
Desde el lunes en la noche la Lunita comenzó a toser. Pasó la noche malita e inquieta. Cuando la buscamos en la mañana estaba calientita. Sin siquiera habernos levantado ni haberle tomado la temperatura comenzamos los dos a recrear mentalmente las opciones-soluciones para el día.
Yo que había estado hasta tarde el lunes en la oficina preparando todo, contaba salir ese día súper rápido de la casa para estar a las 8 en la oficina ya que en pleno periodo presupuestario tenía una reunión que comenzaba a las 9 de la mañana y debería terminar hacia el mediodía.
Ludo por su parte, tiene invitados internacionales en la compañía por una semana para unas sesiones de training. Su presentación estaba pautada para las 2 de la tarde, pero con la presión de trabajo y habiendo tenido que salir temprano el lunes para recuperar a Luna y que yo pudiera quedarme hasta tarde a preparar mi reunión, las slides de su presentación no estaban listas.
Oh oh... y ahora quien podrá defendernos?...
Primera medida, antes de continuar las divagaciones innecesarias, tomarle la temperatura a la nena cosa de verificar si debíamos inquietarnos o no. El termómetro marcó 37,9.
En Bélgica y en la guardería, oficialmente le llaman fiebre a 38,6. A partir de allí es que comienzan a dar remedios para bajarles la fiebre. Sin embargo, con la pandemOnia ésta que nos asecha, las reglas de la guardería cambiaron un poco. Ante cualquier 38 grados, el niño no puede ir a la guardería sin antes haber pasado un exámen médico y tener un justificativo que diga explicítamente "el niño puede frecuentar la guardería".
Los pediatras aquí no reciben el primer día que hay fiebre. Ya a estas alturas y sobretodo ahora que Luna es más grande y fuerte, ante una fiebre yo sé que hacer pero si persiste, no es sino hasta el tercer día llamo a la pediatra, si es qu la llamo, generalmente nunca es necesario.
Así pues teníamos dos opciones. O nos hacíamos los "Willymais" y la llevábamos a la guardería así esperando a que nos la devolvieran más tarde. O pro-activamente íbamos a la pediatra y obteníamos el justificativo, pero a sabiendas de que la pediatra iba a encontrar totalmente absurdo que se la llevaramos sin siquiera tener "fiebre" porque oficialmente 37,9 es calentura o fiebre de pollo, pero no amerita pediatra.

Decidimos hacer lo segundo. Regaño seguro y recibido, la pediatra aceptó darnos una cita para ese mismo día a las 12 del mediodía. Esto protestando y diciendo que en esa guardería era unos irracionales y que le parecía el colmo consumir recursos valiosos como las cuidadoras a domicilio en una nena que para su opinión no tenía nada. Literalmente dijo
"por eso es que no se consiguen después cuidadoras para los niños realmente enfermos, porque estan cuidando calenturas".Sobrepasado el regaño, venía el problema logístico... ajá y ahora??? mi reunión? tus slides por preparar???
Decidimos que yo fuera toda la mañana a mi reunión. A las 12 en punto, me pararía y me disculparía. Nos encontraríamos a la salida del pediatra para hacer el intercambio de testigo, digo de Luna y entonces Ludo se iba a la oficina cosa de armar las slides que le faltaban entre 12:30 y 2 de la tarde y yo regresaría con Luna a la casa.
Listo. Decidido. Me fui a la reunión y todo debía ocurrir en ese orden, solo que a la reunión asistiria también el CEO de la compañía por ser miembro de la Junta Directiva, y dado que estaba allí y que es una persona muy ocupada, decidieron cambiar ligeramente la agenda y hacer la reunion de directorio antes de la de presupuesto. Para hacerles más gráfico el asunto de 9 a 12, estuvimos leyendo actas y hablando temas interesantes pero no financieros. y finalmente, a las 12 en punto exactas, hora en que me tuve que ir, comenzaba finalmente la parte que a mi me interesaba de la reunión, el tema financiero y el presupuesto. Perfect!
Cuando me levanté, me preguntaron, pero no vuelves, no? pensé rápido y dije, haré todo lo posible.
Salí corriendo. Llegué a la consulta justo cuando Ludo estaba pagando, agarré a Luna, pasamos por la farmacia, me la trajé a la casa, le di de comer y la puse a dormir. Llamé a la guardería a preguntar si podía llevarla en la tarde después de la siesta. Me dijeron que si tenía el fulano papel de la pedriatra lo hiciera (también a regañadientas).
A las 2:15 (luego de una hora y cuarto de siesta) levanté a Luna, la vestí y me la llevé practicamente dormida a la guardería. Con en corazón aporreadito la dejé aún con los ojos pegados en la guardería y a las 2:45 regresaba a la reunión.
Me agradecieron mucho haber regresado. Pero también allí llegué demasiado tarde. Justamente acababan de clausurar el presupuesto de la segunda compañía y pasaron a aspectos más generales. BINGO!
Salí de la reunión a eso de las 4. Tenía mil emails urgentes por responder. El deadline del día anterior estaba causando problema ya que una de mis compañías habia decidido no reportar y la verdad hubiera podido quedarme a dormir en la oficina sin terminar la lista de pendientes.
Ludo por su parte logró medio parapetear sus slides y la presentación quedó muy bien. Pero luego tuvo que salir corriendo para otra vez buscar a Luna y que yo pudiera atender todo los pendientes.
Salí a las 7:40 de la oficina y con la lista de "To Do´s" aún bien cargada.
Sin embargo, durante todo el día y a pesar de lo estresante que suene, logré mantener el buen humor y una tranquilidad bastante atípicos.
La noche fue fatal. Luna no durmió nada y nosotros tampoco... hoy la pobre estaba en un estado terrible.
Yo tenía una asignación que debía ser hecha hoy, es decir, habiamos pautado horarios para cada quien para un proceso que hay que hacer en el sistema y en el cual solo podemos intervenir uno a la vez. Hoy era mi día. Re-Bingo!
Luego de una larga preparación que incluyó nebulización y otros dejé a Luna en la guardería y llegué casi a las 10 de la mañana a la oficina con la absoluta certeza de que antes de las 12 de mediodía recibiría una llamada de la guardería diciéndome, señora lo sentimos mucho pero la nena va peor... y así fue...
Pero de nuevo, con la absoluta calma del que sabe que no hay nada que hacer, que mi hija está primero y que ya veremos como me las arreglo para recuperar el retrazo acumulado, me fui de la oficina y pasé toda la tarde con mi nena.
Súper papá llegó justo a tiempo para hacer otro cambio de testigo, esta vez, el carro y que al menos pudiera ir a descargar stress y recargar energías en la bici del spinning.