domingo, septiembre 11, 2011

Popcorn


Mi niño está cada día más grande. A una semana de su cumple se le nota la cercanía al primer año.
Este fin de semana fue bastante tranquilo y rutinario, supermercado, lavadoras y secadoras, siestitas.
La interacción es cada día más notable. Tanto con su hermana, como con nosotras. Con Luna juega a esconderse y perseguirse, o ella lo ayuda con las cosas que él no sabe hacer y él muy fresco espera que la hermana le lance el juego sin hacer mayor esfuerzo por descubrir como hacerlo solo.
Conmigo éste fin hubo dos situaciones que me hicieron notar el cambio de mi bebé hacía un niño más grande, que comprende e interactúa
Me lo llevé a cambiar la ropa de la lavadora a la secadora. Al primer momento él se puso a explorar y jugar por el cuarto donde están las máquinas sin fijarse mucho, como lo hacía siempre, pero en un momento cuando la tarea se me puso más dura porque las cosas estaban hacia el fondo de la lavadora, así que él decidió ayudarme y muy circunspecto se metía casi de cuerpo entero, levantando una patita y me iba pasando una a una las cosas que estaban atrás para que yo las lanzara a la secadora...
Cuando me dió la última pieza de ropa se volteó contento como a decirme, listo mamá terminamos.
El problema vino después cuando quize rellenar otra vez la lavadora... no captó el cambio de seña así que yo metía la ropa y él me la sacaba... yo le explicaba que no, que ahora la metíamos pero le tomó un ratito entender hasta que muy vivo como es agarró la vaina de guachafita y nos echamos una buenas carcajadas con el Leo saboteador, pero al final logré terminar de llenarla.

La segunda vino después de su siesta. Yo había lanzado unas cotufas de microondas y fui a buscarlo a su cama. Cuando lo senté en su silla de comer, inmediatamente notó el ruido extraño que comenzaron a hacer las cotufas mientras iban explotando en el microondas. No perdía detalle, lo intrigaba aquel ruido desconocido. Cuando las cotufas estuvieron listas, no perdió detalle de cada paso que dí. Buscar el bol, sacar la bolsa inflada, abrirla con cuidado, el humo que siempre sale, luego casi se tira de la silla para ver lo que salía de aquella bolsa.
Mientras tanto yo le daba sus merienda, pero ésta dejó de interesarle cuando las cotufas estuvieron listas. Cuando me puse a comer, me veía con cara de mamá no seas mal educada, ofrece... así que tal como lo hice con Luna (pero ella estaba más grande) decidí darle solo lo blanco (para evitar las conchitas de maíz que raspan la garganta)... fue feliz, así muy en complicidad y hablando con abuela por teléfono nos bajamos un bol de cotufas. Ese va a ser mi pana come-cotufas cuando vayamos al cine juntos... que rico!


Cotufas par maiellaa

2 comentarios:

Genín dijo...

La casi interminable aventura de los descubrimientos...
Besitos y salud

Anónimo dijo...

Aaaarhhhgggg me puedo morir de amor por este enano!!!

Ahora que ya va a ser un señor de un año, creo que aprovecharé para pedirle su mano a Luna.