jueves, agosto 01, 2013
Conversando con Luna
Cuando era mas pequena me resultaba normal como respuesta, pero ya va para 6 anos y me resultaba extrano. Sobretodo que en varias ocasiones nos ha probado tener una memoria de elefante trayendo a la conversacion cuentos sobre recuerdos de cosas que hemos hecho o lugares en los que hemos estado hace mucho tiempo, cuando era incluso muy chica para recordarse.
Mucho me sorprendio este ano al recibir las fotos del ano escolar la enorme cantidad de actividades que los chicos habian hecho durante el ano.
Vi a mi hija dando grano a las gallinas en el medio de un gallinero, cortando con un antiguo cuchillo a dos mangos manzanas para hacer tarta. Fabricando pan u ordenando vacas.
En otras haciendo batallas de nieve con los amigos en la plaza del cole o comprando decoraciones de navidad para la escuela. Pero poco nos cuenta y me da tristeza aunque estoy empezando a comprender que es un tema de personalidad. Leo a su corta edad es todo lo contrario. Cuenta todo asi sean eventos incomprensibles o recuerdos medio confusos.
Ayer a la hora de dormir Luna tenia ganas de hablar y como no es siempre decidi quedarme... saltamos de un tema a otro durante mas de una hora... cuando se decide a contar es un libro lleno de historias... y recuerdos... y conclusiones... y muchas preguntas. Super interesante... ojala lo hagamos mas a menudo.
Es rico tener una hija con quien conversar... mas agradable que dar ordenes todo el dia... o enfrascarse en disputas de aprendizaje... o conducta.
lunes, noviembre 14, 2011
Mis hijos y la obediencia...
Leo está con fiebre, otra vez. Esta vez es resfriado. Nariz aguada, tos. Mañana nos quedamos en casita a ver si mejora.
Luna, estaba muy cansada. Y se acostó tranquilita a dormir. Como lo hace siempre que estamos los tres solos. Porque los show para dormir se han convertido en exclusividades para el papá.
Ayer, mientras Ludo trataba de estudiar un libro para su certificación en experto de una metodología de manejo proyectos, en cuya clase está esta noche, y yo por mi parte trataba de conectarme con la oficina para preparar una reunión que tenía temprano, Luna y Leo jugaban... Luna hacía una sopa de plastilina de todos los colores mezclada en una ollita... pero de la mezcla de sopa pasó a querer jugar a tirar papelillos, hechos éstos de birutas de plastilina. Resultado, en los 10 minutos que duró mi compu agarrando el network y el VPN para conectarse a la oficina, mientras Ludo leía un capítulo de su libro acostado en la cama...Luna llenó su cuarto de birutas de plastilina... y se llenó las medias, y la falda y aquello era un completo desastre. Pero lo que más me enfureció de todo fue esa maña que tiene de no querer ordenar... fine!! que desordene todo, está jugando, es su cuarto, que se divierta, yo no soy mamá ladilla de estar obsesionada por el orden...pero además del desatre absoluto en el que se encontraba su cuarto...la cerecita del helado la pusieron los miles de pelotitas de plastilina pegados por todos lados y susceptibles de ser comidos por el enano ratón comelotodo...
Me pusé furiosa. No por el desastre, la aspirada intensa que me disponía a hacer con la maquinita manual de la cocina, ni por la interrupción a mi conato de trabajar... sino por la respuesta de Luna: No tengos ganas de ordenar...
Luna que recogas y punto!
No, no tengo ganas...
Cuando los tonos y decibeles de mis gritos alcanzaron níveles bastante intensos..entonces se puso a llorar, pero eso sí, no movía ni un dedo.
Leo por su parte, en lugar de llorar de miedo (oh mami es una histérica socoooorrooo!) y en contraposición a la actitud de Princesa de cuentos de la otra que llora mientras la bruja mala le grita para que reaccione y mueva aunque sea una uña, caminaba pegadito a mi y recogía del piso cositas y las iba guardando en las cajas de juguetes.
Me tomó un rato darme cuenta de ésto que iba haciendo Leo y debo confesar que en medio de mi furia no pude evitar esbozar una sonrisita de lao´ahí estaba el pedacito de gente ese que apenas comenzó a caminar... muy seriecito...recogiendo lo que podía del piso mientras susurraba imitaciones de regaños de los que yo le iba dando a Luna que permaneció inmóvil en su papel de dolida hasta que llegó su papá a la escena y le prometió una buena nalgada si no dejaba el teatro y comenzaba a recoger como lo hacían mamá... y para su gran sorpresa Leo...
El Leo también tiene sus vainas... pega unos gritos de cochino en el matadero que nos amargan la existencia... es medio histeriquito... pero para eso de los regaños, por ahora, nos respeta mucho más que lo que Luna hacía desde la misma edad. Y honestamente pareciera que al menos nos para bolas cuando le explicamos por que no hacer ésto o aquello. Claro que aún no ha captado como nos amargan los gritos de animal que hace... aunque a veces sospecho que tal vez si, y realmente lo hace para molestar, a sabiendas de que obtiene atención inmediata con los gritos estridentes. Es que los carajitos vienen con su personalidad bien definida... lo que es bueno pal pavo no siempre es bueno pa´ la pava...y así...
miércoles, febrero 23, 2011
Entre la disciplina y la confianza...
Pensamos que es una mezcla de celos por el hermano con el hecho de no tener más su titi (chupón) el cual dejó con mucho éxito el mismísimo 24 de diciembre. O al menos con poca crisis directa. Tal vez lo que ocurre en estos tiempos es la consecuencia indirecta de no tenerlo? Ciertamente drenaba muchas energías con el chupón.
Este episodio en particular comenzó un miércoles cuando como de costumbre la fui a buscar a la escuela para llevarla a su adorado (hasta ese momento) ballet. (Miento, había comenzado antes pero con simples comentarios que no pasaban de allí y se desmoronaban con la emoción de llegar a la academia).
Pero ese día desde que salimos del salón de clases en la escuela me dijo de manera muy malcriada que ella no le daba la gana de ir al ballet. Le dije que si iríamos como cada miércoles, y aquello degeneró en una discusión bastante fuerte, la senté en su silla del carro y se paró con todo y cinturón de seguridad puesto, así llegó a la academia de ballet, parada, pero amarrada.
Una señora tuvo que ayudarme a subirla por las empinadas escaleras que conducen a la academia de danza porque yo no lograba hacerlo con el maxi-cosi del bebé en un brazo y ella pegando gritos y oponiendo resistencia en la otra mano.
Logré convencerla de que se vistiera y de que entrara a la clase, convencida (yo) de que al estar adentro, como las otras veces, pues se dejaría llevar por "el flow", como casi todos los niños hacen, y bailaría.
Pues no, mi hija no, ella estuvo durante una hora sentada en una esquina observando la clase pero no movió ni una uña. Para gran sorpresa de la profe y de la Directora, expertas en niñas de esa edad.
Mi razón ese día era basada en que cuando uno toma este tipo de actividades debe existir una disciplina. Además me parecía que era una malcriadez venida de ningún lado porque siempre había disfrutado de su clases de ballet, e incluso en ocasiones previas cuando había dicho que no tenía ganas, al llegar allí se le quitaba todo e iba emocionada y salía de allí aún más contenta.
Todas las personas que presenciaron la escena, desde la Directora hasta algunas madres me dijeron que había hecho lo correcto. La opción más simple era evitarse todo el peo e irse a casa pero yo no, yo fui firme y le expliqué, los miércoles en la tarde es el día del ballet y para allá vamos y allí permanecí una hora para verla salir sonriente diciéndome, me quedé toda la clase sentada viéndo a las otras.
La siguiente clase fue sin problemas, luego vinieron las vacaciones y cuando yo me fui a Venezuela Ludo hasta tomó sus dos tardes del miércoles para llevarla. Luna comezaba un poco el mismo cuento pero al final iba, y disfrutaba su clase feliz.
A mi regreso, me toca ir otra vez a buscarla. Ese día ella estaba decidida a no ir y si el show de la primera vez fue terrible, por éste se ganó el Oscar a la mejor actriz dramática en series de improvisación. Porque comenzó así, sin previo aviso. Luna ni siquiera quizo subir al carro. Logré que lo hiciera pero estando en el, pegó su espalda contra el asiento de adelante y con una mano se aferró a la barra del posa cabezas y comenzó a gritar que ella no iba a ir al ballet.
No hubo fuerza en el mundo, ni incluso con la intervención de una maestra logramos que la niña se sentara. Pasé la media hora (congelada afuera del carro) entre que la busqué y debía llevarla a la clase de ballet tratando de lograr que se sentara en el carro. Finalmente partí, rumbo a casa, luego de media hora de negociación con Luna parada de espaldas a la silla del copiloto, inmóvil y decidida a amarrarse allí hasta que sus objetivos fueran logrados.
Sintíendome absolutamente fuera de control y muy frustrada, mientras Leo lloraba y lloraba desesperadamente, también desde hacía media hora, me fui a la casa.
La única razón que me daba era que ella no tenía ganas porque quería jugar en su casa.
Al llegar a la casa, hecha una furia, lo reconozco, simplemente agarré todos sus juguetes preferidos y todos sus libros y por la primera vez en 3 años y medio la castigué con lo que más le duele. Le dije: ah tu no querías venir a jugar en tu casa? bueno de ahora en adelante ésta es tu casa: sin juguetes y sin libros. Que la disfrutes! (si, ciertamente discurso fuera de lugar para dárselo a una nena de esa edad... pero...).
La crisis duró 4 horas. Si, durante 4 horas esa niña gritó, pataleó, lloró, le dió patadas a la puerta de su cuarto y por supuesto llamó a su papá (el bueno de la película vs. la bruja mala). Fue bastante intenso y muy duro para mi emocionalmente hablando).
Pasó dos semanas sin juguetes y sin libros y tuvo que pasar muchos días portádose bien hasta que progresivamente recuperó sus cosas.
Debo confesar que cuando se calmaron los ánimos, me sentía que había exagerado un poco en quitare tantas cosas y no sabía como manejar la situación de allí en adelante. Cuanto tiempo guardar las cosas?. Dárselas de nuevo? No se llama a eso chantaje? en fin... Por otro lado, tratar de entender qué generaba la situación?
Cuando decidimos inscribirla en la danza lo hicimos sobre seguro basados en los resultados de su curso de verano de ballet. Ella adoraba el curso y el feedback recibido fue excelente. Estaba lista, lo hacía muy bien. Yo encontraba que era muy chica y para ser honestos no quería quemar ese cartucho tan rápidamente pero me convencieron los argumentos y sobretodo su felicidad al ir y venir. Y así fue durante 3 meses.
Las maestras han tratado de entender la razón de la pataleta. Se nos ocurrió que sería que efectivamente tenía ganas de pasar tiempo en casa. Le ofrecimos ese tiempo y no insistimos más en el tema del ballet.
De tiempo en tiempo hablábamos del ballet y del espectáculo que están preparando y que tanta ilusión le hacía a Luna bailar en un teatro...
La semana pasada luego de 3 semanas de ausencia llamé a la Directora para formalizar la situación. Luna no va más.
La Directora me convenció de lo contrario. Me dijo que basada en su experiencia de tantos años lidiando con niños de esa edad, que complacerla era darle un signo de debilidad que la marcaría para el resto de su vida y darle la señal de que ella es la que decide (desde los 3 años). Que qué haría el día en que "ella decidiera" que no tenía ganas de ir a la escuela y blablabla. Todo lo que me dijo coincidía con mis razones disciplinarias pero la situación era muy incómoda y desconcertante. Me dijo que Luna era de las más motivadas y que cuando estaba en su clase las disfrutaba mucho. Me comentó que las dos veces que su papá la llevó todo se había pasado super normal y que el problema era seguro el bebé y los celos. En fin.
Decidimos darle otro chance. Aprovechando que Leo ya está en la guardería, queríamos ver si en efecto el "problema era el bebé". Constantemente y en diversas situaciones traíamos el tema del ballet a la mesa y la respuesta de Luna fue siempre. Yo no quiero ir.
Hoy era el gran día. Decidimos no decir nada ni crear muchas expectativas. La fui a buscar más temprano, le comenté que iríamos a hacer unas compras y a comer la merienda juntas.
Desde pequeña siempre hemos sido muy honestos con ella y le explicamos todo. En algún momento tuvimos ciertos problemas cuando le creabamos demasiadas expectativas a una niña que aún no maneja noción de tiempo y decidimos hacer los anuncios realmente momentos antes. Pero nunca me he sentido cómoda con llevarla a traición a un sitio, a donde por demás sé que NO quiere ir.
Sinceramente me fui a improvisar. No sabía como manejar la situación. Estaba en juego la confianza. Si la forzaba a algo que ella había dicho tantas veces no querer me estaba jugando la pérdida de su confianza, y que en una próxima oportunidad simplemente no quisiera venir a hacer nada conmigo porque a lo mejor yo tenía otros planes ocultos. Pero y en todo esto dónde queda la disciplina? es ella quien decide?
Lo único que hice fue llevarme la ropa del baller en mi cartera y no en su morral. Luna es demasiado pilas y el solo ver el morral hubiese dado alarmas.
Llegamos una hora antes. Estacionamos en la zona comercial. Entramos a una tienda, le compré algunas cosas que necesitaba y otras que no tanto pero que estaban muy bien. Tuvimos que negociar una pequeña malcriadez de unos perfumes que quería que le comprara ajuro y que simplemente no compré porque ya le estaba comprando 2 franelas (que necesitaba), una bata de princesas y un traje de baño de princesas (que no) y tuve miedo de que la crisis comenzara antes mismo de ir al ballet- lo confieso- pero creo que lo manejé bien. Llegamos a la caja y simplemente le dia a la señora de la caja los perfumes que Luna rehusaba a poner en su sitio y le dije, esto no lo quiero. Asunto cerrado. Luna no dijo ni pío.
Luego fuimos a la heladería de la esquina.
La conozco tan bien, que siempre supe que ella sabía en donde estábamos. Al entrar le ofrecí comprarle una torta de chocolate (lo hice a propósito para ver si ella me pedía un helado- el mostrador es muy alto y ella no podía ver que había- y así confirmar que ella sabía exactamente donde estábamos). Me dijo, no mamá, yo quiero un helado. Lo sabía!
Sentadas comiendo helado le suelto: Luna, sabes que estamos muy cerca de la academia de ballet.
Si, mamá yo sé- me responde sin quitar los ojos de su helado. (Lo sabía!)
Qué te parece si vamos a darles un saludito a la Directora y a la profe?
Ok mamá, pero después seguimos haciendo compras ok- me responde, aún sin quitar ojos de su helado.
En esa respuesta supe que no habría negociación posible.Luna iba a "saludar" no a bailar. Y así fue.
Ni la Directora. Ni ver a las otras niñas. Ni su papá al teléfono. Ni ver los hermosos trajes del espectáculo que la Directora estaba sacando de cajas. Ni la Profe, lograron convencerla.
Yo, no insistí. Ella tendrá sus razones pero esa batalla estaba perdida.
Mi problema era ético. En donde se encuentra el límite entre hacer respetar la disciplina y obligarla a vestirse y bailar... y en donde el grado de confianza que a partir de hoy Luna tendría en mi sabiendo que le digo que vamos a hacer otra cosa y al final termino llevándola al único lugar donde ella NO quiere ir? No es esto una especie de traición? y en nombre de la disciplina y de mi condición de madre... tengo derecho a traicionarla por su supuesto bien?
Ah pero más tardecito si me tocó el momento de darle cuerdas a la disciplina y de volver a repasar todo el asunto mil veces...
Al salir de "saludar" íbamos vía al supermercado a comprar unas frutas para Ludo y vimos una tienda con disfraces. Viene el carnaval, hay qe comprar uno para la fiesta de la escuela y he visto muchos pero no me decidía a comprarle cualquier cosa sin que ella lo viera antes. Como era de esperarse escogió un hermoso vestido de princesa con sus guantes largos rosados, collares, un cintillo con colitas a los lados... una divinidad de disfraz y sobretodo muy económico.
Llegamos a casa y aquello fue ponerse el perolero encima, fotos y un momento bien divino que disfrutamos juntas. Que rico!
Hora del baño y sobre su piyama se puso la nueva bata de princesas en polar que es buenísima para el frío, estaba muy contenta con sus cosas nuevas, pero a la hora de comer, me suelta con la misma frescura que ahora dice "no tengo ganas de ir al ballet" un "no tengo ganas de comer pescado, hazme salchichas".
Muy calmadamente le dije, Luna, el plato hoy son deditos de pescado, no salchichas, siéntate a comer.
Y entonces se puso malcriada.
No sé si fue mi frustación acumulada con el tema del ballet y el no saber a ciencia cierta si lo he manejado como se debe. O si fue la rabia que me dió que luego de consentirla y jugar con ella durante toda una tarde me salga con esas actitudes, pero simplemente fui implacable, ni siquiera le discutí o subí el tono, le dije siéntate a comer y si no vas a comer te vas a tu cama. La cosa se puso más fuerte y simplemente, sin mucho escándalo, le quité la bata que tenía puesta y las recientes compras, las metí en la bolsa de la tienda y la acosté en su cama.
Comenzó a llorar y a armar su crisis y le di la opción de venir a comer para recuperar sus cosas. No como chantaje sino como algo simple. La comida está servida, la tomas o la dejas pero deja el escándalo. Siguió con la malcriadez y entré de nuevo a quitarle todo el ajuar de princesa. Siguió aún más molesta. Lloró y pataleó por unos 30 minutos pidiendo una a una sus cosas. Yo quiero mi disfraz, yo quiero mi bata, yo quiero mis collares. Trenta minutos que yo utilicé para calmarme y pensar. Al cabo de ese tiempo entré una vez más a su cuarto y le dije: No tienes necesidad de armar ese escándalo. La respuesta la tienes en tus manos, tu comida está en la mesa. Tu comes y todo lo que compramos hoy es tuyo. Así de simple. La respuesta está en obedecer.
Se paró en seco, vino a la mesa y se comió todo sin más comentarios.
Me dió mucha rabia constatar que uno les da una mano y le agarran el brazo entero. Que peo es educar chamos. Que triste es ese balance entre los momentos de disfrute y la disciplina y que rabia da constatar que aprovechan las más mínima oportunidad. O de nuestras dudas.
martes, noviembre 02, 2010
Quien dijo que ser padres era fácil
El que tenga la fórmula mágica para críar niños perfectos, que tire la primera piedra, por favor.
Mi hija, como cualquier otro ser humano, no lo es. Pero también como cualquier ser humano es una niña maravillosa que vino a este mundo a descubrirlo y a aprender. Sus padres estamos aprendiendo también y como en todo aprendizaje se cometen errores.
Estamos otra vez en uno de esos ciclos. Prefiero llamarlo ciclos porque estoy segura de que como otros, pasará y saldremos con algún nuevo aprendizaje.
Las causas pueden ser multiples, el nacimiento del bebé, el viaje del papá (quien está en un curso hasta el jueves), en fin. Caprichos van caprichos vienen y el ambiente está turbio. Hay que hacer algo y ya. Pero qué? cómo?
Muchas veces me han criticado porque escribiendo por acá sobre los inconvenientes y no solo las virtudes que confronto en esta experiencia de ser madre expongo a mi hija al "escarnio público" la exhibo como una niña problema y hasta la etiqueto. Muchas veces me han dicho que debo proteger a mi hija y que escribiendo sobre sus pataletas o su caracter lo que doy es pié para que la gente me la estigmatice y hable mal de ella.
Yo nunca he creído que eso sea cierto, nunca hasta hoy que lo pongo en duda. Tal vez es mi culpa?
Hasta ahora no he creidoo que sea así, simplemente trato de exponer acá situaciones, que en realidad son más cotidianas y generales de lo que muchos piensan. Mientras más escribo o comparto con otros padres, más cuenta me doy de que todos los niños son iguales, algunos más dóciles que otros pero que mucho de ello viene dado por el carácter propio de cada niño. Mejor prueba de ello son los hermanos que aún siendo hijos de los mismos padres y en lineas generales recibiendo la misma educación de base (porque los padres pueden actuar diferente ante algunas situaciones pero los valores de base es lógico que sean los mismos), sin embargo resultan siendo diferentes unos de otros.
Y es que estoy convencida de que si existiera esa fórmula mágica de criar niños perfectos ya a estas alturas estaría tan generalizada que todos seríamos unos robot, y existiría un manual del usuario, pero no, somos todos seres humanos llenos de mañas y de defectos pero también de cualidades.
Mi gran challenge, con respecto a mis hijos es tratar de que esas cualidades sean más importantes que los defectos. Pero no para compararlos con otros y decir, mis hijos son mejores, no, sino para que ellos logren ser felices en la vida.
Veía en estos días The Blind side, la película que le mereció un Oscar a Sandra Bullock. En ella Sandra interpreta a una mujer de carácter, multitasking, como ella misma se define, autoritaria a simple vista porque maneja su casa y sus relaciones como un cuartel, pero en el fondo con mucho amor y a pesar de su caracter, respetando la opinión de los demás. Ejemplo de ello se ve en muchas escenas pero el que a mi me llegó al alma fue una escena en que luego de recibir ciertos comentarios ajenos (y un tanto malintencionados) sobre la posición de su hija adolescente con respecto la situación que se vive en el film, ella va y se sienta con su hija a conversarlo.
La escena que no es precisamente una de las más importantes del film, pero fue la que a mi más me tocó. Ojalá cuando Luna sea adolescente podamos sentarnos las dos a conversar de esa forma. Todo lo largo del film uno se da cuenta que si bien ella tiene un caracter insoportable y control freak, no por ello a anulado la personalidad de ningún miembro de la familia, sino por el contrario, cada uno es distinto y respetado.
Ese para mi es un objetivo más que de sueños... pero como llegar allí? siendo autoritario??? al menos exigiendo el respeto de unas mínimas reglas de convivencia??? siendo inflexibel??? o complaciente???
Volviendo al tema de por que hoy pongo en duda mi exposición pública sobre estos temas? Pues porque estoy harta. Si, harta de que la gente critique a mi hija todo el tiempo y me exija que haga algo al respecto, como si yo no hiciera nada. Y entonces me pregunto si no seré yo misma la que por ser abierta y sincera le di ese aura de niña problema y además la oportunidad a otros de decirme a cada rato lo que tengo que hacer.
Pero ojalá y me lo dijerán, ojalá me dieran las instrucciones escritas paso a paso, pero no, son cosas tan vagas como... el bebé llora... "hay que hacer algo con ese niño, has algo"... ajá y que hago??? "bueno déjalo llorar" o peor aún cuando usan el "si lo hubieras hecho hace semanas ya estaría corregido...pero ahora es demasiado tarde"
Ajá señora y es que usted cree que no lo he dejado llorar o como se dio cuenta de que llora? no será porque cuando llamó lo oyó llorando??? porque si, cuando estoy doblando ropa, o comiendo o bañandome, inevitablemente mi bebé llora y mucho. O será que tengo que jugar al juego de la hipocresía y cuando alguien llame cargar al bebé meterle la teta en la boca y cuando me pregunten decirles "ahhh divinamente este nilo es un ángel, jamás llora"
Entonces venimos con el tema Luna. Luna tiene un carácter muy definido desde que nació. Dios y éste blog son testigos de que he tratado diversas fórmulas y que siempre estoy a la búsqueda de como hacer para manejar ese carácter, si, manejarlo de la mejor manera, no para doblegarla sino para canalizarla y que más tarde pueda usar los beneficios de ese carácter y no sufrir sus consecuencias. Porque ante todo y que quede claro, a mi me alegra que lo tenga y estoy seura de que bien manejado, mi hija llegará muy lejos y logrará todo lo que se proponga, pero mi objetivo es que lo emplee bien y para cosas útiles. Así que eso de "has algo", si no viene con fórmula mágica y probado, no me sirve para nada.
Por ejemplo, de estos absudos "has algo(s)" Luna va a la cama entre las 8 y las 8:30 de la noche cada bendito día. Es la regla en la casa. Pero la carajita NUNCA se duerme antes de las 10 y a veces las 11. Entonces la gente opinadora de oficio me dice, "hay que hacer aaaaalgo con esa niña que no se duerme, no aprende que hay que dormir, ustedes no la han educado bien"...
COÑO DE LA MADRE!!!! que alguien me diga donde queda el switch off de Luna, donde se apaga? cómo se obliga a un niño a dormirse??? en su cama está, la rutina está, de su cama no se sale, pero la carajita NO se duerme...como cooooño la OBLIGO a dormirse? explíquenme por favor? Han llegado hasta a sugerirme que le de un calmante... helloooooo....
Le doy también un calmante a Leo para que no llore??? digo es eso ser buena madre de niños modelo???
Porque ya me están sugiriendo que lo estoy haciendo mal con Leo también y que si no aprendí de la experiencia de Luna que hoy es "imposible" . Pero no se acuerdan que a Luna la dejé llorar siguiendo sus consejos y que era precisamente esos mismos opinadores de oficio los que venían y me la cargaba por horas porque "pobre niña como la dejan llorar."
No mi hija no es imposible, es un tanto más challenging que otros niños, es sobretodo MUY inteligente (y lo digo objetivamente) y tiene un caracter fuerte, porque sabe lo que quiere y además es un tanto testaruda. Pero señores, testaruda será hasta el día que se muera, esos rasgos del caracter son muy dificiles de educar y además tiene a quien salir porque la familia entera, de ambos lados està llena de testarudos (probablemente todos unos niños mal educados por sus padres no? porque a pesar de que hicieron "algo" no se les quitó la vaina).
Así pues que aquí estoy, trasnochada, pensando en las mil fórmulas para volver a meter a Luna en la ruta sobretodo para mejorar el ambiente y controlar los multiples episodios de caprichos que si se han ido un poco de la mano, tal vez por los nuevos cambios, el bebé, el viaje del papá, en fin, pero a la vez conciente de que solo tiene 3 años y está haciendo cosas propias de un niño de 3 años y con el cual aún no se pueden razonar ni tener discusiones como las de Sandra Bullock con su niña adolescente... pero si Dios quiere, así será, llegada la hora.
No, no es fácil, ciertamente no sé que hacer en esta particular situación, los niveles de rebeldía están muy altos y los de paciencia muy bajos. La verdad que hoy quisiera una fórmula mágica con pasos del 1 al 10 y con leyenda de "garantizado o le devolvemos su dinero"... pero como los niños perfectos, esta fórmula tampoco existe así que tocará seguir con el ensayo y error y corrigiendo por el camino. Yo tampoco soy una madre perfecta. Un día a la vez.
lunes, mayo 11, 2009
Mi Osito se tiene que bañar…
...a veces los padres somos tan incoherentes…
Como ustedes saben, yo no soy madre de estar leyendo mil libros de cada edad de los niños. Sin embargo, soy muy observadora y trato de buscarle una lógica simple a todo.
Me parece que Luna está atravesando otra de esas etapas de stress. Puede ser el hecho de los grandes esfuerzos que está haciendo en el aprendizaje de dos lenguas. La inminencia de que comprende todo. Incluso lo que se está conversando al lado de ella y que no tiene nada que ver con ella.
Por ejemplo el domingo Ludo y yo comentábamos algunos detalles de la fiesta de la noche anterior y yo hablaba muy fuerte como si estuviese regañando a Ludo… en eso le doy un vistazo a Luna que está sentada al lado de su papá y que me miraba con el seño fruncido y una cara …de mamá, por que tu estás regañando así feo a mi papá… cosa que me hizo inmediatamente cambiar de tono y reírme lo que automáticamente relajó la mirada a Luna quien también se rió.
O como esta mañana cuando discutía en la guardería con una de las cuidadoras sobre el caso “chupón” y Luna (y otra amiguita) que nos oía atentamente apretaba su chupón y se lo empujaba fuerte fuerte hacia adentro de la boca con la mano.
El hecho es que en estas últimas semanas el furor por el chupón, el osito y el conejo de la guardería han hecho explosión. Es como si se diera cuenta que está creciendo pero estos tres elementos le recuerdan a la vez que es un bebé. Por momentos trata de demostrarnos que ella es grande, comprende y sabe hacer las cosas. Pero otros es como si estuviera en regresión y entonces se aferra al oso y al chupón como si de ellos dependiera su vida.
Lo cierto es que efectivamente la niña que hoy nos acompaña, ya no es el bebé de antes y efectivamente esta mucho más conciente de lo que ocurre a su alrededor y de las reacciones propias y ajenas.
Este fin de semana me di cuenta que entramos en una fase muy delicada en la que hay que medir muy bien el impacto de lo que como adultos hacemos a su alrededor. Las señales de alerta se prendieron. Y la coherencia comienza a ser la regla número # 1 por excelencia.
Anoche, por ejemplo, veníamos comentando en el tren que luego de un fin de semana en que no se despego del oso ni media fracción de segundo y que Mr. Mi Osito limpió el suelo de trenes, del mercado, de los balcones y casi se da un baño en el Puerto, debíamos meterlo a un baño URGENTE.
Llegando a la casa Ludo trata de lanzar una lavadora y meter a Mi Osito pero Luna no lo dejó. Se aferró a el como si nunca más lo fuera a ver.
Tratamos de razonar con ella… Luna Mi Osito esta sucio y cansado del laaaargo viaje, hay que bañarlo para que huela rico. Así esta noche a la hora de dormir esta esponjosito y oloroso a limpio como Luna después de su baño… pero nada Luna no lo soltó….
Llegó la hora del baño de Luna… Luna desnudita pero con Mi Osito apretado en la mano…
Luna dame a Mi Osito, acuérdate que Mi Osito no se puede bañar con Luna porque se moja y después no puede dormir con Luna le recuerda su papá… Luna (con el seño fruncido y esa carita que dice de todo nos veía así como yo lo quiero bañar, está sucio) Luna por favor deja a Mi Osito con mamá, repite Ludo… NADA Luna aferrada al oso tratando de meterlo a la ducha…
Y en eso le digo a Ludo… somos un poco incoherentes, no te parece? no hará una hora que estábamos peleando con ella y diciéndole que Mi Osito se tenía que bañar y ahora cuando ella lo quiere bañar…le decimos que el no se puede bañar?
Obviamente que la pobre niña no entendía a estos dos locos…que además le arrancaron a Mi Osito a la fuerza.
… aquello fue un llantén…
Terminó el baño y Mi Osito había sido reemplazado por el conejo, eso logró calmarla un poco pero apenas llegó a su cama y vió que el oso no estaba por ninguna parte la crisis de llanto fue tan profunda y tan sentimental, porque no fue simplemente el llanto de capricho, fue un llanto de dolor y desesperación, que decidimos dejar el baño del oso para el día de hoy mientras ella está en la guardería… cuando apareció Mi Osito en su cuna el abrazo que le dio fue conmovedor y las lágrimas pararon de inmediato, sonrió, le hizo un “calin” (ese cuento voy a tener que tomarlo en video, y dejarlo para otro post, ahora le dan así de la nada unos ataques de ternura y le hace cosquillitas, le da besitos y abrazos al oso como si se tratara de un bebé...para comersela), se tomó su tete y se durmió placidamente con el conejo en un brazo y el oso en el otro.
Como padres, definitivamente debemos hacer un esfuerzo por ser coherentes… pero les prometo… es una tarea muy difícil. En la vida cotidiana usamos tan a menudo frases cuyo sentido figurado no puede ser digerido por un pequeño en este proceso… que es difícil darnos cuenta de nuestros errores.
sábado, febrero 07, 2009
Es que será posible
... que entienda lo que significa la palabra NO (casi comprendo por que el mono de turno no entiende que NO es NO es Leo iguailto que ella)
... que me respete un mínimo y no me rete cada vez que trato de educarla ( y eso que Dios sabe que soy alguien super paciente y que realmente digo NO a las cosas que son IMPORTANTES y no a mis caprichos como otras madres que veo a veces)
... que se comporte como una niña que juega con sus juguetes y no que disfruta de romperlos
... que una vez que ha hecho algo mal sea consiente de que está mal
... que se quede como otros niños un minuto en el rincón y sin retarme
... que duerma siesta sin hacer una tragedia de llamar a la policia*
... que se duerma sin hacer una tragedia de llamar a la policia*
... que aprenda a jugar sola
... que llore a un volumen normal como otros niños que he visto formar berrinches
... que como dice en los libros aprenda las técnicas de autocontrol y no llegue a extremos de histeria y gritos
*estoy convencida que un día nos caé la policia aquí porque los vecinos deben creer que la maltratamos a juzgar por los gritos que es capaz de pegar y con la furia que los pega.
Es mentalmente y fisicamente agotador... si creen que estoy siendo injusta cosieren como atenuante que llevo tres noches sin dormir. La paciencia se agota. La amo pero es una niña muy difícil. Muy temperamental y las técnicas baratas de los libros de mierda me hacen sentir una profunda areechera desde lo más profundo del estómago porque nooooo no hemos sido unos padres consentiore, siiii si hemos sabido poner límites, con dulcura pero estrictos pero esta carajita se caga de la risa en los libros....
domingo, diciembre 14, 2008
Primera reconciliación

Tengo todo un post escrito sobre una dura etapa que estamos pasando con Luna desde hace un par de semanas pero que no he terminado de afinar... sin embargo, esta noche ocurrió algo por primera vez que me conmovió y no quiero dejar pasarlo esperándo al otro que está en borrador.
Ya hace varias semanas que Luna está bastante desobediente y hasta diríamos agresiva. No hace caso a nadie, toca todo, grita, reta e incluso hace las cosas con malicía.
Hoy ocurrió uno de esos casos. Llegábamos del cumple de Hannah, en el cual se había comportado excelentemente bien, como también lo había hecho durante todo el día. Entrando a la casa sale corriendo hacía el árbolito.
Ya habíamos superado la etapa inicial de querer agarrarlo todo. De hecho hoy estuvimos toda la mañana, yo leyendo mi libro (del cual hablaré en otro post) y ella jugando y corriendo alrededor de la mesa y del árbol y los regalos sin que mostrara ningún interés en tocarlo. Etapa superada creía yo.
Sin embargo, llegando en la noche se fue directo. Mientras yo retiraba mi chaqueta de invierno y mi bufanda le advertí que no lo tocara, volteó a verme mientras movía su mano cada vez más cerca del árbol... cuando llegué a su lado y viéndome a los ojos directamente lo agarró con rabia y lo jamaqueó hasta que quedó tendido en el suelo.
Me molesté y le hablé fuerte, ante lo cual se inmutó y cojió para el otro lado como si nada. La cargué y le dije en tono serio: Viste lo que hiciste LUNA?, mamá está brava! eso no se hace... ella aún viéndome a los ojos y sin mostrar ningún gesto de alarma ante mi molestia solo trató de pegarme en la boca para que me callara. Le agarré la mano y le dijé a mamá no se le pega. Subí y la metí en su cama.
La crisis no tardó en comenzar... gritos histéricos, llanto incontrolable... a veces es tal la arrechera de la niña que se hace pupú. Se paró en la cama y lanzó el chupón a algún lugar del cuarto donde no pudimos encontrarlo...y así durante los próximos 10 minutos, solo con las pausas necesarias para respirar.
Cuando ya íbamos cerca de los 15 minutos, su papá entró a la habitación con ánimos de calmarla pero sin sacarla de su cama. Comenzó a hablarle pausadamente explicándole que lo que había hecho estaba mal y que mamá tenía razón de estar molesta... ella, ya en estado incontrolable, lo veía gritando...
Luego de un rato, logró calmarla un poco pero sin sacarla de su cuna... en ese instante yo me asomé al umbral de la puerta para decirle buenas noches y al verme se le transformó el rostro y comenzó a gritar como al principio. Evidentemente el problema era conmigo.
Estas crisis, a las cuales ya estamos bastante acostumbrados, lamentáblemente, porque ocurren al menos una vez al día en los días que son buenos... nos dejan sin fuerzas y llenos de dudas. Que hacer?
Ya la hemos sacado en brazos lo cual es una solución inmediata porque el llanto para instantáneamente pero cuando la volvemos a acostar recomienza con renovadas fuerzas, comprobando nuestra tesis inicial de que era puro capricho
Ya la hemos ignorado, llegando a contabilizar 45 minutos de llantos histéricos en los cuales hasta nos inquieta si le va a estallar la cabeza o el corazón de tanta rabia.
Ya hemos tratado de razonar con ella, le hemos soplado la cara para sacarla del estado de shock en que se pone, tal y como nos aconsejó la pediatra.
Pero nada parece funcionar efectivamente. Aún cuando no damos nuestro brazo a torcer (firmeza y amor es la clave según los pediatras) ella sigue insistiendo.
Ludo volvió una segunda vez y luego de hablarle por unos 5 minutos más logró calmarla.
Yo me abstuve pero me quedó como siempre ese gusanito.
Luego de que se calmara. Ludo salió a correr, yo me pusé a consutar con Mr. Google sobre problemas de bebés coléricos y así pasaron unos 20 minutos. Sintiéndome mal, porque a pesar de no haberla gritado feo, simplemente le hablé con carácter para que se diera cuenta que estaba mal lo que hizo, aún sabiéndo que mi regaño era merecido ya que no podía dejar pasar bajo la mesa un tal acto de malcriadez, igual me siento mal. Es mi bebita y lo hago por su bien. Soy una convencida que a los niños hay que ponerle límites claros y enseñarles el respeto desde chiquititos. Sé que aún es muy pequeña pero cada día es una enseñanza y hay que ser constantes.
Convencida de que ya dormía fui a verla.
La encontré aún sollozando, abrazada a su oso y con los ojos muy abiertos. Al verme se incorporó pero esta vez con mucha calma buscándome simplemente. Le advertí que no la iba a sacar poque era hora de dormir pero me acerqué y le bese las mejillas diciéndole dulcemente... mami te ama, anda duermete tranquila, mami te ama aunque se ponga brava contigo. Tu eres una beba muy inteligente y no debes hacer esas cosas tienes que hacer caso y yo sé que tu entiendes... en su carita de ladito y sus ojitos bajos esta vez pude leer una disculpa...
Desde que la metí en su cama y que comenzó la crisis tuve la extraña sensación de que ella quería disculparse y sus gritos eran de una especie de comunicarse mezclada de impotencia. Por eso vine a decirle buenas noches cuando su papá la había calmado por la primera vez, porque en mi vida de pareja tengo por política jamás acostarme sin haber resuelto una disputa. Cómo no voy a aplicar la misma regla con mi beba???
Así pues, se acostó ella solita tomando mi manita... le acaricié un poco la cabeza, le di su muñeca musical y se quedó tranquilita esta vez... una dulce reconciliación. La primera.

