domingo, septiembre 21, 2008

De mazapanes y limones a.....Caipirovskas????

Mi abuela Esther fue archiconocida en la familia por sus delicias culinarias, especialmente los postres.
La especialidad por excelencia el mazapán.
No había recepción familiar, matrimonio, bautizo, comunión, que se respetara, en la cual faltaran los Mazapanes de Esther. Pero tampoco faltaron en algunas bodas de conocidos de la familia que también los pedía con la misma urgencia.
Claro, siempre había que convencerla, porque por una parte estaba muy consciente de lo deliciosos de sus postres pero por otro el asunto era un trabajón. No solo porque la receta lo era de por si, sino que al agragarle el ingrediente principal de todas, " mi abuela", cualquier cosa se complicaba más de la cuenta. Así era ella.
Debía ir ella misma a escoger personalmente las almendras en "el lugar especial" en donde vendían las "mejores almendras del mundo" en laminitas y ya peladas.
Debía comprar ella misma los copitos de papel en el cual iba a exhibir su mazapán, también en el único sitio que hacía/importaba "los mejores copitos de papel del mundo", porque no cualquier copito de papel merecía ser usado para posar una de sus redonditas delicias, estos eran los copitos de mazapán de mi abuela.
La molida y amasada de las almendras duraba una verdadera eternidad porque había que hacerlo a la manera "correcta" , o la que ella misma había decidido era la correcta. Las ayudas externas solo se aceptaban en el momento que ella lo pidiera porque era firme creyente (y tenía razón) de que solo ella conocía y era capaz de agregar la cantidad exacta del licor del almendras para que diera el gusto pero sin dejar el sabor amargo de fondo. Lo mismo era con la vainilla de las tortas y demás recetas. Mi abuela era super maniática pero al final sus celebres y "misteriosas" recetas (casi como la fórmula de la coca-cola) daban sus frutos porque esos mazapanes eran los más deliciosos de la historia de la humanidad, y doy fé de ello...
Esos mazapanes valían el dolor de pancita de comerlos en exceso y las caminatas a urtadillas para robarselos del estante en donde los guardaba mi mamá. Estante este, que gurdaba el ároma a mazapán inclusos días después de que el último hubiere desaparecido.
El color era otro perfeccionismo más. Dividia la masa en tres partes iguales. Una la conservaba en color almendra original y a las otras dos las coloreaba de rosa pálido y de verde pálido, pero "pálido" porque esos bichos "coloraos" que vendían en cualquier pastelería criolla eso no era digno de sus mazapanes. Así que valgáme Dios si algún mirón se atrevía a echarle unas gotitas de más a la masa porque el sermón duraba más que la amasada de las almendras.
El colorante debía ser también del McCormick que venia en una cajita pequeña con 4 potecitos super simpáticos de tapa puyúa.
Si los ingredientes no estaban presentes en su totalidad y exactitud, no se hacían mazapanes.
Así era con todo, maniática, solían llamarla, pero lo cierto es que por alguna razón sus tortas, mazapanes y otras delicias siempre eran bien apreciados.
Una de sus delicias menos exóticas pero que siempre figuró entre mis favoritas eran las limonadas. Nadie hacía mejores limonadas que mi abuela Esther.
Claro que las limonadas venían también con su resaíto. Primero los limones tenían que ser de su propia cosecha porque ningún limón era mejor que sus limones de Maracay*. Porque los limones de Maracay esto... y los limones de Maracay aquello y lo otro...
El hecho es que de Maracay o no, a la hora de preparar una limonada mi abuela era la mejor.
De niña fue mi bebida favorita. Ya más crecidita le perdí el gusto por la simple razón de que esa mezcla de limón, agua y azúcar a mi jamás se me dió tan buena como la de mi abuela.
Acá en Bélgica a veces me entra la añoranzas y me compro mis "citron vert" que se pagan a la pieza para tratar de nuevo de hacer una prueba, pero el resultado siempre es el mismo... sabe a limón amargo con agua y un azúcar de fondo... hasta que...
En Abril estuvo de visita Lily, la amiga de amiga de Ludo y nos hizo descubrir su receta de Caipirovskas..
-Caipirovskas??? -Sí, lo mismo que Caipirinhia pero con vodka.... -Ok, probemos...
La vodka y yo no somos buenas amigas.
En Venezuela se bebe con jugo de naranja. En Miami es bastante celébre en su versión Smirnoff Ice y en Francia y Bélgica la beben con jugo de manzana (pero del gringo no estilo Yukeri) o en su versión más osada Vodka-Redbull para "bustear" la fiesta.
Al llegar a Portugal se convirtió en mi bebida oficial y allí descubrimos que el ingrediente estrella de una buena caipirovska es el azúcar... mientras más azúcar más rico el trago... pero cuando hablo de azúcar es al punto de la exageración.
Regresamos de Portugal, regresó Lily de visita para el fin de semana de la cerveza y seguimos Caipirosvskeando hasta que se acabó la botella (estaba casi vacía tampoco se asusten queridos lectores).
Ayer regresando de Ikea, nos provocó una Caipirovskita para comenzar nuestra nochecita de sábado enfrente del DVD... nos paramos a comprar una botella de Absolut y mientras yo preparaba la cena Ludo se atacaba a preparar los aperitivos...
Disfrutándo de los primeros tragos de mi Caipirosvka me vino a la cabeza el de ese sabor tan anhelado de la limonada de mi abuela... ahhhh ese era el gusto que siempre buscaba... será que el secreto escondido de mi abuela era la VODKA?....
No, no.... prefiero pensar que era la estrambótica cantidad de azúcar.... jajajaja

Caipirovska
  • Se cortan los limones en triángulos, se colocan unos 5 a 6 en el fondo del vaso y con un maso se estrujan para sacar todo el jugo.
  • Se agrega azúcar hasta cubrir los limones y el jugo, o sea, muchísimo
  • Se graniza el hielo y se llena el vaso de hielo granizado
  • Se agrega la vodka y se mezcla bien
*Maracay es una ciudad venezolana pero en la familia Maracay significaba específicamente la casa de mi abuela en esa ciudad, así nos referiamos a ella, al decir los limones de Maracay estoy queriendo decir: los limones de la mata de limones del patio de la casa de Maracay de mi abuela.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Maiella, siempre sé de ti y tu linda familia por tu blog y por Nydia.
Yo recién mudada y saliendo de una larga afección respiratoria ya mucho mejor gracias a Dios.
Quería felicitarte por el homenaje que haces a Esther por sus famosos MAZAPANES. Se me hace agua la boca con la espléndida foto y descripciones y me llena de emoción con muy gratos recuerdos familiares desde chiquita. Dios bendiga tu maravillosa forma de expresarte!
Muchos cariños a la linda Luna, saludos a Ludo, tu madrina, Roraima

Adijirja dijo...

Ay Maie... Me ha encantado este post!!! Hasta el punto que por un momento me ha parecido saborear los mazapanes de tu abuela Esther y eso que a mi no me gustan mucho los postres con almendra (es un secreto, pero resulta que una vez comí tantos almendrados, un postre típico de mi pueblo, que me puse mala de la tripa y, desde entonces, con un fisquito me basta)
Tengo que probar la caipirovsca, aunque claro, el detalle de que no me guste el vodka es salvable, no??