jueves, junio 21, 2007

Entre sorpresas y ballet

Esta mañana en mi madrugonazo prenatal (mala maña de despertarme a las 6:30 AM y no poder dormir más que he agarrado), amanecí pensando en el pasado...recordando momentos lindos de la vida y sorpresas hermosas.
Ya varias veces he dicho que AMO las sorpresas, tanto que a pesar de tooodo lo que he oído en estas casi 32 semanas de embarazo, nadie ha logrado convencerme de querer saber el sexo de mi bebé porque me parece que a la antigua y todo, es la más linda sorpresa a recibir el día de su nacimiento.
Ayer mismo, recibí una sorpresa muy muy especial y muy muy sorpresiva. Porque las sorpresa son realmente mejores cuando ocurren realmente en un día X y bajo circunstancias totalmente casuales o cotidianas. Pero de esta les contaré tal vez otro día porque aún pertenece a esos momentos íntimos lindos. Tal vez la felicidad de ésta, es lo que me trajo a la memoria otras muy especiales, como por ejemplo mi primer ramo de rosas rojas....
Y no, no me lo regaló un novio precisamente. Fué, sin embargo, una persona, que sin ser mi familia de sangre, se ha ganado todo mi amor porque ha logrado sorprenderme más de una vez y además me ha brindado su mano y comprensión en momentos muy duros. Así como sus más bellos piropos o alagos en momentos de alegría. Fué él también quién me enseño el placer de tomar vino y otras espirituosas, pero saberlo hacer bien, como una dama, para no dar espectáculos bochornosos. Por eso lo quiero tanto y lo considero mi tío Juancho.
Tenía yo unos 13 años y después de 10 años de experiencia en las artes de la danza clásica, finalmente comenzaba a ganarme un puesto muy especial ante los ojos de nuestro coreográfo, Vicente. Coreógrafo éste, quien en sus años mozos trabajó para algunas compañías internacionales, creo en Alemania.
En una interpretación de solos de las Hadas la Bella Durmiente, me fué concedido el solo de la Hada de la fuerza/violencia(Forceful fairy).
La música era bastante violenta y requería una coreografía muy marcada, con pausas, piruetas, desplazamiento, fuerza, mucha fuerza... bastante challenging. Pero además para marcar esa fuerza se habia escogido un tutú hermosísimo, rojo fuego con bordados dorados que simulaban delicadas llamas de fuego que delimitaban la silueta esbelta de la BALERINA .Todos estos elementos combinados hacían del solo una experiencia muy intensa... imposible de dormirse ante la fuerza invasora de aquella música y aquella BALERINA que debía capturar los ojos de todos con una coreografía perfecta...sin espacio para errores.
Dentro de mi inseguridad de aquellos años adolescentes y mi miedo escénico que me acompañó casí hasta el MBA en 2004, interpretar en aquel teatro aquella mujer fuerte, poderosa y violenta como el fuego fue algo extraordinario. Por primera vez comprendí lo que era meterse en el personaje y olvidarse de uno mismo para que mientras duraba la música convertirme en el Hada que concedía de regalo de bautizo a la princesa, la fuerza de espíritu.
Me recuerdo a mi misma en escena...todos los ojos sobre mi y yo sintiendo el calor de las luces, el sudor que corría por mis cienes, concentrada en la música, en mis zapatillas de punta y mi coreografía mil veces repetida y viendo caras anónimas de ojos y bocas abiertos ante aquella invasión musical y visual... y no lo digo por presumida, sino porque realmente la música era tan violenta y cambiante, el tutú tan hermoso, que aún si yo hubiese puesto la torta (gracias a Dios no fué el caso) era imposible perderse aquella parte del espéctaculo.
Al salir de camerinos una vez finalizado el espectáculo... ahí estaba mi tío Juancho con un inmenso ramo de rosas rojas tan intensas como la música y mi tutú y una hermosa tarjeta con el siguiente poema:

Bailar con tan bello paso,
Arte, gracia y altivéz...
Las zapatillas de raso,
Estrellas serán, tal vez...
Rojo y rítmico tutú,
Infinito el movimiento,
No igualado por el viento...
Así Maiella... eres tú...

En el verano de 2003, viviendo en París encontré una academia de danza para adultos muy cerquita de La Bastille, zona en donde vivía. Los cursos de danza clásica estaba dirigidos para gente que como yo alguna vez practicó la danza y sin ser profesional o habiéndolo sido simplemente cambió a la danza por otro estilo de vida pero siempre conservó en un rinconsito de su espíritu esa balerina que soño ser... había gente muy buena, como también gente que deseó bailar en su infancia y que no pudo, entre ellos una viejita de unos 70 y pico...aaaah esas cosas que uno solo encuentra en una ciudad como Paris, y que aún sin saber mucho ni ser muy ágil a su edad, si tenía un espíritu abierto a no dejar perder los sueños...
El sistema era sencillo... uno pagaba por clase e iba cuando quería. La clase se estructuraba en unos 40 minutos de barra, luego unos 10 de centro y diagonal, para finalizar con una corta coreografía...
Que de recuerdos de mi infancia!!!... y que maravilla por fin comprender por que una danza en pareja se decía un "Pas de deux" o que un "Rond de jambes" era literalmente hacer un redondo con las piernas... o un "Pliée" es doblar las piernas... debo haber participado de unas 5 o 6 clases (en las cuales la viejita de 70 siempre estuvo presente)... pero como llenaron mi vida esos pocos miércoles que tomando mi bici... me iba a mi academia de danza a revivir la vida que hubiése podido tener de haber escogido en aquella Y de la adolescencia el camino de la danza en lugar del de las matemáticas, química y física que me hicieron renunciar a este....

3 comentarios:

Tiempos de Cambio dijo...

Maie, a quièn se lo dices, la que está bailando de nuevo y disfruta viendo a la Antonella bailar!

*+MªEugenia+* dijo...

volver a estar en esas cosas con las que soñaste ser llenan mas que cualquier cosa... volver a sentarse en un piano a tocar una y mil veces la misma cancion solo para tocarla 15minutos en publico no tendria precio... c'est la vie!

Carlota dijo...

Que ricooooooo!!!!!!!!!
Te cuento que yo fui a varias clases con Fanny pero salí en estado y el reposo fue total 6 de los 8 meses de embarazo...
Nada... a disfrutar del ballet como espectadoras
Mil besitos