
11 meses...
Anteayer veía, con lágrimas en los ojos, imágenes del reencuentro de Ingrid Betancourt con sus hijos luego de 6 años y medio de separación forzada. Cada palabra de amor que dedicaba a sus hijos me sacaba a mí, una lágrima más. Traté de ponerme en sus zapatos y no pude soportar la idea de siquiera imaginar el perderme la vida de mi Luna durante 6 años y pico...
Si ya me resulta tan duro dejar de besar esos cachetitos incomparablemente suaves durante el par de días que viajo por motivos laborales, no puedo imaginar encontrarme en un lugar aislado sin saber cuando será la próxima vez que la veré o si es que acaso la veré.
El amor de madre no es como muchos creen algo instantáneo. Es cierto, se ama a esa ilusión que uno lleva en el vientre desde el mismo día que uno se entera, pero toma algún tiempo amar profundamente a esa criaturita que uno conoce en un hospital y que tiene su carácter y su propia forma de ser...
Pero cuando ese proceso se activa...es un proceso continuo que no tiene límites...
Se puede amar cada día más y más a un hijo...es un amor infinito que nos llena por completo.
Este último mes, fue un mes de mucha introspección para mi. No puedo decir que estuve deprimida porque no es exactamente depresión la palabra, pero tampoco consigo otra para describir mi estado.
Digamos que desde hace ya un tiempo me he hecho muchas preguntas sobre mi vida, mi(s) vocación (es), mi vida laboral hasta la fecha, lo que quiero, lo que me gusta, lo que no me gusta, lo que amo, lo que sueño…

Siempre he sido así, en cristiano, necesito buscarle las 5 patas al gato, me cuestiono todo, necesito sentirme activa, dueña de mi vida, feliz y cómoda con ella y cuando algo no funciona busco como arreglarlo, cambiarlo, hago las cosas de forma diferente pero jamás me quedo inactiva o viendo pasar el tren frente a mi. Jamás me conformo.
Es de esta forma como finalmente he logrado el equilibrio en mi vida afectiva. Equivocándome, cayéndome, sufriendo y haciendo sufrir un poco pero hasta que al final estoy en donde quiero estar desde ese punto de vista.
Ahora es mi otra vida, la que ocupa por el momento la mayor parte de mi tiempo la que me hace pensar, cuestionarme, reinventarme y me mantienen en una constante búsqueda…
Este mes fue como si me hubiesen puesto en Hibernation/Stand-by. No tenia ganas de nada, ni de pensar y como consecuencia no hacía nada sin importarme si el resto del mundo necesitaba de mi ese “algo” que deliberadamente yo no estaba haciendo. Esto en todos los aspectos de mi vida. Todos, excepto el de madre.
La sola razón por la cual no me declaro depresiva es justamente Luna.
Este mes fue como si mi vida estuviera en “Pause”, y que le dieran a “Play” solo cuando estoy con ella y Ludo en casa, en nuestra intimidad, nuestros juegos, nuestra simple cotidianidad...que en este momento de mi vida me resulta mágica.
En 11 meses, mi hija se ha apoderado de mi esencia. Y no me malinterpreten. Creo que todo ser humano incluso una madre, para poder conservar su equilibrio debe ser dueño de su propia esencia y mantener espacios íntimos y propios. Yo no soy precisamente una madre de esas totalmente sacrificadas. Pero Luna es la única persona que tiene el poder de hacerme sonreír aún contra mi voluntad... poder este que solo tiene mi cerebro y allí se vuelve automáticamente voluntario.
Tener el honor de descubrir cada momento de su evolución es el mejor regalo que me ha dado la vida y es tan fuerte como para darme las fuerzas aún cuando yo misma no las tengo o mejor dicho no las quiero buscar.
Puedo pasar horas (y quisiera tener aún más y más horas) en simple contemplación... cada movimiento, cada gesto, cada sonrisa, cada llanto me parecen simplemente perfectos... mi hija es una obra de arte perfecta*, una prueba viva de la existencia de Dios y de la maestría de nuestra naturaleza. Cada día de este último mes ha sido un aprendizaje... una mirada... una sonrisa... una manipulación... y es que hasta esa demostración de inteligencia que representa el poder manipular o intentarlo...me parecen geniales...
Viendo a Luna descubro que la vida es un milagro hermoso... y que definitivamente confirmo que no estoy equivocada en mi búsqueda por ese algo que me atormenta… Cuando uno tiene en sus manos el milagro de la vida no se puede resignar a vivir un día tras otro…debe luchar con todas sus fuerzas por hacer de esta lo mejor que se puede hacer… porque cada día que se pasa en este planeta este lleno de sentido y de vida.A veces quisiera poder tener 10 hijos más porque estoy segura que cada uno será una obra distinta y un nuevo descubrimiento... un nuevo milagro! Y a cada uno de ellos le dejaría como legado el llenar su vida de sueños y realidades… el cielo es el límite!
Pero también con cada mes me surgen nuevos miedos. Recuerdo mi propia adolescencia y mis propios errores y sé que nada que yo haga podrá evitar que Luna cometa los propios…solo espero que sea lo suficientemente hábil para entender que lo único que uno debe proteger es su propia integridad y amor propio y que lo único que debe aprender a llenar es su espíritu. Ninguna cuenta corriente, diamante o carro puede ser más valioso que la experiencia de vivir plenamente.

Veo sus miradas chispeantes llenas de amor y confianza hacia nosotros y sé que debo aprovecharlas al máximo porque algún día ese amor que hoy nos dedica en exclusividad, pertenecerá a otros corazones… y ese día como estos 11 meses llegará tal vez muy rápido… porque crecen muy rápido…
Suelo dedicarle un post cada mes contando lo nuevo que hace Luna… en este mes ha aprendido rápidamente muchas cosas… pero lo mejor que hace Luna es hacernos FELICES.
* No digo que Luna por ser Luna sea perfecta y que así lo sea para todo el mundo… es la subjetiva apreciación de una madre por su hija. Estoy segura que cada madre tiene esa misma percepción de su propio hijo.
** 1 año- 1 mes= 11













































