
Tengo todo un post escrito sobre una dura etapa que estamos pasando con Luna desde hace un par de semanas pero que no he terminado de afinar... sin embargo, esta noche ocurrió algo por primera vez que me conmovió y no quiero dejar pasarlo esperándo al otro que está en borrador.
Ya hace varias semanas que Luna está bastante desobediente y hasta diríamos agresiva. No hace caso a nadie, toca todo, grita, reta e incluso hace las cosas con malicía.
Hoy ocurrió uno de esos casos. Llegábamos del cumple de Hannah, en el cual se había comportado excelentemente bien, como también lo había hecho durante todo el día. Entrando a la casa sale corriendo hacía el árbolito.
Ya habíamos superado la etapa inicial de querer agarrarlo todo. De hecho hoy estuvimos toda la mañana, yo leyendo mi libro (del cual hablaré en otro post) y ella jugando y corriendo alrededor de la mesa y del árbol y los regalos sin que mostrara ningún interés en tocarlo. Etapa superada creía yo.
Sin embargo, llegando en la noche se fue directo. Mientras yo retiraba mi chaqueta de invierno y mi bufanda le advertí que no lo tocara, volteó a verme mientras movía su mano cada vez más cerca del árbol... cuando llegué a su lado y viéndome a los ojos directamente lo agarró con rabia y lo jamaqueó hasta que quedó tendido en el suelo.
Me molesté y le hablé fuerte, ante lo cual se inmutó y cojió para el otro lado como si nada. La cargué y le dije en tono serio: Viste lo que hiciste LUNA?, mamá está brava! eso no se hace... ella aún viéndome a los ojos y sin mostrar ningún gesto de alarma ante mi molestia solo trató de pegarme en la boca para que me callara. Le agarré la mano y le dijé a mamá no se le pega. Subí y la metí en su cama.
La crisis no tardó en comenzar... gritos histéricos, llanto incontrolable... a veces es tal la arrechera de la niña que se hace pupú. Se paró en la cama y lanzó el chupón a algún lugar del cuarto donde no pudimos encontrarlo...y así durante los próximos 10 minutos, solo con las pausas necesarias para respirar.
Cuando ya íbamos cerca de los 15 minutos, su papá entró a la habitación con ánimos de calmarla pero sin sacarla de su cama. Comenzó a hablarle pausadamente explicándole que lo que había hecho estaba mal y que mamá tenía razón de estar molesta... ella, ya en estado incontrolable, lo veía gritando...
Luego de un rato, logró calmarla un poco pero sin sacarla de su cuna... en ese instante yo me asomé al umbral de la puerta para decirle buenas noches y al verme se le transformó el rostro y comenzó a gritar como al principio. Evidentemente el problema era conmigo.
Estas crisis, a las cuales ya estamos bastante acostumbrados, lamentáblemente, porque ocurren al menos una vez al día en los días que son buenos... nos dejan sin fuerzas y llenos de dudas. Que hacer?
Ya la hemos sacado en brazos lo cual es una solución inmediata porque el llanto para instantáneamente pero cuando la volvemos a acostar recomienza con renovadas fuerzas, comprobando nuestra tesis inicial de que era puro capricho
Ya la hemos ignorado, llegando a contabilizar 45 minutos de llantos histéricos en los cuales hasta nos inquieta si le va a estallar la cabeza o el corazón de tanta rabia.
Ya hemos tratado de razonar con ella, le hemos soplado la cara para sacarla del estado de shock en que se pone, tal y como nos aconsejó la pediatra.
Pero nada parece funcionar efectivamente. Aún cuando no damos nuestro brazo a torcer (firmeza y amor es la clave según los pediatras) ella sigue insistiendo.
Ludo volvió una segunda vez y luego de hablarle por unos 5 minutos más logró calmarla.
Yo me abstuve pero me quedó como siempre ese gusanito.
Luego de que se calmara. Ludo salió a correr, yo me pusé a consutar con Mr. Google sobre problemas de bebés coléricos y así pasaron unos 20 minutos. Sintiéndome mal, porque a pesar de no haberla gritado feo, simplemente le hablé con carácter para que se diera cuenta que estaba mal lo que hizo, aún sabiéndo que mi regaño era merecido ya que no podía dejar pasar bajo la mesa un tal acto de malcriadez, igual me siento mal. Es mi bebita y lo hago por su bien. Soy una convencida que a los niños hay que ponerle límites claros y enseñarles el respeto desde chiquititos. Sé que aún es muy pequeña pero cada día es una enseñanza y hay que ser constantes.
Convencida de que ya dormía fui a verla.
La encontré aún sollozando, abrazada a su oso y con los ojos muy abiertos. Al verme se incorporó pero esta vez con mucha calma buscándome simplemente. Le advertí que no la iba a sacar poque era hora de dormir pero me acerqué y le bese las mejillas diciéndole dulcemente... mami te ama, anda duermete tranquila, mami te ama aunque se ponga brava contigo. Tu eres una beba muy inteligente y no debes hacer esas cosas tienes que hacer caso y yo sé que tu entiendes... en su carita de ladito y sus ojitos bajos esta vez pude leer una disculpa...
Desde que la metí en su cama y que comenzó la crisis tuve la extraña sensación de que ella quería disculparse y sus gritos eran de una especie de comunicarse mezclada de impotencia. Por eso vine a decirle buenas noches cuando su papá la había calmado por la primera vez, porque en mi vida de pareja tengo por política jamás acostarme sin haber resuelto una disputa. Cómo no voy a aplicar la misma regla con mi beba???
Así pues, se acostó ella solita tomando mi manita... le acaricié un poco la cabeza, le di su muñeca musical y se quedó tranquilita esta vez... una dulce reconciliación. La primera.

