Ayer recibí la noticia. El 18 de febrero de 2009, marca mi fecha de nacimiento como ciudadana del Reino de Bélgica. Me informaron que podía dirigirme a la Comuna a tramitar mi carta de identidad.
Se tardaron 4 meses día por día. Tal como me habían informado al momento de introducir la demanda de nacionalidad el 17 de octubre pasado.
Hoy a las 12:15 salí corriendo de la oficina a la Comuna. A las 12:39, ya estaba cómodamente montada en mi carro rumbo a la oficina con un papel en el cual constaba la petición de mi carta de identidad electrónica y de mi pasaporte europeo. En 3 y 2 semanas respectivamente podré ir a buscar ambos documentos.
Este país no es perfecto. La verdad esta lejos de serlo y además tiene profundos problemas de orden político y ni hablar del separatismo. El año pasado estuvimos por más de 6 meses sin Gobierno. El Rey le rechazó la renuncia tres veces al Primer Ministro de ese momento y la verdad por el momento no sé a ciencia cierta quien es el Primer Ministro, si es que tenemos uno y como va el tema político porque los graves problemas con Fortis (el banco más grande de Bélgica) que estallaron con la crisis financiera mundial nos tienen más que distraídos.
En conclusión, no se podría hablar de Bélgica como un ejemplo de política ni perfección. Sin embargo, lo que lo diferencia de un país como el mío, es que sus instituciones son sólidas y el engranaje de la máquina esta perfectamente montado. Es decir, que no depende del Gobierno (o desgobierno) de turno el que los servicios públicos funcionen. No se arma un caos si el Primer Ministro de turno mete la pata. No se para el sistema en función de lo que el Rey diga o deje de decir. Los procedimientos están establecidos. Toman el tiempo que se les a asignado para ellos y ya. Cero stress.
Hoy mientras tímidamente preguntaba si ya podía pedir mi pasaporte o si debía esperar a la emisión de mi carta electrónica en tres semanas más, no podía evitar el pensar la tragedia que puede llegar a ser el obtener uno de esos preciados cuadernillos en mi país. Peleas con la página web, esperas desde la madrugada en frente a las puertas de la oficina de extranjería, pago de sumas exorbitantes a “gestores”, el maltrato de los funcionarios públicos que se creen Dios porque tienen en sus manos el poder de otorgar o no u pasaporte. Sin hablar de las penurias porque no hay material, o no hay timbres, o pare de contar.
Lo que más deseo para mi país es que algún día, sea quien sea el capo de turno, este tipo de trámites se vuelvan de carácter rutinario…Eso sería símbolo de que las instituciones sirven, que hay procedimientos, orden, estructura. Creo que son esas cosas las que realmente diferencia a nuestros países de los llamados países desarrollados.
Desde ayer todo el mundo me felicita por ni nueva nacionalidad. Ludo quiere que brindemos uno de estos días con su familia. Les confieso que es tan raro. Nunca dejaré de ser Venezolana (menos mal no debo renunciar a ella para tomar la otra sino que puedo mantener ambas). Por muy belga que me acabe de convertir o por muchos hijitos Belgo-venezolanos que traiga a este mundo, jamás dejaré de ser lo que soy. Caraqueña de pura cepa como le dije al empleado del Consulado que me confundió con una belga el 15F.
Si, claro que tiene sus ventajas y sobretodo me da una tranquilidad enorme. Ya no dependo de una compañía para que me haga una visa de trabajo, ni de un esposo. Tendré un codiciado pasaporte europeo que me va a facilitar la vida y a ahorrarme las peleítas con los idiotas de inmigración en los países del viejo continente y los trámites de visas fastidiosas.
Ahh… esta vida nos lleva por cada calle. Yo que salí de mi casita a trabajar en el norte-de América- y vivir bajo el sol “mayamero”… quien diría que 7 años más tarde me estaría convirtiendo en una ciudadana Belga.(aún más al norte y bajo la eterna lluvia belga).