Ayer desesperé. Si la mañana estuvo cargada, no voy ni a comenzar a contar lo que fue la tarde luego de buscarla de la escuela. No vale la pena ni es el objetivo de este post.
A lo mejor yo estaba predispuesta y las dos noches sin dormir no ayudaron mucho. Tal vez fui yo la que actué peor pero ya desde que se acercaba la hora de irla a buscar me dolía el estómago y era esa contradicción entre quererla y sentir que tenía “miedo” o falta de ganas de lidiar con la situación. Lo cierto es que desde las 7 de la noche (una hora antes de lo habitual) Luna estaba en su cama y yo en la mía (auto-castigada también) evitando hacer ruidos para que no me llamara y deseando que por una vez se durmiera rápido.
Primero le lloré a Ludo por teléfono. Luego a mi mamá. Por último llamé a mi mejor amiga desde la infancia, a quien admiro montones porque no solo está sola en el extranjero ( o sea sola con su esposo e hijas pero sin más familia) sino que además se ha dedicado a sus dos hijas (y seguro al tercero que le viene) a tiempo completo. Es mi heroína. Finalmente me vi unos episodios de How I met your mother (solo para vaciarme el cerebro) y logré por la primera vez desde el domingo… DORMIR profunda y reparadoramente.
A eso de las 5 de la mañana me despertó Leo para comer y el cerebro comenzó su tarea de pensar, pensar y pensar en Luna…
Prendí la compu y volví a releer el artículo que me envió mi lectora-comentadora por FB (jejeje). Obviando la historia de la madre, lo que me releí varias veces y hasta tomé notas fueron los comentarios y recomendaciones de la GURU, Jean Liedloff… una vez releído y repensado, me fui a la fuente, o sea, a descubrir quien era esta fulana Jean Liedloff.
Cuando leí su
bio, me llamaron la atención dos aspectos: que no haya tenido hijos y que consultara vía telefónica y no tuviera email. Me dije, ya está otra “académica más” que se cree dueña de la verdad pero no cuenta con la práctica. Pero inmediatamente me dije… caray es tan corta esta bio que me resultó más bien curioso que se dejara en claro que nunca había estado casada y mucho menos tenía hijos…sobretodo porque es algo que siempre siempre siempre….es decir, siempre me ha venido a la cabeza cuando estoy leyendo bibliografía y sobretodo métodos para lidiar con los niños… en forma irónica generalmente al leer los que a mi me resultan más absurdos… cierro el libro y me digo es que este tipo-tipa tuvo hijos???? Esta me dio la respuesta antes incluso de leerla.
Acto seguido leí en el link propuesto en su bio, me leí
los principios fundamentales de su teoría (shock inicial… ahhh de aquí viene la cosa) y una
entrevista.
Shock inicial, porque recordé haber oído todos estos principios de la boca de una amiga durante mis días en París…
Aaaah París... esos tiempos en que yo era una madre perfecta. Si, una madre perfecta pero “sin hijos”. Esos días en que la educación me parecía algo bastante matemático y todos los niños (salvo excepciones, ejem, una excepción, mi Sabrina linda) me parecían unos maleducados y sus padres todos unos equivocados.
Si porque en aquellos tiempos lo que me contaba esta amiga me parecía una barbaridad prehistórica y además irracional. Ya habíamos avanzado bastante en este mundo para comportarnos como los indios del Amazonas.
Pero cuando leí
la segunda parte enunciada :
“In contrast, a baby subjected to modern Western childbirth and child-care practices often experiences...”Ahí si que capturó mi atención la señora. De repente mi concepto de “barbaridad” cambió y si bien estoy conciente de que está escrito usando muchos palabras que intencionalmente nos llevan a la conclusión de que algo está mal en el método occidental, ciertamente el shock inicial se convirtió en shock secundario… Dios que hemos hecho con nuestra civilización, en nombre justamente de esa “
civil ilzación”.
Seguí leyendo la entrevista. Y seguí con otro artículo que tuve que parar porque sonó el despertador y llamó Luna pidiendo su tetero… ya a estas alturas me alegré de oírla despertar y de todo lo que leí me quedó un pequeño aprendizaje que apliqué inmediatamente dejar actuar a los instintos… pero esta vez no solo a los míos de madre, sino tambien los de Luna y Leo como niños.
Me decidí a observar todo durante esa corta hora entre el despertar y la dejada en el colegio.
Mi amiga me dijo anoche… tu has involucrado a Luna en las actividades con el bebé? Le explicas?. Yo le dije siiiii claro desde el primer eco. Siempre la hemos hecho sentir parte de la maternidad y desde que nació lo ha bañado conmigo, lo ha cargado, etc. Pero...era eso cierto?
Bajé, preparé el tetero. Cargué a Luna ( hace tiempo no lo hacía). Llegamos a la cama y en lugar de decir el típico “cuidado Luna que está el bebé” me mordí la lengua y la dejé darse cuenta a ella sola de que el bebé estaba allí. Ella se instaló a su lado y yo la dejé y me instalé del otro lado de Luna, sin decir ni pío. Dejándola a ella en el medio. Desde que nació el bebé siempre me he puesto entre ambos o Ludo se pone entre ambos, con la intención de proteger al pequeñin.
Inmediatamente Luna me dijo… mamá estoy al lado del bebé. Y yo le contesté y yo al lado de Luna, sin hacer mayor comentario. Me hice la dormida y dejé actuar a Luna.
Luna comenzó a tocarlo, besarlo, taparle los ojos, regañarlo, darle a Kiki y quitarselo y volteaba a ver que le decía. Yo medí la situación y me dije que nada de lo que estaba haciendo podía hacerle daño a Leo que además se dejaba tocar, jurungar y amapuchar sin el más mínimo inconveniente, bostezando de rato en rato como esos perros a los que los bebés les jalan las orejas y se les monta a caballito y ellos solo bostezan…es decir, no le estaban haciendo mal. Así que la dejé explorar al bebé.
Luego me levanté y dije es hora de ir a vestirse todo el mundo. Agarré al bebé, la ropa de Luna y comencé el otro experimento: decir las cosas solo una vez, de manera clara sin suplicas ni como si fuera una orden y asumiendo que Luna SI me escucha y SI quiere hacerlo. No repetir. Confiar en ella. Ella es capaz de hacer las cosas (obviamente las que tiene capacidad de hacer no hay que pedir peras al olmo).Mantener el tono casual. No molestarse si no lo hace tic-o-tac, simplemente hacerlo yo misma sin mostrar signos de molestia. Me mordí la lengua un par de veces cuando quise repetir. Pero no lo hice… y para mi gran sorpresa, más tarde que temprano las cosas se hacían una a una sin ser repetidas mil veces. Y sobretodo sin gritos o conflicto. Ciertamente no lo podía creer. Y no digo esto como el que habla de un producto milagroso que quita las manchas y deja la ropa “blanco limpio insuperable”…
Es en serio no podía creerlo pero allí estaba, Luna, mi niña súper pilas, feliz de que la dejaran ser ella misma y que le respetaran su ritmo. Obviamente todo dentro de un límite normal. Tampoco íbamos a llegar media hora tarde al colegio porque hay que respetarle su ritmo al niño y dejarlo hacer todo lo que le de la gana… pero sí me dije que hay que dejar de ser tan egoístas y tal vez pararnos nosotros un poco más temprano para darle más tiempo, porque la mayoría de los conflictos matinales ocurren porque estamos tarde. No hablo de grandes sacrificios. Ni por una lectura de 2 horas he cambiado toda mi filosofía básica de que el niño debe adaptarse a la vida de los padres y no lo contrario. Precisamente Jean Liedloff soporta esa misma teoría. La de lo que es natural.
Ciertamente Ludo y yo somos unos flojos y apreciamos cada minuto de más en la cama. Pero por una mañana libre de gritos y caprichos, más vale pararse 15 o 30 minutos antes. Además es lo más lógico. No se puede pretender preparar a 4 en el mismo tiempo y recursos que se preparaban 2. Es un concepto que tenemos tan claro cuando nos sentimos explotados en una oficina porque el trabajo de 4 debe ser hecho por 2 pero en el tiempo y con el sueldo de 1. Pero que hasta ésta mañana no había entendido eso en los ambitos familiares.
Así pues en absoluta armonía salimos de casa hoy. Yo feliz por la primera vez en una semana y Luna tranquila.
Llegamos al colegio y nos despedimos con un beso. Y muero de ganas por irla a buscar y seguir mi trabajo de observación.
No pienso que me vaya a convertir en una “purista” del Continuum, nombre que recibe esta teoría y el libro de la autora. Es decir, hay cosas que simplemente por razones prácticas y de esta vida moderna, no creo que me sean cómodas de hacer. Ademàs que si les soy sincera no me siento cómoda con el concepto de amamantar por 2 años. Lo respeto y después de leer esto lo comprendo un poco mejor. Pero yo, Maiella, no se siente cómoda con ello y uno no tiene que hacer las cosas con las que no se siente cómoda, solo porque un libro lo dice.
Pero si considero que vale la pena leer al respecto y simplemente echarle coco… lo peor es que no hay mucho a que echarle coco porque cuando uno lee lo que explica suena tan natural e instintivo, que por una vez…no me tuve que preguntar…es que esta tipa tendrá hijos??? Claro, ayuda que ya sabía que no los tenía pero la sola idea de poner los conceptos que me gustaron en práctica no implicaba sacrificios de mayor índole, solo seguir y confiar en mis instintos y los de mis hijos… pura teoría de la supervivencia de las especies… como TODAS las especies, o será como dice Jean que de todas las especies sobre la tierra somos precisamente los hombres los únicos idiotas que no sabemos como sobrevivir y necesitamos libros y manuales para alimentar, dormir y criar a nuestros hijos… pero para ello en la temprana edad… necesitamos a nuestros padres y como lo pedimos… llorando y si lo tenemos, no lloramos más, así de simple. Muerta y enterrada la teoria de los recien nacidos caprichosos. O como creen que he logrado dormir plácidamente durante un mes y medio.
Me gusta mucho el concepto de que todos los seres humanos somos en esencia buenos y sociables. Y el método me parece de una lógica que se cae de madura, porque simplemente no es método es romper paradigmas y aprendizajes errados y simplemente vivir siguiendo nuestros instintos, si todav'ia nos quedan. Dejar de tratar a los niños como unos inútiles y confiar en que son capaces.
Honestamente, aunque no tengan hijos… vale la pena leer sobre los resultados de la investigación de la autora. Una mujer, muy observadora. Simplemente se dirán… o Dios, que hemos hecho con la especie humana. Y no, no se asusten, soy demasiado occidental para meterme a hippie a estas alturas de mi vida… soy una mujer de la ciudad y aunque me apasiona el tema no me veo viviendo en el primitivismo pero no puedo dejar de estar de acuerdo en que esos a quienes llamamos primitivos tiene la verdadera felicidad en sus manos. La posibilidad de VIVIR y la verdadera sabiduría, la que no se encuentra en los libros sino en la experiencia misma de lo aprendido.
Como dice Jean Liadloff, en la selva nadie enseña nada… la gente aprende. El solo concepto de enseñar es absurdo… y por ello en occidente nos hemos inventado el dicho de que “nadie aprende en cabeza ajena”… pero que pecado hemos cometido al quitarnos a nosotros mismos todas las herramientas con las que nacemos y que nos premiten precisamente…aprender!