Sabría que llegaría el momento. Siempre pensé que sería algún corre-corre...nunca imaginé las cosas así. Pensaba siempre en algo "final" y no como en "el principio de algo". Uno nunca sabe, así es la vida...ella es lo que ocurre, mientras tu pierdes tiempo haciendo planes.
Mi papi tiene 85 años. En líneas generales es un hombre sano. Ha sido muy sano. Muy correcto, muy serio, muy familiar, muy decente. Un hombre intachable.
Su peor pesadilla, se está convirtiendo en realidad cotidiana demasiado rápido y demasiado lento a la vez.
Cuando a mi abuela le dió alzhaimer muchísimos años atrás, cuando la vimos perder poco a poco y definitivamente todo contacto con la realidad, el habla, el espiritu, mi papá callaba, se sentía mal, se le veía en los ojos pero no lo decía con frecuencia. Fiel a su maña de tocar madera, simplemente lo hacía, y miraba al cielo diciéndo, ojalá nunca me toque a mi ésto. Como sufriría viéndose en estos momentos.
En abril del año pasado, tras una serie de episodios esporádicos, le hicieron unos examenes integrales y le diagnosticaron demencia senil. O sea, la perdida de memoria "normal" y progresiva que viene con la edad. Pero en un estado bastante avanzado, y muy repentino. Vino de la noche a la mañana, sin mucho aviso. En términos científicos, una substancia que se encuentra en el cerebro y que permite que las neuronas hagan corto circuito todo el tiempo, está en vías aceleradas de desaparición. No hay tratamiento... ira perdiendo progresivamente la memoria. Está viejo, hay que aceptarlo, es normal, dicen los médicos.
Aceptarlo, no es vivirlo. Oírlo de lejos, no es vivirlo. Mi mamá vive diariamente con esa realidad que algunas veces empeoraba y otras parecía inexistente desde hace ya un año y medio.
Por mucho tiempo fueron episodios. Malos entendidos. Olvidos. Pequeñas disputas. Normalidades. Caprichos, y más episodios.
Cuando fui en enero a visitarlos para que conocieran a Leo, me tocó vivirlo. Uno trata de no darse cuenta. Uno hasta se hace el loco...mi mamá me comentaba incluso sobre cosas que ocurrían estando yo allí y yo no me daba cuenta hasta que ocurrió ese momento que se me quedará grabado para siempre (si la vida no decide lo contrario, ella manda). Recuerdo lo doloroso que fue sentir la mano de mi papá en la espalda una mañana mientras me conectaba a ver el facebook y al voltear ver a ese señor extraño diciéndome con mucha amabilidad:
disculpe señora como es que se llama usted?Lo miré a los ojos y sonriéndo le dije:
papá, soy yo, tu hija, Maiella...(y por dentro decía no puedo creer que mi papá se olvide de mi, su única hija, la niña de sus ojos, lo único que tiene tu papá como mi mamá siempre me los habia referido cuando yo hacía algo que hacía sufrir a mi papá).
Un brillo extraño en sus ojos y un chispazo de corriente conectó a dos neuronas y me di cuenta que él supo, en ese instante lo que acababa de ocurrir,...sonrió, muy apenado, ésta vez fue él quien se hizo el loco, me dijo -
ahhhi Mayi es que estoy loco se me olvida todo- se volteó y salió del cuarto antes de que yo rompiera en lágrimas. "Se me olvida todo"...Todo?
Durante los 10 días que estuve en Caracas, casi no dormí. Las noches eran largas, mi papá con sus episodios nocturnos que una noche hasta nos llevaron a llamar a urgencias. Y mi mamá detrás de él cuidandolo, otras veces regañándolo, otras simplemente viéndolo y esperando a que él volviera dormir. Así cada noche. Una noche sin "episodios" comenzó a ser una noche de excepción.
Pero en las mañanas, al despertar, era el mismo de siempre. Jugaba con Leonardo, hablaba de forma normal y coherente. Opinaba y hasta discutía de política. Haciéndo bastante duro y perturbador para mi ya que nunca logré entender en que momento se perdía. Si era efectivamente un efecto cansancio. Un efecto mañana noche? una especie de vidas paralelas.
Así estuvo por muchos meses. Ni para adelante, ni para atrás. Habían días peores...noches terribles, pero siempre volvía a esa especie de "normalidad" anormal.
Para mi mamá las cosas cotidianas se han vuelto complicadas. No puede dejarlo solo. Ultimamente él no puede salir. Cada compra de pan o ida al banco implica un riesgo de dejarlo solo. Mi papá, antes autosuficiente y capaz de hacerse comida y ocuparse, ahora no sabe que la sopa se come con cuchara y no con tenedor. En el último mes y medio, el proceso de degeneración se ha acelerado terriblemente. Le cuesta hablar. No logra conectar las palabras ni las ideas. Mi mamá está al límite del agotamiento psicológico y físico.
El sistema nervioso de mi papá está tan alterado que los calmantes lo perturban en lugar de tranquilizarlo y no hay forma de desconectarlo de ese estado de desesperante inconciencia. No duerme, ni necesita hacerlo. No sabe donde está. Ya los periodos de lucidez son excepionales y los de demenica rigen la mayor parte de sus días...y las noches...eternas, agotadoras. No sabe que es la noche ni el día y diambula por la casa sin rumbo o con ideas fuera de tiempo. Mi mamá lo sigue, lo protege, limpia los percances que ocurren en el camino y está exhausta...
Yo quisiera tomar un avión e irme... pero tengo que ser racional... tengo dos hijos, un trabajo y un marido. Llevarme a los niños es contraproducente. Dejarlos aquí es una carga muy dura para Ludo, quien a pesar de ser super papá no podría como yo tampoco, ocuparse de los dos niños todo el tiempo y además atender las fuertes exigencias de su trabajo. Se podría hacer por unos días pero de que sirve que me vaya solo por unos días? y mi trabajo? en estos momentos necesito más que nada contar con mi estabilidad financiera, para poder apoyarlos... la impotencia me mata. En éstas situaciones nunca hay una sola respuesta. Las alternativas son multiples. Luego recuerdo que estando allá, en enero, en esas noches de crisis, mi presencia no era más que un estorbo. La impotencia era aún peor porque estando allí y queriendo hacerlo, no sabía como ayudarlos. Mi papá solo quería que mi mamá se ocupara de él, mi presencia lo incomodaba notablemente... y ella es la única que sabe entenderlo. Son 48 años de vida mútua... son simbióticos. Yo que soy fruto de esa simbiosis ya no tengo un espacio en la foto de su cotidianidad... esa casa de la que nunca pensé salir (porque a mi me gustaba tanto que siempre pense que viviría allí y les compraría otra a mis padres y que mis hijos irían a mi mismo colegio...y ven lo que les digo de la vida haciendo lo que le da su gana?), está llena de recuerdos de mi niñez, pero ya no es mi casa, es la de ellos. Huele a ellos y solo ellos caben cómodamete en ella, a pesar de que le sobran cuartos, no es una cuestión de espacio, al menos no de espacio físico. Ley de vida que le llaman algunos...
Yo siempre le temía al "fin"...y ahora me toca lidiar, con "el principio" de algo que simplemente mi papá no merecía... que nadie merece francamente o tal vez algunos si, pero como todo estas cosas son incomprensible...porque si algo he aprendido de esta "vida" es que la justicia es un paradigma...tan intangible como eso de los planes y los presupuesto...y el mañana.
P.D:Mami perdóname si al leer ésto te pones más triste, mi blog se ha convertido de alguna forma en mi mejor vía para darte la felicidad de compartir la vida de tus nietos en la distancia...para contarte como son, que hacen, que dicen, para que los conozcas, con sus virtudes y defectos, para que al releerlo y repetir los videos sientas que vives acá en este mundo virtual con nosotros y recuedes como y quienes somos. Pero sabes también que escribo porque lo necesito, porque escribiendo pienso, lloro y desahogo... he puesto meticuloso cuidado en cada palabra. He tratado de evitar los detalles desagradables y que no aportan nada, por respeto a mi papá y a ti, mi principal y más fiel lectora. Te amo con todas las fuerza de mi alma. No hay un segundo de día en que no esté pensando en las mil formas de ayudarte y hacerte ésta situación más llevadera. De darle a mi papi el fin de vida que se merece...que vaina con eso que llaman "la vida".