Cada ser humano es único y con los hijos tenemos la oportunidad de experimentar esa unicidad.
Leo y Luna se parecen muchísimo físicamente pero desde la barriga han sido bebés completamente distintos. Ni siquiera podría decir, opuestos sino, simplemente diferentes y únicos.
Hasta aquí lo escribí ayer, pero por una serie de motivos no logré culminarlo.
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El post iba por los lados del paso al tetero (botella-biberon) así que vamos a darle contexto.
Comienza el contéo regresivo. En menos de un mes me reintegro a la vida normal de trabajo y familia y en apenas 11 días Leo comienza la guardería. Es decir, que ya es tiempo de que Leo comience a independizarse de mamá y que mamá recobre un poco su vida.
Cuando uno se lanza por los caminos de la lactancia materna exclusiva hay ciertas recomendaciones muy repetidas como las de no darle biberon al niño para que no se mal acostumbre y luego no quiera comer teta, por ejemplo. Algunas personas usaran su sentido común y diran, pero bueno es que eso es un instinto como lo va a perder (también lo es el apretar los deditos de los pies y si no se usa, se pierde). Otras con más conocimiento del tema diran que es posible. Mi experiencia con Luna fue que pude usar ambos métodos sin que hubiese complicaciones cuando los teteros eran poco frecuentes. Pero con la entrada a la guardería cambió y casi automáticamente ella dejó la teta.
Con Leo, al quinto día de nacido me tocó dejarle un tete mientras nos fuimos al concierto de U2 y no hubo rollo, se lo tomó feliz.
Luego por ahí entre el mes y medio dos meses agarró unas lloraderas nocturnas y durante un par de días le dimos un tete por si acaso era hambre... es cierto que nunca se lo comió entero y también es cierto que no lo digería ya que los pocos buches que ha hecho fueron casi siempre cuando agarró el tetero.
Estas experiencias me hicieron pensar que el pase al tete sería algo natural, simplemente dependería del día en que yo decidiera hacerlo. Es más, me inquietaba mucho más el hecho de que por cansancio o stress yo me quedara sin leche. No el paso al tetero.
Cuando decidí viajar a Venezuela me propuse continuar aún más con la teta. Era mucho más práctico para un viaje tan largo. Mi mamá me insistió en que me llevara un tete y la leche para ayudarme a iniciar la transición y permitirme descansar.
Nada de esto ocurrió y en el viaje a Venezuela, quizas por el cambio de ambiente, seguramente por el violento cambio de clima, Leo se afianzó más a la teta. Pedía practicamente cada media hora o una hora. El rechazo por el biberon se hizo evidente.
Es cierto que hubo dos eventos acá en Bruselas que pudieron lanzar la alarma, el primero ocurrió el día que los dejamos a ambos con una babysitter. Leo no comió nada y pasó 3 horas llorando sin parar. Le atribuímos el asunto a la inexperiencia de la chica, ya que a Luna la encontramos durmiendo con lentes, digo no tiene nada que ver pero...
El segundo fue más reciente. El 13 de enero fue mi cena de año nuevo en la compañía. Me fui a las 6 dejando a Leo recién comido y volví a las 11:30. Ludo debía darle un tete a las 9. Encontré a Ludo desesperado porque Leo había rechazado el tetero y solo lloraba.
Así pues ésta semana ya dejaba de ser un juego el tema y el objetivo de la semana era el paso progresivo al biberon. Para ello volví a pedir información en la oficina de la infancia y me recordaron que primero se reemplazaba una hora de teta por un biberon, la siguiente vez dos horas de teta y luego el resto, dejándo a mi conveniencia la posibilidad de mantenerme en régimen combinado (teta+tetero).
Ayer miércoles, luego de los fallidos intentos de mi mamá en Caracas, luego de cambiar a varios tipos de tetero y de varios intentos por el método progresivo hechos desde el lunes, decidí hacer uno más forzado. Dejarlo pasar hambre al menos medio día (ojo de 9am a 12 del medodía). Me armé de paciencia porque lo que venía no era fácil.
A pesar de que muchos puedan pensar que estaba en desesperación y estresada, no era así, lo llevé muy bien. Leo lloraba sin parar, pero rechazaba sistemáticamente el tetero. Lo acurruqué, le di muchos besos, lo mantuve en brazos y mientras lo hacía buscaba más y más información y llamaba a mis amigas para que me contaran sus experiencias. Llamé también a una de las puericultoras de la guardería con quien tengo confianza y finalmente llamé al pediatra.
Lo que me dijo el pediatra me sacó un poco de mis cabales debo confesar. Por una parte me dió la solución pero por la otra me dió un pedazo de información con la cual no me esperaba.
La buena noticia fue, haga una papilla de leche con cereal de arroz y désela con cuchara, ya verá que es "más fácil" y "mejor" porque seguro es de esos niños que "no agarran tetero".
Pedí aclaración, es decir, que momentáneamente no agarran tetero o "nunca" agarran tetero? El pediatra me dijo, si señora hay niños que no soportan las tetinas (el agarró chupón? no le gusta verdad?) y nunca toman tetero, lo cual desde un punto de vista médico no es nada malo, concluyó.
PLOP... caí sentada. Todos mis paradigmas al suelo... debo confesar que para mi las palabras bebé y tetero son (eran) indivisibles. Jamás había oído hablar de un niño al que no le guste el tetero. Incluso puede que no les guste la leche pero no el tetero como instrumento. Si con todo el stress de la lactancia materna el enemigo número uno a combatir era precisamente ese terrible señor tetero que les hacía la vida tan sencilla que simplemente los robaba de la teta de las madres... cómo es eso?
Ya sé, no es nada grave por Dios es simplemente menos práctico y me complica un poco con respecto a mis planes de parar la teta completamente.
Salí rauda y veloz a comprar lo necesario y a las 2:30 PM Leo degustó su primera papilla de leche con arroz "la cual aceptó" con absoluta felicidad. Bueno 10 tristes cucharaditas pero al menos con emoción y sonrisas y no con asco y horror como le hace al tete... eso sí, pidió su teta al terminar.
Aunque respeto mucho la opinión de mi nuevo pediatra, quien por ahora las ha pegado todas, no pienso dar por sentado que esto será for ever and ever...
al mismo tiempo la puericutora de la guardería me había ofrecido venir a tratar de darle un tete y me calmó diciéndome que en la guarde igual le darán su papilla de leche si es necesario. Acepté su oferta y vino hoy en la mañana. Resultado: se comió un poco más de 30cc y sin lloriquear... distraído...
Pero no le veo un fin cercano a este asunto y desde un punto de vista físico me será muy agotador continuar la lactancia materna cuando comience a trabajar, además, tampoco tengo deseos de hacerlo, por diversas razones que si me provoca escribiré en otro post.
Pensar que Luna dejó la teta casi de inmediato cuando pasó al tetero en la guardería y que aún hoy toma tetero mañana y noche y la negociación para eliminarlos no está ni siquiera servida.
Tengo dos hijos maravillosos y ciertamente únicos... pero a veces podrían ser un poquitín más...standard, digo, pa´ simplificar, no?
Papilla de arroz
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Comienza el contéo regresivo. En menos de un mes me reintegro a la vida normal de trabajo y familia y en apenas 11 días Leo comienza la guardería. Es decir, que ya es tiempo de que Leo comience a independizarse de mamá y que mamá recobre un poco su vida.
Cuando uno se lanza por los caminos de la lactancia materna exclusiva hay ciertas recomendaciones muy repetidas como las de no darle biberon al niño para que no se mal acostumbre y luego no quiera comer teta, por ejemplo. Algunas personas usaran su sentido común y diran, pero bueno es que eso es un instinto como lo va a perder (también lo es el apretar los deditos de los pies y si no se usa, se pierde). Otras con más conocimiento del tema diran que es posible. Mi experiencia con Luna fue que pude usar ambos métodos sin que hubiese complicaciones cuando los teteros eran poco frecuentes. Pero con la entrada a la guardería cambió y casi automáticamente ella dejó la teta.
Con Leo, al quinto día de nacido me tocó dejarle un tete mientras nos fuimos al concierto de U2 y no hubo rollo, se lo tomó feliz.
Luego por ahí entre el mes y medio dos meses agarró unas lloraderas nocturnas y durante un par de días le dimos un tete por si acaso era hambre... es cierto que nunca se lo comió entero y también es cierto que no lo digería ya que los pocos buches que ha hecho fueron casi siempre cuando agarró el tetero.
Estas experiencias me hicieron pensar que el pase al tete sería algo natural, simplemente dependería del día en que yo decidiera hacerlo. Es más, me inquietaba mucho más el hecho de que por cansancio o stress yo me quedara sin leche. No el paso al tetero.
Cuando decidí viajar a Venezuela me propuse continuar aún más con la teta. Era mucho más práctico para un viaje tan largo. Mi mamá me insistió en que me llevara un tete y la leche para ayudarme a iniciar la transición y permitirme descansar.
Nada de esto ocurrió y en el viaje a Venezuela, quizas por el cambio de ambiente, seguramente por el violento cambio de clima, Leo se afianzó más a la teta. Pedía practicamente cada media hora o una hora. El rechazo por el biberon se hizo evidente.
Es cierto que hubo dos eventos acá en Bruselas que pudieron lanzar la alarma, el primero ocurrió el día que los dejamos a ambos con una babysitter. Leo no comió nada y pasó 3 horas llorando sin parar. Le atribuímos el asunto a la inexperiencia de la chica, ya que a Luna la encontramos durmiendo con lentes, digo no tiene nada que ver pero...
El segundo fue más reciente. El 13 de enero fue mi cena de año nuevo en la compañía. Me fui a las 6 dejando a Leo recién comido y volví a las 11:30. Ludo debía darle un tete a las 9. Encontré a Ludo desesperado porque Leo había rechazado el tetero y solo lloraba.
Así pues ésta semana ya dejaba de ser un juego el tema y el objetivo de la semana era el paso progresivo al biberon. Para ello volví a pedir información en la oficina de la infancia y me recordaron que primero se reemplazaba una hora de teta por un biberon, la siguiente vez dos horas de teta y luego el resto, dejándo a mi conveniencia la posibilidad de mantenerme en régimen combinado (teta+tetero).
Ayer miércoles, luego de los fallidos intentos de mi mamá en Caracas, luego de cambiar a varios tipos de tetero y de varios intentos por el método progresivo hechos desde el lunes, decidí hacer uno más forzado. Dejarlo pasar hambre al menos medio día (ojo de 9am a 12 del medodía). Me armé de paciencia porque lo que venía no era fácil.
A pesar de que muchos puedan pensar que estaba en desesperación y estresada, no era así, lo llevé muy bien. Leo lloraba sin parar, pero rechazaba sistemáticamente el tetero. Lo acurruqué, le di muchos besos, lo mantuve en brazos y mientras lo hacía buscaba más y más información y llamaba a mis amigas para que me contaran sus experiencias. Llamé también a una de las puericultoras de la guardería con quien tengo confianza y finalmente llamé al pediatra.
Lo que me dijo el pediatra me sacó un poco de mis cabales debo confesar. Por una parte me dió la solución pero por la otra me dió un pedazo de información con la cual no me esperaba.
Pedí aclaración, es decir, que momentáneamente no agarran tetero o "nunca" agarran tetero? El pediatra me dijo, si señora hay niños que no soportan las tetinas (el agarró chupón? no le gusta verdad?) y nunca toman tetero, lo cual desde un punto de vista médico no es nada malo, concluyó.
PLOP... caí sentada. Todos mis paradigmas al suelo... debo confesar que para mi las palabras bebé y tetero son (eran) indivisibles. Jamás había oído hablar de un niño al que no le guste el tetero. Incluso puede que no les guste la leche pero no el tetero como instrumento. Si con todo el stress de la lactancia materna el enemigo número uno a combatir era precisamente ese terrible señor tetero que les hacía la vida tan sencilla que simplemente los robaba de la teta de las madres... cómo es eso?
Ya sé, no es nada grave por Dios es simplemente menos práctico y me complica un poco con respecto a mis planes de parar la teta completamente.
Salí rauda y veloz a comprar lo necesario y a las 2:30 PM Leo degustó su primera papilla de leche con arroz "la cual aceptó" con absoluta felicidad. Bueno 10 tristes cucharaditas pero al menos con emoción y sonrisas y no con asco y horror como le hace al tete... eso sí, pidió su teta al terminar.
Aunque respeto mucho la opinión de mi nuevo pediatra, quien por ahora las ha pegado todas, no pienso dar por sentado que esto será for ever and ever...
al mismo tiempo la puericutora de la guardería me había ofrecido venir a tratar de darle un tete y me calmó diciéndome que en la guarde igual le darán su papilla de leche si es necesario. Acepté su oferta y vino hoy en la mañana. Resultado: se comió un poco más de 30cc y sin lloriquear... distraído...Pero no le veo un fin cercano a este asunto y desde un punto de vista físico me será muy agotador continuar la lactancia materna cuando comience a trabajar, además, tampoco tengo deseos de hacerlo, por diversas razones que si me provoca escribiré en otro post.
Pensar que Luna dejó la teta casi de inmediato cuando pasó al tetero en la guardería y que aún hoy toma tetero mañana y noche y la negociación para eliminarlos no está ni siquiera servida.
Tengo dos hijos maravillosos y ciertamente únicos... pero a veces podrían ser un poquitín más...standard, digo, pa´ simplificar, no?
Papilla de arroz
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6 comentarios:
Cuando venga el señor Pablo J por aquí (si es que viene) te confirmará que él fue uno de esos niños que nunca agarró el tetero.
Y su enana, me consta, tampoco agarró el tetero! Tenía la edad de Leo y ya tomaba con pitillo, pero para ella el tetero era la cosa más asquerosa que le podías acercar...
Yo le cuento que a mi me paso lo mismo con mi hija, y después de muchos intentos, diferentes formas y tamaños se teteros. Un día simplemente decidió aceptar el tetero, que hice diferente, creo que primero deje a un lado la preocupación de que eso tenía que ser cuando yo quisiera, y comencé a cambiar el tipo de leche, compre todas las marcas y sl fin encontré la que le gustaba y como le gustaba (no tan fría). Ahora ama el tetero. Todo es cuestión de paciencia.
Ja,ja,ja,ja……
Dejame reirme para no llorar……
Hijos estandar? Con que se come eso? Ja,ja,ja……..
Trata de verle algun lado positivo. Al menos a esta edad comienzan los sólidos. Si le das yogurt, queso, papillas de arroz, etc, el chamo tendra su racion de calcio del dia y no seria el fin del mundo que no agarre el tete de una. En la guarderia alomejor viendo a otros mejora el asunto…..
Respecto al agotamiento para seguirle dando pecho al empezar a trabajar, supongo que como todo, sera probando a ver. Tengo una compañera de trabajo que amamanto a su hijita hasta casi su tercer cumpleaños, cuando quedo embarazada de Nuevo. Como estaba todo el dia en la oficina, la niña solo tomaba teta antes de dormir, lo que lo hacia un momento de calidad para las dos. Quizas tu y Leo puedan hacer lo mismo. Ciertamente, mis niños la ultima toma que dejaron fue la de la noche, con ambos me hubiera gustado que durara mas, pero ni modo……
Francisco, al igual que Luna, a sus 4 y pico se sigue tomando un tetero en la mañana y otro en la noche. A veces no se acuerda y no se lo doy, solo que come tan pero tan poquito que el tetero de algun modo lo sostiene…….. Lo ira dejando solo, digo……
(por cierto. Ahora que es un “niño grande”, el solito se esta olvidando del chupon. Ultimamente solo lo usaba para dormir y lara ir en el carro. Yo se lo quito de la vista a toda hora y hay dias que ni se acuerda de el... Hay esperanzas!)
Lo que mas me sorprende es lo rapido que paso tu permiso por maternidad. Cuantos meses fueron, 6, 7?
5 y medio no más...
Entrada para mamis...jajaja
Tambien aplica para Marialitas...jajaja
Salud y besitos
Santa paciencia la que hay que tener.
Besos.
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