En general siempre he comido bastante balanceado, pero no soy una purísta de la alimentación, es decir, tampoco le hago asco a la comida rápida. Muchos ya conocen mi debilidad por un "buen" McDonalazo cuando tengo ganas de eso. Entre los placeres de mi vida está bien un buen restaurant francés de alta cocina o un thai, Indu o vietnamita, como lo está comerme una buena hamburguesa en Burger King el día que me provoca. Ojo sin decir que sea lo mismo.
Sin dudarlo la comida casera es mi favorita y si bien estoy totalmente de acuerdo que nada es comparable con un buen plato hecho con recetas de la abuela o un restaurant con un chef reconocido o una pizza en horno de madera en Italia soy capaz de disfrutar también una pizza congelada (no cualquier congeladas hay cosas que son incomibles). Todo depende de la ocasión y de la ganas.
Pero de un tiempo para acá, mis experiencias con Pizza Hut no han sido las más placenteras. Las pizzas son muy grasientas y me parece que les ponen kilos de sal porque luego de morder un simple pedazo me da una sed que es imposible de satisfacer ni con todo el refresco o agua del mundo. La sensación es demasiado desagradable bebo y bebo agua y nada parece calmar esa sequedad absoluta combinada de una especie de sabor a grasa que se me viene a la boca por horas y horas después de haber terminado.
Incluso el olor de los restaurantes me resulta desagradable y esto no tiene nada que ver con mi embarazo. La experiencia data de los últimos 2 años al menos.
Así pues en general cuando comemos pizza ordenamos en el italiano de la esquina donde preparan unas pizzas que, si bien no son las mejores del mundo, al menos no me dejan ese extraño sabor a grasa en la boca.
Ya me había contado un colega que su esposa en la época de estudiante había trabajado un tiempo en Pizza Hut y que luego de esos meses jamás pudo comer un solo pedazo de pizza proveniente del sitio, y no por razones de higiene sino de la sola impresión que le dejaron los litros e aceite utilizados en la preparación de cada unidad.
Pero ciertamente nada supera mi más reciente experiencia.
El lunes tenía cita con la suplente de mi doctora. La cita era a las 7:30 pero se hizo tarde y al llegar a casa estábamos hambrientos y sin mucho que comer. La carne estaba congelada y un intento de comprar sushi nos había salido mal porque el restaurant de sushi de siempre estaba cerrado por vacaciones. La pizzeria de la esquina también de vacaciones así que no nos quedó más que llamar a Pizza Hut.
Desde el primer mordísco supe que iba a arrepentirme de haber pedido esas pizzas, pero el hambre era insoportable y ya estaban allí. Pasé una noche terrible. Una sed insoportable. La boca seca. Durante la noche me tome al menos 6 vasos de agua enteros y 3 vasos de leche helada y nada podia con la sensación de sequedad y el sabor a grasa y cebolla. Sentía como si el liquido se escapara por algún otro conducto y no llegaba a pasar por mi garganta reseca. Me hinché como balón. Tal como si la pizza estuviera llena de aire y aún hoy 3 días más tarde no se ha pasado esa sensación de hinchazón que tiene a mi pobre gordo un poco loco. Llevo tres días llena de aire y gases y aunque ya la sensación de sed pasó pienso en las pizzas y me provoca devolver el tiempo hasta segundos antes de cometer el error de morder esa asquerosidad. Creo que esa fue la última vez que Pizza Hut me tuvo como cliente. Ya esta experiencia confirmó que es probablemente la peor opción de comida rápida del mercado.
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4 comentarios:
Y es terrible, porque a veces cometemos el error de comer ahí. Y luego pasan varios años sin hacerlo de nuevo. Que cosa terrible!!!!
Chica yo tengo anos que no como en Pizza Hut, pero siempre que veo la propaganda en la tele me provoca.
Espero te mejores pronto!!!
Hola Maie!!!
Menos mal q no te dio por comer pizzas si no el pobre bebe no le dirias cochinito sino potamito, ja,ja,ja.
Que rápido pasó el tiempo, ya no queda nada para que se vean cara a cara "el tigrito" y tú.
Cariños,
Alice
A esos de Pîzza Hut, debieran meterlos presos por intento de asesinato, además un asesinato lento, con sufrimiento atroz, yo no se como no les meten mano los de sanidad, a ellos y a tantos otros que atentan contra la salud publica...
No se te ocurra volver a comer esa bazofia...
Salud y besitos
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