
Leo todavía no se sienta solo y ya están "éstos dos" comenzando la rochelita.
No se pueden ver porque inmediátamente se les desorbitan los ojitos...
Leo, que ya sabe agarrar cosas, lanza sus manitas hacia Luna y le hace cariños en el cabello o en las mejillas. A veces son tirones de cabello, manotazos o hasta pellizcos, pero lo que sea con tal de aproximarse a ella.
Luna se lo come a besos y si uno se descuida trata de arrancarlo de nuestros brazos porque ella lo quiere cargar.
En las canciones de Luna, esas que ella inventa y canta a cada rato, siempre hay una nueva estrofa que incluye a Leo y a pesar de sus actuales celos (estamos viviendo intensamente esa etapa) el amor hacia su hermano es evidente.
Ayer en la tardesita, luego de ver por milésima vez la Bella Durmiente, subimos a jugar en el cuarto de Luna. Leo tuvo ataques nerviosos de risas desde el instante mismo en que entramos al cuarto. Pero lo mejor comenzó cuando lo puse en el piso boca abajo, Luna al verlo en su territorio se tiro al piso imitando la posición de Leo, y en un movimiento zuassss Leo se volteó y quedó acostado en el piso viendo hacia arriba. Luna fascinada
por la gracia pedía repetición y Leo emocionado veía a la hermana grande con cara de satisfacción...ves hermana ya pronto podremos jugar, ya hago cosas chéveres... luego Luna comenzó a bailar y vino a tomar de las dos manitas a Leo para que fuera su Principe, la mamá, doblada en dos y con la espalda en compota, aceptó la invitación y colocó a Leo cargado en el aire pero a la altura de las manos de Luna y así dieron vueltas y vueltas al son de: I know you.... I walked with you once upon a dreeeeeam....Ambos reían a carcajadas viéndose a los ojos y como madre...no puedo describir el instante de pura y absoluta felicidad.
Creo que es cuestión de semanas, cuando Leo agarre estabilidad y se siente solo, podrán por fin jugar y reir juntos éstos dos.



