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sábado, julio 30, 2011

Los niños y la conciencia

Viernes, 7:30 de la noche más o menos, fin de una larga semana de trabajo, asasonada del mal clima reinante y sobrecargada de crisis infantiles cada mañana y noche en las pocas horas compartidas con ellos. El uno porque llega cansado de la guardería y cada noche de la semana se durmió más temprano, pero hasta ahí, una vez en su cama no sabemos de él hasta la mañana. La otra porque también está cansadísima pero es terca como una mula sorda y a pesar de todos nuestros intentos porque a las 8:30 esté en su cama logra todas las noches estirar la arruga del cansancio hasta caer por absoluta exhaustación luego de consecutivas batallas encadenadas...
Pero como para rematar la semana, a esa misma hora, baja Ludo con cara de ciscunstancia...la llave del agua de uno de los lavamanos se bloqueo y corre agua a cántaros...
Es viernes, 7:30 de la noche... los plomeros consideran al fin de semana como tiempo extra y aunque existen servicios de urgencia hay que estar dispuestos a bajarse de la mula bien bajados aunque sea para una solucion temporal. Y siempre es así... para muestra un botón.
Pues asumimos nuestro barranco, cortamos el agua y llamamos al servicio de urgencia que llegó 2 horas y media más tarde...tiempo éste en que nos entretuvimos con una de las multiples crisis del repertorio mil veces repertido de Luna- cuarta temporada.
La comida estaba lista. Una vez que recibimos la confirmación de que el plomero pasaría nos dispusimos a comer rápido porque después Ludo debía salir a buscar efectivo para pagar el depósito por el trabajo a realizar. Y Luna, como cada noche de esta semana y de la semana anterior empezó su show -j´ai pas envie m j´aime pas ca- no tengo ganas de comer, no me gusta-.Sin haber siquiera probado bocado.
No importa lo que haya en el plato, incluso si hubiese una rebanada de pan llena de nutella, el discurso es el mismo. Todo un show de proporciones interplanetarias que termina siempre con Luna sentada comiéndose hasta el último pedacito de vegetales y diciéndo que está delicioso como siempre y que ella come todo y por eso va a crecer... coooo...pero sin nos ahorraramos el show sería más vivible la cosa.
Solo que ayer los ánimos estaban diezmados. Su papá le dijo- okay si no comes, te vas a dormir ya- cosa que por supuesto Luna no hizo y a cambio comenzó a saltar y brincar y reirse y fastidiar a su papá y a mi y no dejarnos comer en paz.
Ludo terminó su plato y se fue a buscar el dinero para el plomero y Luna seguía con sus provocaciones... j´ai pas envie, j´aime pas...riéndose y jugando a que se iba a meter la comida en la boca pero no lo hacía.
Yo ando susceptible con todo el tema de la hambruna en Africa y debo confesar que la furia de ver a Luna riéndose de mi y jugando con la carne molida y el arroz- que además sé que le gustan y se los come sin peo- (helloooo eso era la comida anoche... más kids friendly imposible) me voló las tapas.
Busqué una foto en internet sobre la hambruna, la agarré por un brazo y le mostré a ese pobre niño... le dije tu sabes por que está así? porque está enfermo por no comer...y de ahí unos 5 minutos de explicación, en términos bastante simples de lo que es el hambre, la pobreza, la tristeza y hasta una simplificada explicación sobre la muerte (repetida porque ya nos había tocado explicarle un poco luego de una visita al cementerio que hicimos recientemente en familia). Luna escuchó atentamente mi discurso. No apartaba los ojos de la foto.... pero al terminar todo... le dije, por favor ahora comes... y me dijo - j´ai pas envie-
La mandé a su cama sin comer y furiosa conmigo misma por creer que un niño de 4 años tiene conciencia de todo lo que le expliqué.
Eso si con la promesa de que el plato de comida que rechazó estaría esperándola con los brazos abiertos al día siguiente en el desayuno.
Y así fue... ésta mañana al ver el plato allí, Luna se hizo la loca y pidió a su papá un DVD. Sin desayuno pasó la hora y pico en frente del DVD.
Cerca de las 10 la llamé a vestirse porque íbamos a salir a comprar un regalo para una piñata que tenemos ésta tarde. Ya vestida me dijo que tenía hambre. Le recalenté el plato... cuando lo tuvo enfrente repitió: j´ai pas envie - no tengo ganas-
Ok, allí estará a la hora de almuerzo. Y allí le recordé sutilmente que desde hace días le había prometido llevarla a McDonald, pero que como ella no obedecía a sus padres, pues estaba castigada y no habría McDonald. No sin decirle que claro si ella se lo comía en ese instante, podríamos aún ir.
No probó bocado así que el McDo de hoy al mediodía quedó anulado, para mi gran decepción :o(.
Regresamos de hacer las compras a la hora de almorzar. Leo estaba muerto de hambre y lloricón, le dije vamos Leo a comer!...y Luna salió corriendo detrás...y yo también voy a comer...
Le recalenté su plato y me puse con Leo...
Mismo cuento... j´ai pas enviiiie... (santíiiisimo si al menos lo hubiese probado una sola vez como para poderle acordar el beneficio de la duda y creer que por alguna razón incomprensible la carne sabia a culo y el arroz a moco...pero ni eso- la vaina es una batalla de quien es el más fuerte). Le recordé, con voz muy baja, que estaría allí a la hora de la cena también y que hoy durante la piñata no tendría permiso para comer nada, ni bombones, ni chocolates, nada, niente!(y ella sabe que esas promesas las cumplo- pa terca terca y media)
Seguí con Leo, lo acosté para su siesta y le dije a Luna que si ella no comía que al menos durmiera porque si no, no iba a tener fuerzas ni para jugar en la piñata. Sola respuesta: si exacto- j´ai pas envie- ven como ya aprendieron a decir que no les da la gana en Francés?
Vine y me preparé mi plato... adivinen qué? lo mismo que tenía Luna en el suyo. Las sobras de anoche.
Luna se sentó a mi lado visiblemente muerta de hambre, constatando que no tenía opciones pero como es más pilas que nadie se atrevió a decir...mamá es que yo no quería el arroz mezclado con la carne. Como sola respuesta, mi silencio y mis manos mezclando el arroz con la carne mi plato (si ya aquí soy sádica lo reconozco-pero la contrincante es dura).
Otro silencio y la vocecita de mi hija que amo en tono de "pfff...ok vamos a buscar una solución a esto"... mamáaaa...muéstrame otra vez la foto del niñito con hambre...
No Luna, esa foto es muy triste y no es algo para ver a cada rato. Además a ti no te importó lo que te expliqué y aún no te importa porque teniendo comida, no comes. Mamáaaa... explicame un poco por qué es que los niñitos no pueden comer?
Pues porque no hay suficiente comida en sus países y además su familia no tiene dinero para ir a comprar al supermercado...y por ahí nos fuimos en una de Q&A´s sobre las compras en el Carrefour, y que papá y mamá trabajan para pagar la cuenta cuando pasamos por las cajas y blablabla...
Luna aportó sus ideas como...y como no comen no pueden volver a abrir los ojos mami?...(creo que es lo aue captó del tema de la muerte)
Al final de nuestra discusión... Luna me dice...y si yo me comiera mi comida?
Cómetela mi amor y así fue... se comió hasta el útimo granito de arroz... feliz...y como era de esperarse...le gustó...
No me siento orgullosa ni mucho menos de mi reacción un poco dura de mostrarle algo tan fuerte, ni creo que sea lo más ortodoxo. Por otra parte no soy tampoco de la idea de dejarlos vivir en una búrbuja para siempre...cuando los temas surgen hay que saber tocarlos, como nos ocurrió con el asunto del cementerio...
Tampoco estoy convencida de que éste episodio será el final de las crisis...pero si algo me quedó de esta batalla sin tregua, en la que hasta me tocó sacrificar mi McDonald por la causa, es que poco a poco van ganando conciencia...aunque ellos mismos no sean concientes de ello.

martes, marzo 29, 2011

Devine la Reina

Ultimamente los he "matuseao" (de dar un mateo) a punta de fotos desde mi instagram.
Por un lado, porque ando fiebruíiiisima con la app (por si no lo habían notado), y por el otro porque no he tenido tiempo para escribir.
Me sobran temas pero los trasnochos, la rutina diaria, el trabajo, los niños, la reaparición del Sol que nos ha consentido desde hace un par de semanas y la carrera por dormir no me dejan ni un huequito para dedicarle a la escritura.
Hoy decidí entre un juego Bélgica-Azerbaiyán (que como que vamos ganando a juzgar por el escándalo que me llega desde alláaaa abajo en el salón TV); y el confort de mi camita con los ronquidos de Leo de fondo y mi blog enfrentem aquí arribita.

Hoy me tocó salir de carreras a media mañana porque llamaron del colegio de Luna.
Estaban haciendo tamborines con latas de comida y bombas (globos) y una bomba se rompio y el dedo gordo de Luna fue a parar con fuerza en el borde interno de la lata cortándoselo seriamente. Una raja de unos 3 cm, en plena "mitad del medio" de su huella digital.
Salí volada a buscar el kit de primeros auxilios en casa y de ahí a la escuela. No que no tuvieran en la escuela, pero una estúpida ley les prohibe desde el año pasado hacer más que limpiar y desinfectar la herida.
Luna estaba muy traquila y su herida ya no sangraba. La tenía cubierta con una gaza de protección a la que habían dibujado ojos, naríz y boca y Luna muy contenta me mostró el "bonhome" de su "bobó" al cual había bautizado Vanesa, como su maestra. Se dejó colocar las banditas cicatrizantes sin decir ni pío y lo único que la perturbó fue que ella quería irse a casa con mami. Me rompió el corazón no poder complacerla pero a cambio le prometí salir más temprano hoy para pasar más tiempo con ella y me quedé hasta que se reintegró a la actividad al aire libre que hacía el resto de su clase.
Como una niña grande y madura me dió un beso y continuó, sin siquiera arrugar la carita.
Cuando su papá llegó a recogerla esta tarde, Luna le mostró su "bobó" y le dijo emocionada: papá, mamá vino a la escuela a curarme!!!
Pasamos un final de la tarde rico, luego del baño me tocó cambiarle el "bonhome" sucio por otro nuevo, Luna me abrazaba, se comió toda su comida (plato 100% venezolano hoy) se ganó su postre y leímos el Rey León acostadas y acurrucadas en su camita. Estaba inquieta por su herida y se sentía culpable así que me tocó tratar de explicarle lo que era un accidente y de como los accidentes no son necesariamente nuestra culpa, son, accidentes.
Se quedó tranquila cuando salí del cuarto y se durmió casi de inmediato. La rutina perfecta!!!
Desde que comenzamos a frecuentar el psicólogo la relación con Luna a mejorado una barbaridad, aunque el psicólogo es medio chimbazo,...es como si gracias a esas horitas hablando directamente el tema, Luna entendió cuanto la amo y la he amado desde antes de nacer. Ahora es más y más frecuente que compartamos momentos juntas que antes solo se daban con su papá. Por otra parte, mi relación con Leo, lejos de darle celos, le hace como entender mi rol de madre y cuando le muestro videos de cuando Luna era bebé se da cuenta de que aunque ella no lo recuerde, yo estuve allí dándole besos como se los doy hoy a Leo, admirando y riendo sus gracias, como reímos hoy las de Leo... en fin. De hecho hay tqrdes que pasamos el raaaato viendo videos de Luna bebé.
Hace unos días, tal vez unas semanas, estábamos jugando juntas con collares y coronas y cosas de Princesas, en una de esas le puse su corona de Princesa y Luna se la quitó y me la puso a mi diciendo: tiens maman, tiens... maman a devenue la Reine! (toma mamá, toma... mamá devino La Reina). Luna comprende muy bien las sutilezas de ciertas palabras y las emplea en la medida justa.
La frase me marcó... fue como si con ese gesto tan simbólico Luna aceptó, al fin, cual es mi lugar. Me lo gané... al fin me convertí en La Reina. Me quedé con mi corona puesta por un laaaaargo rato.

miércoles, febrero 23, 2011

Entre la disciplina y la confianza...

La verdad no sé si lo escribí por acá?. O no?, o lo hice y lo borré?, pero de un tiempo para acá las cosas con Luna han estado más difíciles que a lo que nos tenía acostumbrados.
Pensamos que es una mezcla de celos por el hermano con el hecho de no tener más su titi (chupón) el cual dejó con mucho éxito el mismísimo 24 de diciembre. O al menos con poca crisis directa. Tal vez lo que ocurre en estos tiempos es la consecuencia indirecta de no tenerlo? Ciertamente drenaba muchas energías con el chupón.
Este episodio en particular comenzó un miércoles cuando como de costumbre la fui a buscar a la escuela para llevarla a su adorado (hasta ese momento) ballet. (Miento, había comenzado antes pero con simples comentarios que no pasaban de allí y se desmoronaban con la emoción de llegar a la academia).
Pero ese día desde que salimos del salón de clases en la escuela me dijo de manera muy malcriada que ella no le daba la gana de ir al ballet. Le dije que si iríamos como cada miércoles, y aquello degeneró en una discusión bastante fuerte, la senté en su silla del carro y se paró con todo y cinturón de seguridad puesto, así llegó a la academia de ballet, parada, pero amarrada.
Una señora tuvo que ayudarme a subirla por las empinadas escaleras que conducen a la academia de danza porque yo no lograba hacerlo con el maxi-cosi del bebé en un brazo y ella pegando gritos y oponiendo resistencia en la otra mano.
Logré convencerla de que se vistiera y de que entrara a la clase, convencida (yo) de que al estar adentro, como las otras veces, pues se dejaría llevar por "el flow", como casi todos los niños hacen, y bailaría.
Pues no, mi hija no, ella estuvo durante una hora sentada en una esquina observando la clase pero no movió ni una uña. Para gran sorpresa de la profe y de la Directora, expertas en niñas de esa edad.
Mi razón ese día era basada en que cuando uno toma este tipo de actividades debe existir una disciplina. Además me parecía que era una malcriadez venida de ningún lado porque siempre había disfrutado de su clases de ballet, e incluso en ocasiones previas cuando había dicho que no tenía ganas, al llegar allí se le quitaba todo e iba emocionada y salía de allí aún más contenta.
Todas las personas que presenciaron la escena, desde la Directora hasta algunas madres me dijeron que había hecho lo correcto. La opción más simple era evitarse todo el peo e irse a casa pero yo no, yo fui firme y le expliqué, los miércoles en la tarde es el día del ballet y para allá vamos y allí permanecí una hora para verla salir sonriente diciéndome, me quedé toda la clase sentada viéndo a las otras.
La siguiente clase fue sin problemas, luego vinieron las vacaciones y cuando yo me fui a Venezuela Ludo hasta tomó sus dos tardes del miércoles para llevarla. Luna comezaba un poco el mismo cuento pero al final iba, y disfrutaba su clase feliz.
A mi regreso, me toca ir otra vez a buscarla. Ese día ella estaba decidida a no ir y si el show de la primera vez fue terrible, por éste se ganó el Oscar a la mejor actriz dramática en series de improvisación. Porque comenzó así, sin previo aviso. Luna ni siquiera quizo subir al carro. Logré que lo hiciera pero estando en el, pegó su espalda contra el asiento de adelante y con una mano se aferró a la barra del posa cabezas y comenzó a gritar que ella no iba a ir al ballet.
No hubo fuerza en el mundo, ni incluso con la intervención de una maestra logramos que la niña se sentara. Pasé la media hora (congelada afuera del carro) entre que la busqué y debía llevarla a la clase de ballet tratando de lograr que se sentara en el carro. Finalmente partí, rumbo a casa, luego de media hora de negociación con Luna parada de espaldas a la silla del copiloto, inmóvil y decidida a amarrarse allí hasta que sus objetivos fueran logrados.
Sintíendome absolutamente fuera de control y muy frustrada, mientras Leo lloraba y lloraba desesperadamente, también desde hacía media hora, me fui a la casa.
La única razón que me daba era que ella no tenía ganas porque quería jugar en su casa.
Al llegar a la casa, hecha una furia, lo reconozco, simplemente agarré todos sus juguetes preferidos y todos sus libros y por la primera vez en 3 años y medio la castigué con lo que más le duele. Le dije: ah tu no querías venir a jugar en tu casa? bueno de ahora en adelante ésta es tu casa: sin juguetes y sin libros. Que la disfrutes! (si, ciertamente discurso fuera de lugar para dárselo a una nena de esa edad... pero...).
La crisis duró 4 horas. Si, durante 4 horas esa niña gritó, pataleó, lloró, le dió patadas a la puerta de su cuarto y por supuesto llamó a su papá (el bueno de la película vs. la bruja mala). Fue bastante intenso y muy duro para mi emocionalmente hablando).
Pasó dos semanas sin juguetes y sin libros y tuvo que pasar muchos días portádose bien hasta que progresivamente recuperó sus cosas.
Debo confesar que cuando se calmaron los ánimos, me sentía que había exagerado un poco en quitare tantas cosas y no sabía como manejar la situación de allí en adelante. Cuanto tiempo guardar las cosas?. Dárselas de nuevo? No se llama a eso chantaje? en fin... Por otro lado, tratar de entender qué generaba la situación?
Cuando decidimos inscribirla en la danza lo hicimos sobre seguro basados en los resultados de su curso de verano de ballet. Ella adoraba el curso y el feedback recibido fue excelente. Estaba lista, lo hacía muy bien. Yo encontraba que era muy chica y para ser honestos no quería quemar ese cartucho tan rápidamente pero me convencieron los argumentos y sobretodo su felicidad al ir y venir. Y así fue durante 3 meses.
Las maestras han tratado de entender la razón de la pataleta. Se nos ocurrió que sería que efectivamente tenía ganas de pasar tiempo en casa. Le ofrecimos ese tiempo y no insistimos más en el tema del ballet.
De tiempo en tiempo hablábamos del ballet y del espectáculo que están preparando y que tanta ilusión le hacía a Luna bailar en un teatro...
La semana pasada luego de 3 semanas de ausencia llamé a la Directora para formalizar la situación. Luna no va más.
La Directora me convenció de lo contrario. Me dijo que basada en su experiencia de tantos años lidiando con niños de esa edad, que complacerla era darle un signo de debilidad que la marcaría para el resto de su vida y darle la señal de que ella es la que decide (desde los 3 años). Que qué haría el día en que "ella decidiera" que no tenía ganas de ir a la escuela y blablabla. Todo lo que me dijo coincidía con mis razones disciplinarias pero la situación era muy incómoda y desconcertante. Me dijo que Luna era de las más motivadas y que cuando estaba en su clase las disfrutaba mucho. Me comentó que las dos veces que su papá la llevó todo se había pasado super normal y que el problema era seguro el bebé y los celos. En fin.
Decidimos darle otro chance. Aprovechando que Leo ya está en la guardería, queríamos ver si en efecto el "problema era el bebé". Constantemente y en diversas situaciones traíamos el tema del ballet a la mesa y la respuesta de Luna fue siempre. Yo no quiero ir.
Hoy era el gran día. Decidimos no decir nada ni crear muchas expectativas. La fui a buscar más temprano, le comenté que iríamos a hacer unas compras y a comer la merienda juntas.
Desde pequeña siempre hemos sido muy honestos con ella y le explicamos todo. En algún momento tuvimos ciertos problemas cuando le creabamos demasiadas expectativas a una niña que aún no maneja noción de tiempo y decidimos hacer los anuncios realmente momentos antes. Pero nunca me he sentido cómoda con llevarla a traición a un sitio, a donde por demás sé que NO quiere ir.
Sinceramente me fui a improvisar. No sabía como manejar la situación. Estaba en juego la confianza. Si la forzaba a algo que ella había dicho tantas veces no querer me estaba jugando la pérdida de su confianza, y que en una próxima oportunidad simplemente no quisiera venir a hacer nada conmigo porque a lo mejor yo tenía otros planes ocultos. Pero y en todo esto dónde queda la disciplina? es ella quien decide?
Lo único que hice fue llevarme la ropa del baller en mi cartera y no en su morral. Luna es demasiado pilas y el solo ver el morral hubiese dado alarmas.
Llegamos una hora antes. Estacionamos en la zona comercial. Entramos a una tienda, le compré algunas cosas que necesitaba y otras que no tanto pero que estaban muy bien. Tuvimos que negociar una pequeña malcriadez de unos perfumes que quería que le comprara ajuro y que simplemente no compré porque ya le estaba comprando 2 franelas (que necesitaba), una bata de princesas y un traje de baño de princesas (que no) y tuve miedo de que la crisis comenzara antes mismo de ir al ballet- lo confieso- pero creo que lo manejé bien. Llegamos a la caja y simplemente le dia a la señora de la caja los perfumes que Luna rehusaba a poner en su sitio y le dije, esto no lo quiero. Asunto cerrado. Luna no dijo ni pío.
Luego fuimos a la heladería de la esquina.
La conozco tan bien, que siempre supe que ella sabía en donde estábamos. Al entrar le ofrecí comprarle una torta de chocolate (lo hice a propósito para ver si ella me pedía un helado- el mostrador es muy alto y ella no podía ver que había- y así confirmar que ella sabía exactamente donde estábamos). Me dijo, no mamá, yo quiero un helado. Lo sabía!
Sentadas comiendo helado le suelto: Luna, sabes que estamos muy cerca de la academia de ballet.
Si, mamá yo sé- me responde sin quitar los ojos de su helado. (Lo sabía!)
Qué te parece si vamos a darles un saludito a la Directora y a la profe?
Ok mamá, pero después seguimos haciendo compras ok- me responde, aún sin quitar ojos de su helado.
En esa respuesta supe que no habría negociación posible.Luna iba a "saludar" no a bailar. Y así fue.
Ni la Directora. Ni ver a las otras niñas. Ni su papá al teléfono. Ni ver los hermosos trajes del espectáculo que la Directora estaba sacando de cajas. Ni la Profe, lograron convencerla.
Yo, no insistí. Ella tendrá sus razones pero esa batalla estaba perdida.
Mi problema era ético. En donde se encuentra el límite entre hacer respetar la disciplina y obligarla a vestirse y bailar... y en donde el grado de confianza que a partir de hoy Luna tendría en mi sabiendo que le digo que vamos a hacer otra cosa y al final termino llevándola al único lugar donde ella NO quiere ir? No es esto una especie de traición? y en nombre de la disciplina y de mi condición de madre... tengo derecho a traicionarla por su supuesto bien?
Ah pero más tardecito si me tocó el momento de darle cuerdas a la disciplina y de volver a repasar todo el asunto mil veces...
Al salir de "saludar" íbamos vía al supermercado a comprar unas frutas para Ludo y vimos una tienda con disfraces. Viene el carnaval, hay qe comprar uno para la fiesta de la escuela y he visto muchos pero no me decidía a comprarle cualquier cosa sin que ella lo viera antes. Como era de esperarse escogió un hermoso vestido de princesa con sus guantes largos rosados, collares, un cintillo con colitas a los lados... una divinidad de disfraz y sobretodo muy económico.
Llegamos a casa y aquello fue ponerse el perolero encima, fotos y un momento bien divino que disfrutamos juntas. Que rico!
Hora del baño y sobre su piyama se puso la nueva bata de princesas en polar que es buenísima para el frío, estaba muy contenta con sus cosas nuevas, pero a la hora de comer, me suelta con la misma frescura que ahora dice "no tengo ganas de ir al ballet" un "no tengo ganas de comer pescado, hazme salchichas".
Muy calmadamente le dije, Luna, el plato hoy son deditos de pescado, no salchichas, siéntate a comer.
Y entonces se puso malcriada.
No sé si fue mi frustación acumulada con el tema del ballet y el no saber a ciencia cierta si lo he manejado como se debe. O si fue la rabia que me dió que luego de consentirla y jugar con ella durante toda una tarde me salga con esas actitudes, pero simplemente fui implacable, ni siquiera le discutí o subí el tono, le dije siéntate a comer y si no vas a comer te vas a tu cama. La cosa se puso más fuerte y simplemente, sin mucho escándalo, le quité la bata que tenía puesta y las recientes compras, las metí en la bolsa de la tienda y la acosté en su cama.
Comenzó a llorar y a armar su crisis y le di la opción de venir a comer para recuperar sus cosas. No como chantaje sino como algo simple. La comida está servida, la tomas o la dejas pero deja el escándalo. Siguió con la malcriadez y entré de nuevo a quitarle todo el ajuar de princesa. Siguió aún más molesta. Lloró y pataleó por unos 30 minutos pidiendo una a una sus cosas. Yo quiero mi disfraz, yo quiero mi bata, yo quiero mis collares. Trenta minutos que yo utilicé para calmarme y pensar. Al cabo de ese tiempo entré una vez más a su cuarto y le dije: No tienes necesidad de armar ese escándalo. La respuesta la tienes en tus manos, tu comida está en la mesa. Tu comes y todo lo que compramos hoy es tuyo. Así de simple. La respuesta está en obedecer.
Se paró en seco, vino a la mesa y se comió todo sin más comentarios.
Me dió mucha rabia constatar que uno les da una mano y le agarran el brazo entero. Que peo es educar chamos. Que triste es ese balance entre los momentos de disfrute y la disciplina y que rabia da constatar que aprovechan las más mínima oportunidad. O de nuestras dudas.

lunes, febrero 21, 2011

Conversaciones con Luna

Como era predecible, ahora que Luna habla la diversión no para. Siempre tiene un buen argumento para ganarla o empatarla...perderla...jamás.

Las discusiones son intensas y muy bien argumentadas... si no fuera porque ambos somos grandesitos y bien preparados creo que la Lunita nos bailaba en una de estas:

El otro día tras una larga discusión, Ludo terminó exhausto. No exagero. la cosa iba así:

Como cada día Luna está cenando y puede comer postre únicamente si acaba su plato. Regla muy simple, clara, única e indiscutible. Pero resulta que ese mismo día en la escuela, Martine, la auxiliar de su clase les había dicho a los niños que se comieran el postre (hay que acotar que el postre en ese caso era una fruta) para completar. Es decir, como no habían comido mucho, podían completar con el postre.
Ahhh pero la Lunita pilas y selectiva solo oyó la parte del mensaje que decía "completar con el postre" y decidió argumentar.

- Papá yo no quiero más, dáme mi postre.
- No Luna, entonces no hay postre- dijo Ludo.
- No papá, Martine dice que uno puede comer postre para completar si no comió su comida
- No Luna aquí en la casa no es así- y Ludo iba a comenzar a argumentar razones cuando...
- Pero papá, Martine dice... (ahí decidí yo intervenir atacando el problema desde otro ángulo)
- Luna, espera, lo que dice Martine en la escuela es la regla de la escuela. La regla de nuestra casa, la que imponen papá y mamá, y no ha cambiado:es que Luna termina su plato y tiene postre- interrumpí yo.
-Pero mamá... Martine...
-Luna... papá y mamá respetan lo que Martine decida en la escuela y Luna debe obedecer en la escuela las instrucciones de la escuela. En casa las reglas las ponen papá y mamá, no Martine.
Caso cerrado... Luna no dijo ni pío pero se quedó pensando... se comió el resto de su plato y después su postre. Pero caray....estuvo dura la cosa...y siempre hay que que improvisar...

Otra de postres:
- Papá yo quiero cereal de postre
- Ok, Luna pero primero termina de comer
Terminada la comida, Ludo le sirve un cereal con un poco de leche. luna lo devora y pide más.
-Luna- le digo yo- ya te comiste un plato de pasta y un plato de cereal ya es suficiente y además el cereal es muy dulce para esta hora.
- Pero yo quiero más cereal con leche.
- Pero Luna entonces no vas a tomar tetero porque a te tomaste la leche de ésta hora con el cereal.
- Ah no papá, yo quiero mi tetero, ahhh... bueno... vamos a darme un poquitito más de cereal sin leche y me ponen la leche del cereal en mi tetero, ok?
Esta batalla la ganó ella.

El lunes de la semana pasada fuimos a un servcio psicopedagógico acá cerca de la casa. La cita era en familia y al mediodía. Primero fui a buscar a Luna al colegio. Llegamos un poco temprano a buscar a Ludo por lo que me puse a buscar la dirección del lugar para hacer tiempo. Es decir, dí más vueltas que un trompo, con Luna en el carro. Finalmente buscamos a Ludo y fuimos.

Hoy era la cita de Luna sola con el psicólogo. No le dije con anterioridad para evitar posibles reacciones adversas (como las que hemos experimentado úlimamente con el ballet). La fui a buscar a la escuela. Veníamos conversando y pensaba decirle cual era nuestro destino cuando vamos llegando a la esquina del centro psicopedagógico. Pero no pude porque en ese mismo instante Luna me dice...

- Mamá uno diría que vamos a ver al doctor del otro día. Te acuerdas? buscámos a papá en el metro y fuimos con el doctor "de hablar cosas de Luna y hacer dibujos"*. Luna aime bien ce docteur.

Yo no lo podía creer. En serio que me quedé con la boca abierta, simplemente le dije: pues menos mal que te cae bien el doctor porque para allá vamos y vas a poder dibujar y responder a las preguntas que te haga.

Llegó contenta y salió más contenta. Cuando le pregunto: Luna y que te pregunto el doctor?, me responde: aaahi mamá, yo no sé... pero hice muchos dibujos de muñequitos.


* Ser´egocéntrica la carajita... Cuál es su especialidad Doctor? Yo...yo soy especialista en hablar cosas de Luna jajajajajajajajajajajajaja

domingo, septiembre 05, 2010

Cuando quiero llorar... y no lloro

En este instante me encantaría explotar en lágrimas...llorar y llorar, sentir las lágrimas correr por mi cara... pero no sé por qué a pesar de sentir las ganas... las lágrimas no encuentran su camino hacia mis lagrimales.
Si, son las benditas hormonas. Ya estoy ladilla con el tema. Lo sé así que sientánse libres de parar aquí. No leerme si no quieren partir en lo mismo.
Ya estamos en la recta final... pero los días son largos y las noches son peores. La soledad de mis días me pesa mucho. Pero cuando esty acompañada tampoco aprecio la compañía. A pesar de los mensajes de Ludo, de las llamadas de los amigos... estar en una cama 24 horas al día es deprimente, sobretodo en estos últimos en que ni siquiera duermo. Las noches son eternas...
Estoy conciente de lo relativo que es el tiempo... una semana cuando se está de vacaciones es cortísima, pero cuando se esta en cama con unas medias apretadas que me previenen de una trombosis como consecuencia del medicamento y la inactividad puede llegar a sentirse como un mes. Mis mayores placeres son quitarme las medias durante los 5 minutos que dura mi ducha.
Entonces recuerdo Mar Adentro y me digo que no tendría el coraje de vivir años en esa situación.
El mundo sigue girando. Afuera hacen días hermosos y cálidos. Ludo además de las presiones enormes de su nuevo trabajo llega a ocuparse de Luna y de la casa y está también de un humor difícil. Yo lo comprendo. Es demasiado y el trata de mantener su actitud de Mr. Yo puedo con todo pero es demasiado. Además Luna demanda exceso de atención y aunque estamos ambos concientes de que es su forma de reaccionar ante la situación, aún no estamos claros si lo estamos manejando bien. Como reconfortarla. Como probarle que aún la amamos y que siempre será nuestra Luna. Nuestro primer bebé. Nuestra niña amada.
Tratamos de involucrarnos, tratamos de ser más pacientes con sus caprichos pero me perturba.
Esta mañana se quería quedar a mi lado viendo Cuasimodo. Por primera ve en la historia su papá tuvo que convencerla de salir con él. Ella que siempre es el primer chicharrón cuando de salir con su papá se trata me decía...Luna no quiere salir, quiere ver Cuasimodo con mamá.
En las mañanas cuando viene a la cama se pega a mi y me toma la mano o me acaricia. Trato de hablarle dulcemente, de explicarle todo y aunque sé que es una niña brillate no sé si el mensaje está pasando. No sé si estoy empleando las palabras correctas para su edad. Est;a perturbada. Tiene pesadillas, durme mal. No come. A veces la siento tan hormonal como yo.
Hoy además de la rebeldía quería romper cosas. Destruyó con sus manos una banana que Ludo había dejado en su bolso del trabajo... y al hacerlo le decía...papá tiene que comer su banana porque si no Luna la rompe cual escena del exhorsista, bastante bizarra. Luego rompió en pedazos una blanca nieves que se pega en las paredes del baño. Mientras más corregimos las actitudes negativas, más se empeña en hacerlas. Quiere atención al precio que sea. Cualquier cosa que se le pusiera enfrente la arrugaba con rabia y la rompía al punto que pidió un papel que pudiera romper. Le dimos uno y preguntó puedo? y acto seguido lo destruyó en mil pedazos. La dejamos hacerlo sin decirle nada. Pero el asunto me ha tenido dando vueltas en la cabeza. Será su forma de expresar que el mundo, su pequeño mundo se está destruyendo de alguna forma, rompiéndose en pedazos como el papel, con la llegada del bebé? estámos haciendo lo correcto? cómo convertir esa cierta destrucción del mundo como lo conocemos en un mundo positivo en que en vez de 3 ahora sermos 4?
Yo también tengo miedo. Miedo de lo que viene. Luna ha sido mi niña, lo único y más bello. He seguido cada momento de su vida. Podré hacerlo igual con el segundo? o un día medaré cuenta que llevo semanas sin tomarle una foto. O que no medi cuenta de que tenía 2 dientes? Es que se quiere a un segundo hijo tanto como al primero? se puede querer igual? y como no olvidar al que ya está allí en el intento?
A veces me doy cuenta que he pasado el día entero en mi sopor de las pastillas y ni le he hablado al gordito... entonces esta el dilema entre mi Luna y su hermanito sintiendo que a ambos les estoy fallando. Al bebé olvido hablarle y a Luna a lo mejor no le estoy dando la atención que necesita. Sin embargo, siento que lo he hecho bien. La involucro en todo. Trato de hacerla ser parte de la experiencia. Hablo de nuestro bebé. El bebé de la casa no el bebé de papá y mamá sino el bebé de todos...
Ludo por su parte siente miedo a perder ciertas cosas que le son básicas como hacer deportes. Entonces no sé da cuenta que en su batalla por defender sus necesidades, sumado a todo lo que debe hacer para mantener la casa rodando un poco me deja sola... muy sola... y no lo culpo. Tiene toda la razón del mundo pero me siento muy muy sola...a pesar de que me conciente, me escribe, me prepara comida, me siento sola... y tengo miedo.
Será que me hago demasiadas preguntas? miles de personas pasan por esto, yo no soy la única. Hay situaciones aún peores. Cómo puedo ser tan dramática si es solo una semana de mi vida la que estoy pasando con esto. Seré una cobarde? que pasaría si algún día me diagnosticaran una enfermedad incurable? como afrontaré a vejez, la soledad? No soy acaso lo suficientemente fuerte...
Por otro lado me da miedo que algo me pase y dejarlos solos a ellos.
Por fin salieron las lágrimas... necesitaba soltarlas... necesitaba llorar y en eso estoy... definitivamente necesito escribir...
Ya debo volver a mi cama. Estar sentada se ha vuelto una tarea difícil. No lo soporto mucho... estar acostada es peor doy vueltas y vueltas... solo quedan 2 días de tratamiento... solo 12 pastillas, 12 tomas con sus malestares, 12 calorones, 12 alteraciones y 12 depresiones...
Me repito esto mil veces. No es nada. Hay cosas peores. Hay tratamientos peores. Hay gente que de verdad sufre en este mundo... como puedo ser tan débil y alarmista...

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sábado, junio 06, 2009

Una nueva estratégia


Ayer mi niña cumplió 22 meses. A dos meses de los terribles 2. Y desde hace un tiempo se le nota más independiente y deseosa de demostrar que ella es grande y sabe hacer las cosas. Así por ejemplo está empezando a querer vestirse o calzarse sola.
El otro día estuvo al menos unos 20 minutos sentada en el piso estudiando el fascinante caso de como ponerse un pantalón. Lo veía por todos los costados, le daba vueltas, lo analizaba con un grado de concentración extrema. Finalmente logro enfilar las dos piernas en uno de los huecos del pantalón y hacerlo montar hasta sus muslo. Así mismo se paro dió unos 5 pasos de pinguino con las piernitas pegadas y con cuidado de no soltar la cintura del pantalón y volteó a verme orgullosa como diciéndo... mamá, lo logré! a si estuviera mal puesto.
Yo observé todo aquello desde una silla y solo cuando ella me pidió ayuda fui a socorrerla.
Pero llegar a ese punto de quedarse observando no fue fácil. Llevo 20 meses al menos ocupándome de mi nena para todo. Y confieso que me costó ver las primeras señales de independencia.
Así pues pasamos unas semanitas imposibles, peleando como perros y gatos todo el día. La casa hecha un infierno y el papá haciendo un papel de mediador que no le quedaba nada bien porque siempre metía la pata con una o con la otra... sea desautorizando, sea consintiendo. No lo culpo, la situación no era fácil y el que llevó la carga más dura fue él ya que Luna no se dejaba para nada conmigo... guerra de mujeres y de poderes.
Como la más grande aquí soy yo, me tocó tomar las cosas de la mano. Definitivamente algo debía cambiar. Pero, qué?
Pedí consejo en la guardería. Me hablaron de ir a un psicólogo. Me pareció exagerado y sobretodo que ya van varias de estas situaciones que creemos a punto de explotar pero luego el río vuelve a tomar su cauce sin que ninguna de las partes ceda terreno, es decir, ni aceptando los caprichos, pero tampoco imponiendo irracionalmente cosas sin sentido.
Luego activé al clan internacional de madres. Es decir, pedí consejo, oí las experiencias de mis amigas y sus "soluciones ad hoc". Decidí una vez más diseñar mi propia solución ad hoc, y me dediqué a observar a mi hija. A prestar atención a sus demandas.
En general los niños actúan con agresividad cuando se sienten frustrados o cuando itenta desesperadamente de llamar la atención porque necesitan ayuda.
Me dí cuenta que por la razón que fuera, Luna había perdido un poco la confianza en mi.
Ocurre que lamentablemente cuando nos sentimos inseguros, siendo gente sin hijos, es muy posible que logremos ocultar esta sensación a nuestros colegas, amigos o incluso a nuestra pareja. Pero el día que tenemos hijos se nos cabó ese confort. Los niños poseen un sexto sentido para saber cuando no estamos bien. Y esto se traduce en que "nos pierden el respeto", es decir, nos vean tan humanos como somos y no tan super héroes como ellos nos imaginan, por decirlo de alguna forma.
Este mismo fenómenos es, en mi opinión, la causa de los mayores problemas de la adolescencia. El momento en que los padres se caen del pedestal de perfección y se vuelven tontos humanos, creando una posible decepción que origina una violencia que no es más que dolor, desilusión.
Ya he dicho varias veces que mi mes de mayo fue un mes extraño... aún no sé si ya salí de él... pero creo que estoy un poco más en mi misma.
Por las razones que sea, estuve sintiéndome extraña todo el mes. Luego me tocó viajar por motivos laborales, un par de veces en ese mes, cosa que aunque la disfrace de "ah pero es solo un día, y voy en carro; o de, que rico Ludo y Luna vienen y los 2 días de trabajo los compenso con 4 de fotos, Porto y familia" ocurre como a la mona... aunque esté vestida de seda... mona se queda.
Todas esas cosas me hicieron estar irritable y fuera de control. Y con esto no quiero decir que estuviese gritando todo el día...simplemente que al yo sentirme insegura no le trasmitia esa tranquilidad a mi niña y ella que no sabe expresarse de otra forma lo tradujo en rechazo en malcriadez.
Así que me dediqué a ser su mamá de nuevo. Reglas claras. Dejarla ser. Confiar en ella y descubrí algo interesante. Luna quería demostrarme que entiende y que solo quiere que le de la oportunidad de pararse ella misma en la esquina a esperarme y darme la mano para cruzar.
Quiere que la deje comer sola. Que la deje mostrarme que ya no necesita tapa en los vasos porque ella sabe tomar sin echarse arriba el contenido. Y que si lo hace es porque ella escogió hacerlo, porque está jugando a ello. Quería mostrarme que ella cree que se puede poner un pantalón.
Por otra parte, está el tema de la edad y de la regla del NO. Es decir, en este instante, todo es NO. Hasta ofrecerle una galleta tiene una respuesta inicial negativa. Cuado me dí cuenta de ello me bastó cambiar de filosofía. Así que me armo de paciencia y le digo... Luna hora de ponerse el sweter. Se pone brava y dice NO. Contesto, ok, me pongo a buscar algo en mi bolso y por el rabito del ojo veo su reacción... ella me mira con el seño fruncido, espera y vuelve. En ese momento solo me basta ofrecerle una manga del sweter y ella acepta tranquila. Llevamos dos días juntas y no ha habido ni una sola crisis de llanto y les prometo... se ha hecho exactamente lo que YO he querido, pero siempre haciéndole creer que es ella la que lo quiere.
Veremos cuando falta para la próxima movida de mata. Si algo he aprendido en estos 22 meses, es que con los niños ningún problema es eterno y cosas que me quitaron el sueño hace 3 meses hoy ni las recuerdo, porque simplemente se corrigieron solas (o con reglas claras) y otra ocupa su lugar...
Así que a la brillante personita (no madre) que se le ocurió opinarme (a mis espaldas pero muy cerca de mis oídos) que ya a estas alturas Luna era caso perdido solo le deseo que tenga la fortuna de un día tener un hijo... y el día en que me demuestre que su hijo es perfecto, tal vez aceptaré que mi hija era un caso perdido de 22 meses, y le daré por válida su tesis de que Luna se porta mal porque sabe que yo la amo... Dios y si no la amo yo que soy su mamá... quién???