Un 13 de Septiembre en Trenton- New Jersey (casi-casi Pennsylvania), firmaba un contrato de trabajo que marcaría mi salida definitiva de Venezuela.Hace 10 años, me temblaba terriblemente la mano al firmar dicho contrato. Tenía frente a mis ojos la realización de una meta profesional y de un sueño personal, salir de mi país por la puerta grande a trabajar en mi propia carrera y a mi país favorito, en aquellos momento, no puedo decir lo mismo hoy en día.
Sin embargo, el momento histórico me hizo dudar hasta el último segundo de firmar aquel contrato. Firmaba un contrato que implicaba montarme en un avión cada lunes y cada viernes de cada semana de mi vida, 2 días después de los atentados terroristas del 11-S. Muchos diran que justamente eso hacía más seguro y que esas cosas no pasan dos veces. Pero les aseguro que el miedo pesaba mucho en mi decisión.
Estaba allí, en New Jersey, en esa oficina a causa de los atentados, ya que mi vuelo programado inicialmente para el 11 de Septiembre a las 10:50 AM (el día anterior me habían confirmado regreso en un vuelo directo a las 5 PM, de no ser así hubiese estado en el aeropuerto probablemente a la hora en que todo ocurrió - mi ángel bueno!) saliendo de Newark fue anulado por razones obvias.
A partir de ese instante, mi vida entera pudo haber sido otra basada en la decisión de firmar, o de no hacerlo.
No es siempre posible identificar esos puntos de inflexión... esas decisiones que definitivamente te hace una persona u otra en el largo plazo...
Hace 10 años mi vida cambio definitivamente de curso (por primera vez)... y como la lección sobre"un tipo de frases" que desde hace 10 años no uso jamás*, me dejó otra importantísima lección de vida que siempre llevo presente... nada es como lo planeamos... "la vida es eso que ocurre mientras estamos ocupados haciendo planes".
*En mayo/junio 2001 había pisado por primera vez NY en una escala entre Miami y Hong Kong. Llegamos en el primer vuelo de la mañana a NY y el vuelo a HK saldría, que se yo, a las 7 de la noche, mentiría si digo que recuerdo la hora. Teníamos unas cuantas horas para explorar la Gran Manzana, yo, joven y llena de energía, como era, no me iba a pelar esa oportunidad. Como siempre obsesionada por ver todo desde arriba, quería ir al Empire State y sobretodo al observatorio de las Torres Gemelas. Pero la Gran Manzana se mostró mas dura de conquistar que lo que yo imaginaba y dado el corre-corre y el avión a atrapar, no lo logramos para mi más profunda decepción.
La noche del 10 de Septiembre de 2001, mi ex-esposo, por aquelllos tiempos novio, había planificado una sorpresa para mi, tenía reservaciones en el restaurant The Windows of the World ubicado en el piso 106 y 107 de la Torre Norte. A las 7:30 u 8 de la noche. Las cosas se complicaron en la oficina y había mucho tráfico, mientras vino a buscarme desde Trenton a Piscataway y de allí fuimos a Manhattan, era ya las 9:30 de la noche. Escogimos un restaurant al azar (Café des Artistes) y en algún momento se sacó del bolsillo el comprobante de reservación y me comentó que era una sorpresa pero la habíamos perdido ... más tarde siguió mi celebre frase: "No te preocupes, que si a mi me dan este trabajo iremos no una, sino 1000 veces a ese restaurant, ya verás"
Al día siguiente mientras veía en vivo y frente a mis ojos al UA175 estrellarse en la Torre Sur, y no mucho mas tarde, las dos torres fundirse en una nube inverosímil de humo... esa frase retombaba en mi cabeza... desde ese 11 de Septiembre de 2001...aprendí que la vida se vive en presente... que aún se pueden tener planes y sueños y esperanzas...pero que jamás se puede afirmar en futuro... porque el futuro no existe, los lugares, las personas y todo lo que lo constituyen son elementos de una fragilidad increible y absolutamente amovibles...

