no se hace... ella aún viéndome a los ojos y sin mostrar ningún gesto de alarma ante mi molestia solo trató de pegarme en la boca para que me callara. Le agarré la mano y le dijé a mamá no se le pega. Subí y la metí en su cama.
La crisis no tardó en comenzar... gritos histéricos, llanto incontrolable... a veces es tal la arrechera de la niña que se hace pupú. Se paró en la cama y lanzó el chupón a algún lugar del cuarto donde no pudimos encontrarlo...y así durante los próximos 10 minutos, solo con las pausas necesarias para respirar.
Cuando ya íbamos cerca de los 15 minutos, su papá entró a la habitación con ánimos de calmarla pero sin sacarla de su cama. Comenzó a hablarle pausadamente explicándole que lo que había hecho estaba mal y que mamá tenía razón de estar molesta... ella, ya en estado incontrolable, lo veía gritando...
Luego de un rato, logró calmarla un poco pero sin sacarla de su cuna... en ese instante yo me asomé al umbral de la puerta para decirle buenas noches y al verme se le transformó el rostro y comenzó a gritar como al principio. Evidentemente el problema era conmigo.
Estas crisis, a las cuales ya estamos bastante acostumbrados, lamentáblemente, porque ocurren al menos una vez al día en los días que son buenos... nos dejan sin fuerzas y llenos de dudas. Que hacer?
Ya la hemos sacado en brazos lo cual es una solución inmediata porque el llanto para instantáneamente pero cuando la volvemos a acostar recomienza con renovadas fuerzas, comprobando nuestra tesis inicial de que era puro capricho
Ya la hemos ignorado, llegando a contabilizar 45 minutos de llantos histéricos en los cuales hasta nos inquieta si le va a estallar la cabeza o el corazón de tanta rabia.
Ya hemos tratado de razonar con ella, le hemos soplado la cara para sacarla del estado de shock en que se pone, tal y como nos aconsejó la pediatra.
Pero nada parece funcionar efectivamente. Aún cuando no damos nuestro brazo a torcer (firmeza y amor es la clave según los pediatras) ella sigue insistiendo.
Ludo volvió una segunda vez y luego de hablarle por unos 5 minutos más logró calmarla.
Yo me abstuve pero me quedó como siempre ese gusanito.
Luego de que se calmara. Ludo salió a correr, yo me pusé a consutar con Mr. Google sobre problemas de bebés coléricos y así pasaron unos 20 minutos. Sintiéndome mal, porque a pesar de no haberla gritado feo, simplemente le hablé con carácter para que se diera cuenta que estaba mal lo que hizo, aún sabiéndo que mi regaño era merecido ya que no podía dejar pasar bajo la mesa un tal acto de malcriadez, igual me siento mal. Es mi bebita y lo hago por su bien. Soy una convencida que a los niños hay que ponerle límites claros y enseñarles el respeto desde chiquititos. Sé que aún es muy pequeña pero cada día es una enseñanza y hay que ser constantes.
Convencida de que ya dormía fui a verla.
La encontré aún sollozando, abrazada a su oso y con los ojos muy abiertos. Al verme se incorporó pero esta vez con mucha calma buscándome simplemente. Le advertí que no la iba a sacar poque era hora de dormir pero me acerqué y le bese las mejillas diciéndole dulcemente... mami te ama, anda duermete tranquila, mami te ama aunque se ponga brava contigo. Tu eres una beba muy inteligente y no debes hacer esas cosas tienes que hacer caso y yo sé que tu entiendes... en su carita de ladito y sus ojitos bajos esta vez pude leer una disculpa...
Desde que la metí en su cama y que comenzó la crisis tuve la extraña sensación de que ella quería disculparse y sus gritos eran de una especie de comunicarse mezclada de impotencia. Por eso vine a decirle buenas noches cuando su papá la había calmado por la primera vez, porque en mi vida de pareja tengo por política jamás acostarme sin haber resuelto una disputa. Cómo no voy a aplicar la misma regla con mi beba???
Así pues, se acostó ella solita tomando mi manita... le acaricié un poco la cabeza, le di su muñeca musical y se quedó tranquilita esta vez... una dulce reconciliación. La primera.