Desde que nació Leo, en varias ocasiones he tenido la extraña sensación de que logramos comunicarnos. Una de las cosas más difíciles de los recién nacidos es justamente esa dificultad para adivinar que tienen cuando lloran. Con Luna me estresaba mucho y me costaba interpretar sus necesidades, pero con Leo me ocurren situaciones que me dejan pensando: seré yo o realmente pasò???
Una de ellas fue en el hospital. Era de madrugada, Leo no dormía y hacía mucho un ruidito de cochinito con la nariz. Yo me pongo a imitar el ruidito y cual es mi sorpresa, él, ojos muy abiertos y viéndome me respondía con el mismo ruido. El intercambio duró un rato y acabó cuando yo dejé de hacer como cochinito, fue nuestra primera conversación.
Luego fue con la música. Una tarde jugando con el en el hospital, me puse a ponerle música. La salsa no le gustó mucho, luego puse melodías de Amelie Poulain y el seguía el ritmo con la manito cual director de orquesta y luego cuando le cante Edith Piaf cayó rendido en mis brazos.
También pide besos. Yo siempre les estoy lanzando besos volaos, tanto a Luna como a él. Un día me di cuenta que cuando lo hacía, Leo ponía la boquita en pico como tratando de imitarme.
Desde ese día hace el mismo gesto cuando le lanzo besos volaos pero si no lo hago, y él quiere besos, simplemente pone la boquita así hasta que to le lance uno y luego que lo hago...sonríe.
Desde hace un par de semanas cuando tiene hambre comienza con sus manos a tratar de bajarme la camisa como quien sabe exactamente en que gabinete de la cocina se encuentran las galletitas y simplemente va, busca y come. Pero lo que acaba de ocurrir me dejó looooca.
A Leo le da hipo al menos una vez al día y lo desespera. Un día me di cuenta de que si lo pegaba a mi teta, el hipo se le quita rapidito y así hago, no siempre pero cuando lo veo desesperado a punto de llorar (algunas veces lo soporta sin problemas o se le quita solo y rápido).
Mientras escribía el post que acabo de publicar sobre el despertar con Leo, le arrancó el hipo. Yo estaba escribiendo y no lo agarré de inmediato. Pronto comenzó a desesperarse pero buscó él mismo la solución, empezó a quejarse para buscarme la mirada y apenas pudo me agarró y tiró de la camisa como cuando quiere comer... lo agarré y lo pegué a la teta y continué escribiendo. En el instante en que el hipo pasó, él mismo soltó la teta (el niño cuando se pega a comer no la suelta en horas -pero ya había comido) y me miró con cara de uffff que alivio mamá, gracias!
miércoles, octubre 20, 2010
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3 comentarios:
:)
Que bien que ya lo haya mecanizado.
Besos.
jajajaja ¡Que compenetración!
Besitos y salud
Hoy estoy en una de "volver a ser blogger", así que mientras escribo un mail para un cliente, voy leyendo blogs a ratitos. Acabo de leer los últimos 4 posts.
No podemos estar seguros porque no podemos meternos en la cabecita del bebé, pero yo sí creo que ellos se comunican, que nos entienden y se hacen entender.
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